El mito del despertar de la máquina

Publicado: 14 octubre 2018 en Ciencias de la computación, Cine, Filosofía de la mente
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Estoy con la versión inglesa de Real Humans y no estoy viendo nada que no haya visto antes y mucho mejor. Y que los synths (robots humanoides) parezcan maniquíes con movimientos acartonados… ¡Uffff! Bueno, le daremos unos dos, a lo sumo tres, capítulos más de oportunidad a ver si aparece algo decente.

El caso es que en Humans, y en prácticamente todas las series o películas que han tratado el tema de la IA futura repiten un tópico que es completamente falso. En todas se nos describe un mundo en el que las máquinas se han incorporado con suma normalidad a nuestra vida cotidiana. Y, en todas, se destaca el hecho de que son nuestros sirvientes y esclavos, y siempre se nos ofrece la clásica escena de un humano siendo cruel con un indefenso y sumiso robot.  Se busca que el espectador empatice con las máquinas y que, cuando éstas se rebelen, se vea bien que hay una causa justificada y que no está claro cuál es el bando de los buenos y cuál de los malos. No obstante, para no confundir a un espectador ávido de seguridades narrativas, aparte de situar con claridad meridiana a un villano evidente (los dueños de gigantescas multinacionales suelen hacer muy bien este papel), también entran en escena humanos buenos que son capaces de comprender el sufrimiento de los oprimidos electrónicos. El caso es que llega un momento en el que aparece una máquina diferente, una máquina que es capaz de sentir, de tener consciencia, de ser creativa o, vete a saber tú que indefinido factor x que adquiere, que lo hace despertar de su letargo maquinal.

Entonces, vemos variadas escenas que anuncian ese despertar. Por ejemplo, en Humans aparecen un montón de androides colocados en filas regulares (para crear la sensación de mercancía almacenada) y, aparentemente, todos ellos están apagados o desconectados. De repente, uno abre los ojos y mira la luna por una rendija abierta del techo. Ya está, está despertando, mira la luna como preguntándose por el misterio de su existencia. Ya no es una máquina, ahora ya es un humano o, incluso, algo mejor. En los siguientes episodios o escenas de la serie/película iremos contemplando el progresivo despertar de otros robots hasta llegar al clímax final: el gran enfrentamiento entre la humanidad y las máquinas ¿Será verdaderamente así cuando la auténtica consciencia artificial llegue a nuestro mundo? Rotundamente NO.

La razón es bastante clara. El día en que seamos capaces de crear consciencia sintética, momento, por cierto, bastante lejano dado el actual estado del arte, y consigamos que una máquina u organismo artificial del tipo que sea, pueda darse cuenta del mundo que le rodea, será porque hemos descubierto los mecanismos físico-químico-biológicos que hacen que la consciencia se genere en nuestros sistemas nerviosos. Ese día, después de décadas, o incluso siglos, de investigación del funcionamiento cerebral, seremos capaces de replicar ese mecanismo en una máquina o en cualquier sustrato físico necesario para conseguir algo así. Entonces, cuando esto suceda no será un hecho sorprendente en la “mente positrónica” (por hacer un guiño a Asimov, quizá el principal culpable del error) de un robot que funciona mal. Cuando repliquemos consciencia, los científicos o ingenieros que lo consigan, tendrán muy claro que lo están consiguiendo. Afirmar lo contrario sería como decir, a mediados del siglo XIX, que la bombilla eléctrica incandescente iba a surgir, en un determinado momento azaroso, de alguna vela encendida en cualquier hogar de Newcastle. No, Wilson Swan tardó unos veinticinco años experimentando con diferentes tipos de materiales, técnicas, métodos y teorías hasta que pudo fabricar una bombilla funcional y eficiente.

Creer que la consciencia despertará sin más dentro de avanzadas inteligencias artificiales como fruto accidental de su complejidad es no comprender bien el funcionamiento de la ciencia y la tecnología, que viene de no entender la propia IA. Un programa de ordenador solo realiza cálculos, y los cálculos, por muy complejos, sofisticados y sobrehumanos que sean, solo dan resultados numéricos. Y creo que todos estamos de acuerdo en que los números no son objetos ni procesos físicos reales, por muy bien que los describan. Es por eso que el ejemplo de John Searle es muy ilustrativo: aunque tuviésemos un programa que simulara con una precisión casi absoluta el funcionamiento de una vaca, dicho programa seguiría sin poder darnos leche que pudiésemos beber. Así, para tener consciencia real no solo se necesita un ordenador que replique matemáticamente su funcionamiento, sino un organismo que tenga las propiedades físico-químico-biológicas que se necesiten para generar consciencia ¿Cuáles son? Lo ignoro, ya que si lo supiera estaría en Estocolmo recogiendo un Premio Nobel muy merecido.

Explicado de otra forma: ya hemos conseguido hacer robots que se muevan muy eficazmente en entornos muy irregulares (véanse todas las maravillas de Boston Dynamics). Cuando los vemos caminar y correr sorteando obstáculos nadie dice: “Mira, el programa de ordenador se mueve”. Nadie atribuye movimiento al sofware que dirige el robot, sino al robot en su totalidad, es decir, a los motores, baterías, engranajes, extremidades, etc. que hacen posible el movimiento. Igualmente, para decir que una máquina piensa o es consciente, no podemos decir “Mira, el programa de ordenador es consciente”, porque al hacerlo estamos omitiendo todo lo demás que hace falta para que ocurra una consciencia real. En cierto sentido estaríamos diciendo que una mente puede existir sin cuerpo cuando, evidentemente, no es así. Lo que realmente nos hace falta es saber mucho, mucho más, sobre los cuerpos que albergan consciencias.

Así que no, la consciencia no va a despertar en un androide doméstico que, un día, se pone a oler la fragancia de una flor.

comentarios
  1. Rubén G dice:

    En mi opinión la consciencia es simplemente un software muy complejo y retorcido, un “bucle extraño” (guiño a Hofstadter) que no llegamos a (meta)comprender completamente y que podría implementarse en casi cualquier hardware.

    Suponer que se necesita un material especial para que surja la consciencia es una hipótesis mucho más rebuscada que, corrígeme si me equivoco, hasta el momento no se ha demostrado ni se han encontrado indicios a favor. Así que siguiendo al viejo amigo Occam, prefiero pensar que no es así.

    Puedes decir que tu software piensa y es consciente, igual que puedes decir que tu software te calcula las previsiones meteorológicas. Pero tanto tu argumento como el de Searle yerran el tiro: no puedes decir que tu software salta o produce leche, igual que no puedes decir que nuestra mente es la que salta o la que produce leche, ya que para eso necesitamos las piernas y las glándulas mamarias.

    Y siguiendo con la suposición de que la consciencia es simplemente un epifenomeno que surge únicamente de la gran complejidad de ciertos patrones independientemente del hardware subyacente, podría darse el caso que surja una consciencia sin que comprendamos muy bien cómo funciona. Algo así ya nos ha pasado, un ejemplo de ello es el software de Google “AlphaZero”.

    En lo que estamos de acuerdo es que la ciencia ficción muchas veces se pasa de ficción, y que la primera consciencia artificial surgirá en un laboratorio y no en la lavadora de tu casa.

  2. Ruben:

    No estoy diciendo que se necesite un material especial, estoy diciendo que se necesita algún material cuya estructura desconocemos completamente (y que, por tanto, está lejísimos de nuestros transistores de silicio). De hecho, es de lo que tenemos evidencia. Lo único que sabemos es que la consciencia parece generarse en sistemas nerviosos altamente evolucionados, es decir, en estructuras moleculares increíblemente complejas. Por el contrario, no tenemos evidencia alguna de que la consciencia pueda darse en otro sustrato diferente. Por lo tanto afirmar que la consciencia puede implementarse en casi cualquier hardware es, en el mejor de los casos, una hipótesis muy atrevida.

    Y no, no puedes decir que un software es consciente como si calculara previsiones meteorológicas. Y es que una cosa es calcular y otra muy diferente ser consciente. No entiendo la ligereza a la hora de identificar cálculo con consciencia, cuando son dos cosas que se parecen bien poco. No comprendo como se puede decir tan felizmente que “sentir el olor de un perfume” puede ser equivalente a un tipo de cálculo ¿Qué ecuaciones son equivalentes a “oler un perfume”? ¿Qué ecuaciones son equivalentes de tal modo que pudiésemos decir, sin lugar a dudas, que ese computador está “oliendo perfume”, que lo siente exactamente igual que yo cuando huelo un perfume?

    Alpha Zero es igual de consciente que el tostador de tu cocina. Una cosa muy diferente es su calidad jugando al Go o al ajedrez, y que desconozcamos cómo lo hace (ya que uno de los problemas de los sistemas de redes neurales artificiales es que el conocimiento se distribuye entre los pesos de las conexiones, lo que dificulta entender el funcionamiento de la red) y otra, muy diferente es tener consciencia. No entiendo, de nuevo, esa ligereza en confundir las cosas.

  3. Juan dice:

    Como dices en el artículo el problema es que confundimos el programa y la ejecución de éste. La ejecución necesita del hardware, el cual tiene ciertas propiedades que son la condición de que pueda darse la ejecución de tal o cual manera. Imaginamos la mente como algo etéreo que existe por sí mismo.

    En cuanto a la flor la cuestión no es que la pueda oler o no, sino qué le lleva a hacerlo. Si alguien lee esto, me gustaría saber de relatos de ciencia ficcion que traten acerca del desarrollo de un criterio estético de una IA que no apele a nuestro sentido común. Es decir, cuando nos ponen un robot mirando a la Luna estan apelando a nosotros, no nos estan haciendo comprender cómo podría una IA, debido a sus características, aprehender de cierta manera y no otra (¡por una fenomenología de las IA!).

  4. Asier dice:

    Santiago, por una parte afirmas que es necesario “un organismo que tenga las propiedades físico-químico-biológicas que se necesiten para generar consciencia” pero por otra reconoces que no conoces ninguna de esas propiedades. Por lo tanto ¿qué te hace pensar que “se necesita algún material cuya estructura desconocemos completamente”? La consciencia bien podría emerger del procesamiento de la información (lo que comenta Rubén), no de una estructura material concreta. El hecho de que se observe en estructuras muy complejas puede ser porque solamente tras evolucionar mucho los seres vivos se llega a un estado donde se es capaz de procesar esa información. De todas formas no me atrevería a afirmar que seres muy simples no tengan cierto grado de consciencia.

    Para mí la consciencia, de manera muy simplificada sería: “Una imagen del yo físico consistente en el espacio y en el tiempo”. Lo bien que esa imagen se corresponda con la realidad y lo bien que comprenda las interacciones entre el yo y el el entorno que le rodea definirán el grado de consciencia.

    La definición que he dado requiere un sustrato (físico) y una imagen del mismo (‘software’ en ejecución). También requiere memoria para que la imagen sea consistente en el espacio y tiempo. La pega que le veo es que según la definición que he dado, el coche autónomo podría considerarse un ser consciente. Niego que lo sea (al menos para nuestros estándares) pero se me antoja algo mucho más cercano a un ser consciente que digamos el Alpha Zero mencionado. Tal vez al coche autónomo le falte algo de incertidumbre y aleatoriedad y le sobren objetivos perfectamente definidos (entre otras cosas).

  5. Asier:

    Vale, acepto que desconozco la estructura profunda del sistema nervioso necesaria para generar consciencia, pero no sé de dónde puede sostenerse la afirmación “la consciencia surge del procesamiento de información” ¿Cómo se puede justificar esa sentencia? ¿En base a qué pruebas o evidencias? ¿Por qué de manejar símbolos según reglas matemáticas puede surgir un sentimiento? De verdad que no entiendo cómo.

    Y a tu definición le falta la parte más importante: la propia consciencia fenoménica o “sentience”. Tu coche autónomo puede tener conocimiento de dónde se encuentra con respecto de su entorno, pero eso no tiene nada que ver con sentir su entorno, con darse cuenta de que está en él.

    Suele confundirse tener conocimiento de algo con “darse cuenta de algo”. Una máquina tiene conocimiento y opera en función de él, pero no se da cuenta de nada. Igualmente se confunde autoconsciencia con auto-conocimiento cuando tampoco tienen nada que ver. Auto-conocimiento lo tiene mi ordenador cuando el indicador de batería le indica que está baja y que se ponga en modo ahorro de energía. Pero autoconsciencia, sentirse un yo separado del mundo, nothing de nothing.

  6. Asier dice:

    Santiago, tomemos el ejemplo de lo que es la vida, de si un objeto/organismo está vivo o no. Para la naturaleza/universo, la vida no existe como tal, es una propiedad emergente de la química, química que a su vez emerge de la física. Sin embargo tú seguro que afirmas estar vivo, igual que afirmas ser consciente.

    La consciencia bien podría ser algo tan escurridizo (más probablemente) como el definir lo que está vivo o no. Igual que los biólogos hacen una lista de requisitos para que un organismo se considere que está vivo, podríamos hacer una lista de requisitos para considerar a un ser consciente (de hecho lo haces, al afirmar que a mi sencilla definición le falta lo más importante, el ‘sentience’). ¿Estaremos satisfechos tras una lista de requisitos para la consciencia? No, porque habrá casos extremos, casos límite donde no esté claro, exactamente igual que pasa con la vida.

    Y al igual que la vida que conocemos se sustenta en un ‘sustrato’ determinado, nadie descarta que pueda haber otras formas de vida. Nadie ha establecido unas “propiedades físico-químicas” necesarias para la vida.

    En cuanto a que la consciencia surja del procesamiento de información, tiene sentido si consideras la consciencia una ilusión, y no algo ‘tangible’. Mi sencilla definición abarcaba esto al considerar que la consciencia es fundamentalmente una imagen (consecuencia del procesamiento de información) del yo físico.

  7. Rubén G dice:

    Creo que el problema es considerar la consciencia, los sentimientos y la percepción como algo que no son. No son nada místico ni sobrenatural, ni necesitan algo por detrás que sienta y perciba.

    Nada más percibir algo a través de nuestros sentidos se desencadenan una serie de descargas entre neuronas que identifican lo que hemos percibido. Si, por ejemplo, hemos visto un coche circulando por la calle, esto a su vez podría desencadenar nuevas descargas asociadas a otras categorías como la marca del coche, el brillo del sol reflejado en una superficie reluciente, la imagen de mí mismo conduciendolo, lo que dirían mis amigos al verme aparecer con el coche por sorpresa,… esto puede que me haga liberar hormonas que me cambien físicamente, y estos cambios los perciba y activen las regiones del cerebro asociadas al deseo, deseo de tener un coche como ese. Este proceso de percepción, autopercepción y retroalimentación imagino que es una súper simplificación de todo lo que ocurre ahí dentro, a través de los miles de millones de neuronas.

    La consciencia no es más que esa percepción de mí mismo, el entorno y mi relación con el entorno. Pero a los seres humanos nos encanta sentirnos especiales. Y es este antropocentrismo, junto con la necesidad de explicar lo desconocido, lo que nos lleva a creer en el alma (o lo que sea que está detrás de la percepción y los sentimientos), las deidades, las supersticiones, las pseudociencias,…

  8. Asier:

    No es una cuestión de no saber definir consciencia. Yo sé muy bien que cuando huelo una flor siento con mucha contundencia la fragancia. El olor produce en mí una sensación clara y nítida. Creo que todo el mundo estaría de acuerdo en que esto que describo es una experiencia consciente, aunque no tuviésemos muy clara la definición de consciencia.

    Entonces para que una máquina tenga consciencia, al menos similar a la mía, debería sentir algo muy parecido a lo que yo siento cuando huelo una flor. No es otra cosa. Pues bien, la objeción es: ¿cómo solo una máquina que lo único que hace es procesar datos mediante circuitos, es decir, manipular símbolos mediante reglas matemáticas, dando como resultado nuevos símbolos, puede sentir una experiencia consciente como la fragancia de un perfume?

  9. Asier dice:

    Santiago, me parece que has trasladado el debate de lo que es la consciencia al debate de lo que es sentir algo, y no creo que sean lo mismo.

    No creo que ser consciente de mi existencia requiera ser capaz de sentir nada, sino ser capaz de percibir el mundo que me rodea y crear una imagen de mi yo físico ocupando un lugar en el espacio y en el tiempo. Crear el yo al fin y al cabo. El problema es que si no soy capaz de sentir nada, acabaré muerto enseguida muy probablemente, de ahí que sintamos dolor, placer y muchas otras cosas cuyo principal fin es alimentar el instinto de supervivencia para conservar ese yo.

    Defines tu experiencia de oler una flor como experiencia consciente, pero ¿qué ocurre con los sueños, las ilusiones ópticas, las alucinaciones, los miembros fantasma, etc.? Uno es ‘consciente’ de todas esas sensaciones con la misma intensidad que tú oliendo la flor, pero en realidad resulta que son falsas. Es decir, el ser capaz de sentir no creo que automáticamente te haga consciente. De hecho muchas veces es el sentir lo que ‘despierta’ la consciencia, como cuando estando mareados nos dan un sopapo o estando dormidos nos echan un balde de agua: “hazte consciente porque tu cuerpo está en peligro” es el mensaje que llega. ¿Y por qué hacerse consciente? Pues porque es la manera en la que ubicas tu cuerpo en el mundo, aprecias las interaccionas con el entorno y eres capaz de tomar las medidas oportunas para protegerlo.

  10. Asier:

    Consciencia claro que tiene que ver con sentir. Cuando tú pulsas las teclas de tu teclado estás sintiendo, estás siendo consciente de su textura, temperatura, etc. Lo cual es muy diferente de, únicamente, tener conocimiento de datos cuantitativos acerca de las teclas: peso, medida, densidad, volumen, etc. que es lo que pueda tener un robot diseñado para escribir en un teclado.

    Mira este famoso experimento mental:

    https://es.wikipedia.org/wiki/Cuarto_de_Mary

    Y es que si ser consciente es solo tener una imagen de uno mismo, mi teléfono móvil, que tiene datos acerca de su temperatura, del estado de su batería o que sabe su ubicación espacio-temporal con mucha mas precisión que yo (de hecho yo, ahora mismo, solo sé aproximadamente donde estoy. No sabría decirte exactamente donde está el norte de la habitación en la que me encuentro), sería completamente consciente ¿Es, de verdad, mi móvil consciente? Rotundamente no. Entonces, la consciencia debe ser algo más que mero conocimiento de uno mismo, a saber, una especie de “sentir el mundo”, de “darse cuenta” de él, un sentimiento, sensación, afección, algo un tanto raro y difícil de definir pero que creo que todos entendemos lo que es con cierta claridad.

    Otra cosa muy diferente es que mi experiencia consciente me engaña, lo cual hace constantemente. Si a mí me duelen las muelas, el dolor de muelas no se parece en nada a millones de bacterias infectando mi encía. Que los contenidos de mi consciencia no tengan nada que ver a la realidad a la que refieren o que, como mencionas, se inventen objetos inexistentes, no quiere decir que la experiencia consciente no sea plenamente real. Yo puedo tener miedo a los fantasmas y, aunque los fantasmas no existan, mi miedo a ellos es completamente real.

    El ejemplo que pones para argumentar acerca de que el sentimiento es solo un desencadenante de la conciencia es interesante, pero no es preciso. Una sensación o sentimiento pueden hacer que el foco de mi consciencia (mi atención) se centre en un objeto determinado, pero eso no quita que la misma consciencia sea una especie de sentimiento. Te recomiendo el famoso artículo de Nagel, “¿Qué se siente al ser un murciélago?” donde se explica con suma claridad y rigor la idea de que la consciencia es algo que se siente.

  11. Rúben G:

    Es completamente cierto lo que dices. Pero yo no hablo de nada sobrenatural ni fantasmagórico. De hecho, sostengo firmemente que la consciencia es un proceso físico-químico-biológico como pueda ser la digestión o la fotosíntesis. El problema está es que, aún siéndolo así, todavía no tenemos ni idea de cómo es ese proceso. Y es de una arrogancia pasmosa pensar que ya tenemos máquinas conscientes o que estamos a punto de conseguirlas.

  12. Sirnewton3813 dice:

    Antes que nada habría que saber si la consciencia es un epifenomeno de cierta actividad de cierto soporte o es “dual” a la actividad que genera el soporte.
    Si la consciencia es un epifenomeno habrá muchísima más posibilidades de emular la consciencia en soportes artificiales que si es dual.
    También puede darse el caso en que la consciencia tenga una parte dual a la actividad soporte y otra parte de epifenomeno a la actividad que genera este.

    También cabe la posibilidad que la consciencia sea ontologicamente distinta a lo material, es decir siendo lo material una metacategoria distinta pero dependiente no ya de la consciencia(que sería algo particular) sino de un espacio mas general.
    Esto no tiene porque ser increíble, de hecho sabemos que hay cosas materiales gracias a que somos conscientes, las representaciones de cosas son mentales de ahí inferimos que ciertas cosas sean materiales(sin motivo alguno), uno puede soñar que va a la luna y descubre un mineral nuevo, y sacar conclusiones, es el mineral nuevo y las conclusiones superiores al propio sueño? No.

  13. Sirnewton:

    Es una gran cuestión. Y yo creo que no es un epifenómeno, principalmente por dos razones: parece algo demasiado costoso de mantener para ser solo un efecto secundario (Tengamos en cuenta que, por ejemplo, según los experimentos de Dehaene, la actividad consciente requiere más tiempo y recursos de procesamiento que la inconsciente). Y, en segundo lugar, parece tener una función evolutiva muy clara: sensación agradable = supervivencia y reproducción; desagradable= extinción.

    Lo que resulta muy desconcertante es que podemos diseñar máquinas que puedan realizar funciones para las que los humanos utilizamos consciencia sin consciencia (ej: jugar al ajedrez) ¿Por qué la evolución escogería consciencia cuando parece mucho más barato en términos de recursos computacionales no escogerla? La respuesta más fácil es pensar que la evolución no escoge un modelo ideal sino que trabaja con lo que tiene y, posiblemente, la consciencia fue una buena solución en un momento dado, viendo que, con total seguridad, todos los mamíferos la tienen bien desarrollada. No obstante, aquí quedan muchos flecos sin responder.

  14. Sirnewton3813 dice:

    Por que la evolución escogió la consciencia si en principio puede ejercer las funciones de un organismo sin ella, de igual forma que una maquina de ajedrez puede ganarnos sin ser consciente?

    Quizás la consciencia es un sobrante sin coste.
    Es decir el soporte sería al fuego lo que la consciencia a las sombras.
    Le cuesta al fuego más energía de la cuenta cuando hay sombras que sin ella? No.
    El juego de sombras producidas por el sistema fuego-objetos tiene coste cero, y las sombras no contribuyen en nada al fuego, ni afectan al propio fuego.
    Sin embargo las sombras existen y realizan su juego cuando hay luz, una bombilla sería un soporte artificial que generaría sombras, igualitas que las del fuego.

    Pero todo esto sería un argumento a favor de que la consciencia es un epifenomeno.

    Yo creo que es mejor ampliar el materialismo sin abandonarlo, dejar el geomaterialismo y avanzar al heliomaterialismo de tal forma que incluya a la misma altura fenómenos físicos y fenómenos mentales, se intenta avanzar incluiyendo la consciencia en el materialismo, es unilateral a mi entender.

  15. Ana Vías Mahou dice:

    Lo primero que creo que hay que tener claro es que “el todo puede ser más que la suma de sus partes”. Esto no implica nada sobrenatural, al contrario.
    Todo el problema se reduce a una falta de comprensión, ¡pero no de los procesos físico_ químicos, sino de los puros conceptos!
    Porque de los procesos fisiológicos del sistema nervioso se sabe casi todo. Y podemos decir incluso que se sabe todo en lo que a mecanismos de acción se refiere. Pero, cuando se dice que no sabemos apenas nada acerca del funcionamiento de la mente, se dice una verdad, pero solo si nos referimos a lo psíquico, en vez de a lo físico. Me explico: lo físico son los impulsos eléctricos, los potenciales de acción, las despolarizaciones de membrana, la entrada y salida de los iones a través de las membranas plasmáticas de los axones de las neuronas, las sinapsis y el papel de los neurotransmisores en ellas, etc, etc. Esto se conoce sobradamente y desde hace mucho. También se conoce el funcionamiento básico de las respuestas sensoriomotoras; así por ejemplo, en la babosa marina, ha sido descrito este funcionamiento por Kandel, lo cual le valió el premio Nobel. Y estos mecanismos, relativamente simples, de este animal marino, son, en realidad, lo mismo que lo que tienen lugar en animales más complejos. Son lo mismo, quiero decir, en cuanto a mecanismo de acción, en cuanto a procesos fisiológicos, no en cuanto a complejidad. Y a esto me refiero cuando digo que el todo puede ser más que la suma de sus partes. La complejidad tan brutal que la corteza cerebral ha permitido al ser humano es muchísimo mayor que la pueda alcanzar cualquier máquina. El número de sinapsis posibles es casi ilimitado y produce admiración darse cuenta de lo que la vida es capaz de hacer. Pero, sin nada más que procesos físicos, materiales, se pueden obtener procesos psiquicos, tan distintos de los físicos como puedan serlo un dolor, un enamoramiento o una tristeza. ¿Es que acaso una sinfonía no es más que una suma de notas musicales, de frecuencias de vibración del aire? Pues sí y no; lo es, claro que lo es, pero es también algo más, o si se prefiere, algo distinto ( lo físico: las vibraciones del aire; lo psíquico: mi propio sentir la música). Todo esto nos es a todos evidente, luego, tal vez convenga, de una vez por todas, salir del eterno debate “cuerpo-mente”, comprendiendo que son fenómenos distintos y que, por tanto, conviene entenderlos como lo que es cada uno. ¡No son las sinapsis interneuronales las que me van explicar mis lágrimas al recordar a una persona querida que ya no está! Y, ojo, ello sin que haya ninguna otra cosa material más que mis células funcionando todas ellas en la complejidad de mi organismo… No hay ninguna otra cosa material más, no, pero sí que hay otra cosa: mi vida. Mi vida es la que determina que llore al recordar a esa persona, y mi vida, como concepto es algo que abarca lo material, pero que no es lo material. Nunca podremos explicar mi vida como entrada y salida de iones a través de membranas, nunca.
    Entonces, en lo que solemos equivocarnos es en lo que a los conceptos se refiere. Aquí es donde la liamos parda… Y esta es ya una cuestión puramente filosófica o conceptual, la que corresponde a dilucidar si, junto a la realidad “energía física ” hay una realidad diferente, “alma”, o, si lo que llamamos “alma” es en rigor una forma más de la clase ” energía física “. Podría ocurrir que lo físico y lo psíquico, aún siendo fenómenos distintos, el razonamiento nos obligue a identificarlos como realidad ( así, en termodinámica, el calor y el movimiento son dos fenómenos, pero una misma realidad) .

  16. readhead dice:

    Abundando lo que dice Ana Vías, la consciencia es fascinante. Pero https://cdn.the-scientist.com/assets/articleNo/34449/iImg/10220/ea7063ff-33f2-44e2-bd7d-f632b53fd0bc-mrimotherchild.jpg si observas esta foto, a mí me parece al menos que algo físico, y tangible y que se puede estudiar, que parece que va a estallar (de hecho ha estallado), el cerebro, tiene mucho que ver.

  17. Ana Vías Mahou dice:

    readhead:
    ¡Yo no digo que el cerebro tangible, material, no tenga nada que ver! Al contrario, sin cerebro no hay psique, como sin piedras no hay catedral…
    Pero, obviamente, una catedral no es solo un conjunto de piedras, sino una un obra artística que produce en nosotros, humanos, ciertas sensaciones inexplicables como pesos, tracciones, empujes y demás fuerzas físicas.
    Digo que no se puede explicar la psique como procesos fisiológicos, ¡no que éstos no tengan lugar y sean su causa material! Hablo de explicar, de comprender , y no niego lo material, faltaría más! Unas conexiones neuronales extraordinariamente complejas producen unas respuestas motoras también explicables física o materialmente, de acuerdo, pero es que la cosa “psiquica” no es la cosa ” física “, y, por tanto, una se puede y se debe explicar fisiológicamente y la otra no, porque sería como querer explicar la Historia como procesos físicos, en vez de como procesos humanos, resultado de un conjunto de vidas humanas. No hay física que explique las cosas de la vida humana, es un disparate explicar un sentimiento o una pasión como el efecto de una descarga hormonal. Y no porque esa descarga hormonal no tenga lugar y cause un determinado efecto motor en el organismo, no, sino porque, repito, una cosa es la explicación física de los procesos fisiológicos, y otra bien distinta, la explicación de los motivos por los que una persona siente algo en un momento y en un lugar determinado. Esto último solo puede explicarse desde el conocimiento de la vida de esa persona en cuestión, vida que es única e irrepetible.
    Otra cosa sería pensar que somos puros mecanismos ( y lo somos, pero solo en parte, y de nosotros depende el serlo más o menos).

  18. Lo más intrigante de la conciencia qualia, es decir, de la capacidad para “sentir” la realidad y a nosotros mismos, es lo siguiente:

    – No tenemos ni idea de cómo puede surgir la consciencia de un sustrato material que se rige por las leyes físicas ya conocidas o por conocer.

    – Se desconecta y se conecta bajo ciertas condiciones fisiológicas como el sueño o el desvanecimiento, luego no es una propiedad intrínseca de la materia, sino una función compleja que se pone en marcha o se desactiva cuando conviene.

    – Imposible saber para qué sirve. Podríamos hacer todo lo que hacemos, sin conciencia qualia, de la misma forma que un coche autónomo puede llegar a conducir mejor que un humano, sin tener consciencia qualia del mundo exterior, y sin que eso suponga un hándicap para alcanzar los objetivos que sus diseñadores (o la selección natural) han previsto.

    – ¿Cómo ha podido desarrollarse una función tan sofisticada y tan inútil, a través de un proceso de selección natural?

    Por otra parte, y aquí está lo más sorprendente, sin consciencia todo lo existente carecería de utilidad. Sería una gran sinfonía que se representa en un teatro vacío.

    Considerándolo desde otro punto de vista, la consciencia le da sentido a todo, lo que nos lleva a considerar la posibilidad, nada científica, de que la realidad solo exista como una construcción artificial emanada de una máquina que está conectada a un dispositivo dotado de consciencia (observador consciente).

    Puede que la consciencia solo sea la invención genial de una máquina inteligente, aunque sin consciencia, de esas que en un par de siglos construiríamos, si realmente habitásemos en una realidad auténtica e independiente del observador consciente.

    Pero puede que eso ya ocurriera hace mucho, y nosotros solo seamos las máquinas conscientes que idearon nuestros antepasados zombis para darle interés a sus existencias planas e insensibles.

    Cualquiera sabe y cosas más raras se han visto.

    Saludos.

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