Por qué la mente SÍ está en el cerebro

Publicado: 16 octubre 2021 en Filosofía de la mente, Neurociencias
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He leído un montón variado de publicaciones y artículos en la red a los que no citaré para no darles publicidad, que hablan de que la mente no está en el cerebro, acusando a los que afirman lo contrario de cerebrocentristas o neurocentristas. El debate filosófico mente-cuerpo lleva siglos sin resolverse, pero parece que los últimos avances en la neurociencia dan clara ventaja a cerebrocentristas como yo. Voy a dar un listado de argumentos, muy viejos y manidos la mayoría de ellos, tanto a favor de que la mente está en el cerebro como de que la mente no sobrevive al cuerpo tras la muerte del cerebro.

Vamos al meollo:

  1. Si la mente no está en el cerebro, ¿dónde está? Se puede replicar, de forma cartesiana, que si la mente es, por definición, inextensa, no está en ningún lugar, siendo preguntarse por su ubicación lo que Ryle llamaría un error categorial . Sí, pero entonces tenemos que encontrar un punto de contacto en donde esa «inextensión» tome contacto con el mundo físico, ya que cuando yo decido mover un brazo, las fibras musculares obedecen mi mente. Descartes se sacó de la chistera la glándula pineal, y a día de hoy no existe nada en el cerebro que podamos entender con esa función ¿Cómo debería ser esa «wifi para lo inextenso»? ¿Estaría dentro de las leyes de la física clásica o habría que apelar a la cuántica?
  2. Si la mente no está en cerebro tenemos que explicar por qué cuando dañamos ciertas áreas del cerebro, la función mental queda dañada también. Si un paciente tiene un accidente cerebrovascular que le destruye el hipocampo, su memoria a corto plazo quedará igualmente destruida. Esta correlación se constituye como una evidencia muy fuerte a favor de la identidad entre cada función mental y su parte correspondiente.
  3. Si la mente no está en el cerebro, ¿para qué vale el cerebro? Seria muy curioso tener el órgano que más tasa metabólica consume del cuerpo (un 25% del gasto total con solo un 2% del peso) estuviera aquí de adorno o, en el mejor de los casos, que valiera para otras cosas que todos los investigadores del mundo hubieran pasado por alto.
  4. Podría objetarse que si bien la mente tiene que ver con el cerebro, el cerebro solo es un «interruptor», «disparador» o simple «receptor» de las funciones mentales, es decir, si bien el hipocampo «activa» la memoria a corto plazo, dicha memoria no se reduce al hipocampo. Dicho de otro modo: para funcionar, la mente debe estar encarnada, pero la mente no se reduce a su encarnación. Bien, pero entonces, por qué no aplicamos el mismo razonamiento a otro tipo de objetos. Por ejemplo, mi tostador enciende sus resistencias y tuesta el pan. Cuando una resistencia se quema, deja de funcionar ¿no podríamos argumentar que la resistencia solo ha perdido su parte corpórea pero que no se reduce a ella y que, de alguna manera, existe sin residir en el tostador? Obviamente, este argumento nos parece absurdo ¿Por qué entonces no nos lo parece al aplicarlo a las funciones mentales? ¿Por qué a la mente le damos un tratamiento epistemológico especial que nos parecería absurdo dar a cualquier otro objeto?
  5. Vamos a verlo aún más claro diciéndolo de otro modo: ¿Qué razones hay para sostener que estados mentales como mis recuerdos, emociones, consciencia, etc. vayan a seguir funcionando después de la muerte de mi cerebro? ¿Qué tienen de tan especial para que puedan seguir funcionando sin objeto material? Sería lo mismo que decir que el motor de mi viejo Seat Málaga, al que lleve al desguace después de 25 años de fiel servicio, sigue funcionando «en otro lugar»… ¿Por qué sostener eso de un coche es una locura pero hacerlo de la mente humana es una creencia respetable?
  6. Si la más pura y dura evidencia observacional nos dice que las funciones mentales dejan de funcionar con la muerte cerebral y, por mucho que la gente crea en fantasmas, no tenemos la más mínima prueba de que tales funciones mentales sigan funcionando post mortem ¿por qué sostener que siguen haciéndolo?
  7. Podría objetarse que no conocemos bien el funcionamiento del cerebro para asegurar con certeza que todas nuestras funciones mentales están allí. Estoy de acuerdo en que conocemos muy poco del cerebro, mucho menos de lo que suele creerse, pero la carga de la prueba reside en quien afirma. Cuando lo habitual es que un objeto pierda su función cuando es destruido, si alguien afirma que conoce una función que no se reduce a su objeto, debería demostrarlo y no pedir a los demás que demuestren lo contrario. Si sostenemos afirmaciones tan arriesgadas como que la mente es independiente y sobrevive al cuerpo en base a que no sabemos como funciona el cerebro estamos cayendo en la más pura y dura falacia ad ignorantiam.
  8. Otra objeción: es que la mente no es un objeto como una piedra o, en este caso, un cerebro. La mente es un conjunto de procesos y/o funciones que no pueden confundirse con el objeto donde se realizan. Así, los mismo procesos mentales que hoy funcionan en el cerebro, mañana podría funcionar en otra entidad material como podría ser el hardware de un computador. De acuerdo, pero que la mente pueda implementarse en otro entorno material diferente al cerebro (cosa, por cierto, nada evidente, pero vale, lo aceptamos por mor de la argumentación), no quiere decir que no ocurra en ningún lugar o que la mente pueda ser independiente de lo material. Pensemos, por ejemplo, en la digestión. No es un objeto, es un proceso que incluye multitud de subprocesos… ¿Alguien diría que la digestión no ocurre en el aparato digestivo, en el estómago y en los intestinos? O pensemos en la velocidad a la que va un automóvil. La velocidad no es un objeto, es el resultado de una gran cantidad de sucesos que ocurren, fundamentalmente, en el motor del coche… ¿Alguien diría que si yo voy por la autovía a 120 km/h no es en mi coche en donde se da esa velocidad? ¿Alguien diría, de verdad, que la velocidad no existe en el mundo físico sino en otra realidad? Reitero: que una función pueda darse en diferentes sustratos materiales no quiere decir que pueda existir con independencia de éstos. Windows es un software que funciona en innumerables hardwares diferentes ¿Existe Windows-en-sí, en el platónico mundo de las ideas?
  9. Nueva objeción: ¿En qué se parece la imagen mental que aparece en mi mente cuando pienso en mi abuela a lo que sabemos del funcionamiento del cerebro? La imagen de mi abuela y los sentimientos a ella asociados no se parecen en nada a descargas eléctricas en axones y a vesículas sinápticas soltando neurotransmisores… ¿Qué justificación tiene entonces decir que mis estados mentales equivalen a mi cerebro? A mi juicio, esta es la mejor objeción. Y la respuesta es que, a día de hoy, dado lo que sabemos del cerebro, es cierto que no se justifica la equivalencia. Mis estados mentales no son, para nada, equivalentes a lo que hoy sabemos de nuestros estados neuronales. Sin embargo, esto tampoco justifica dar el salto al dualismo, esencialmente, porque el dualismo presenta todavía muchos más problemas que seguir en el monismo materialista (todos los que estamos diciendo aquí). Lo lógico es, dadas las conexiones que sí conocemos entre estados neuronales y estados mentales, aceptar que todavía desconocemos mucho del funcionamiento del cerebro, pero que albergamos una muy razonable esperanza en que descubrimientos futuros vayan arrojando más luz hasta que se consiga identificar el mecanismo del que quepa justificar una equivalencia con los estados mentales. A esta idea la llamo la Teoría de la Identidad pero Todavía No.
  10. La Teoría de la Identidad pero Todavía No nos dice que existe un mecanismo causal que va desde que mis vesículas sinápticas liberan grande cantidades de serotonina hasta que yo tengo el quale de sentirme bien, pero que es totalmente desconocido a día de hoy, y no se identifica con ningún proceso neuronal de los conocidos en el estado del arte actual sobre el cerebro.

Acepto de muy buena gana contraargumentos. Change my mind.

comentarios
  1. Lonar dice:

    No lo hay. No hay contrargumentos…
    Salvo imaginarnos situaciones fantásticas, que puedan darnos la semi esperanza de evitar la desaparición total…
    Tipo simulación, virtual, en la que al morir retornas a…
    Pero todas las pruebas y evidencias conducen a lo que expones en tu artículo…
    Un saludo

  2. Hernán dice:

    No acepta de tan buena gana los contraargumentos si no cita a quienes tienen posturas contrarias «para no darles publicidad»… Reduciéndolis, por otra parte, a caricaturas dualistas, cuando, probablemente, muchos críticos del «cerebrocentrismo» dirían que nada más dualistas que el concepto de mente, que usted acepta sin discusión.

  3. Marco Antonio del Campo dice:

    Hola, tengo contraargumentos, pero no puedo responder hoy. Si estás por aquí al tanto de si hay comentarios de vez en cuando podrás ver mi respuesta en unos días.

  4. joserizomassu dice:

    Concuerdo, pero haré un intento para jugar al debate:

    Cada vez se acepta más la idea que la flora intestinal tiene una influencia más o menos directa en el cerebro, y de hecho pueden incidir en diversas condiciones y enfermedades mentales (algo que escribí hace tiempo del tema: https://joserizo.laconcepciondelarte.com/2020/03/24/cerebro-e-intestino-mas-cerca-de-lo-que-crees-ii/).

    Por lo tanto, la causa de un desorden que lleva a una condición neurológica atípica, si tiene su origen en el intestino… ¿No es un indicativo de que algo de la mente puede nacer ahí? A modo de comparación/metáfora: la sexualidad humana no se limita a las gónadas, ya que las hormonas que las hacen funcionales vienen del cerebro. Se puede decir que la sexualidad no se limita a las gónadas, aunque sean fundamentales. ¿Puede ser que la mente no se limite al cerebro, aunque sea su órgano principal? Y como candidato, ofrezco al intestino 😀

  5. José:

    No tendría ningún problema en aceptar que en el intestino puedan ocurrir sucesos mentales. Incluso he leído hablar de que en el corazón también podrían existir, ya que allí hay muchas neuronas. No hay problema en agrandar o empequeñecer la frontera de lo mental dentro del organismo. Lo que me preocupa es cuando la gente saca la mente fuera.

  6. Hernán:

    Que sí, que acepto contraargumentos, de verdad.

    Pero no, utilizar el concepto de mente no es caer en el dualismo, porque yo solo utilizo mente como una etiqueta para referirme a una amplia gama de procesos físico-químico-biológicos. No hay nada de dualismo en esta postura.

  7. joserizomassu dice:

    Si aceptamos que en el intestino hay procesos mentales… ¿Es necesaria la existencia de neuronas para esto? (a propósito de tu comentario del corazón) Porque lo que va del intestino y tiene incidencia en el cerebro, son metabolitos de los microorganismos.

    ¿Será que no hace falta neuronas para tener mente?

  8. José:

    Hay millones de neuronas en el intestino.

    Creo que las neuronas tienen mucho que ver, solo que lo que hoy sabemos de ellas no es la clave. Los disparos eléctricos y la liberación de neurotransmisores químicos, seguramente, tendrán mucho que ver con la generación de estados mentales, pero nos falta saber mucho más.

  9. Ronk dice:

    Tan claro como el agua que aunque el cerebro no es la mente, el cerebro sí causa la mente, un ejemplo claro que cuando uno desarrolla el Alzheimer tiene problemas cognitivos, el cerebro funciona mal la mente también funciona mal.
    Pero la cosa es compleja, el ejemplo de que la velocidad, el coche va a 120 km/h no está del todo claro, pues el conductor podrá asegurar que su coche va a velocidad cero(son los árboles y todo lo demás que va a 120 km/h), claro, la velocidad es relativa depende del punto de referencia, si bien el motor causa el movimiento, la velocidad no está instalada en el mismo coche, depende del observador donde esté situado. El motor causa el movimiento pero el movimiento está sujeto a algo más que el motor.
    Este es un contrargumento agarrado un poco por los pelos.. pero da que pensar

  10. Marco Antonio del Campo dice:

    Creo que el problema de tu planteamiento monista-materialista es que no ataca bien la posibilidad de que que la mente no esté en el cerebro y que al mismo tiempo se encuentre en una estrecha relación con él. Siguiendo tus puntos:

    1. Ese punto de contacto entre el mundo físico y el mundo mental es lo que Kant llamó fenómeno, y Schopenhuaer representación. Es realmente sorprendente cómo un pensador como Ryle pudo concebir su problema del fantasma en la máquina sin tener en cuenta la filosofía kantiana. Tomar de referencia a Descartes no fue muy acertado, porque en Descartes la filosofía moderna, centrada en el problema de lo real y lo ideal, aún no había sido desarrollada plenamente, y por eso presenta puntos débiles. El problema del fantasma en la máquina sólo tiene sentido en el dualismo cartesiano, dualismo que es tomado por todo lo existente, como realidad en sí. Sin embargo, lo que el idealismo trascendental kantiano introduce (y es continuado por Schopenhauer) es la distinción entre el fenómeno (relativo) y la cosa en sí (absoluta). Objeto (materia, mundo físico y causal) y sujeto (conciencia, conocimiento, percepción) son la forma necesariamente dual del fenómeno, no de la realidad misma. Por eso mente y cuerpo pueden afectarse mutuamente, porque ambos son caras opuestas, correlatos necesarios de una realidad que los trasciende. El cerebro y toda su actividad son la representación material de la mente, la forma de ésta cuando ingresa en las formas del conocimiento, es decir, en el espacio, en tiempo y la causalidad. Por eso la mente no puede estar en el espacio, porque el espacio es una forma pura, a priori, del intelecto, una herramienta con la que se hace posible la experiencia de un mundo externo, y asimismo no puede ser el producto causal del cerebro, porque la causalidad es sólo una regla del conocimiento, no de las cosas mismas, una regla que conecta objetos entre sí, pero no el “tránsito” entre el objeto y el sujeto. De otra forma no se puede entender de dónde surge la certeza apodícitica de las matemáticas ni la necesidad de la relación causal, puesto que lo que está fuera de nosotros sólo podemos aprehenderlo empíricamente, es decir, a posteriori, inductivamente, y no forma por eso nunca un conocimiento absolutamente seguro y necesario. El materialismo es en realidad una idea indemostrable, puesto que no nos es posible salir de nosotros mismos para ver esa materia existente por sí sola, y si la experimentásemos, ya sería fenómeno, es decir, algo relativo al conocimiento. En cambio es indudable que hay experiencia de algo, que hay un sujeto que conoce y experimenta una realidad objetiva. El materialismo cree dogmáticamente en el espacio y el tiempo como extrañas entidades existentes por sí solas, con sus propiedades intrínsecas que no se sabe cómo pudieron ser adquiridas, y en la causalidad como una regla que asimismo está ahí fuera aunque no se sabe muy bien cómo surge ni cómo puede funcionar por sí sola. El materialismo es un intento de explicar lo inmediatamente dado (la mente, la conciencia, que cada cual experimenta por sí mismo), a partir de lo dado mediatamente, esto es, la materia, de la que sólo podemos saber que es objeto para el sujeto, es decir, algo pensado, descrito, medido, visto, sentido, etc, y por tanto condicionado por las formas del conocimiento, y como tal, mero fenómeno (representación). No existen los fenómenos en sí mismos, (desde luego, jamás se ha visto tal cosa ni es posible verlos), sino que sólo estamos autorizados a admitir que fenómeno es igual a representación. Así, ese vano intento de explicar lo subjetivo mediante lo objetivo, se topa con que entre lo objetivo, (el cerebro, la materia), y lo subjetivo, (la consciencia, etc), hay un salto infranqueable, y es por eso que hay un “hard problem” de la conciencia imposible de resolver.

    Varios de tus puntos dejan de tener sentido a esta luz, pero queda alguno interesante:

    4. Efectívamente, la mente no se reduce a su encarnación, porque esta encarnación en sólo una forma en la que puede conocerse. La mente es, aparte de esa representación para la priopia mente, una realidad en un plano absolutamente distinto del plano objetivo y físico. Por eso no se puede aplicar el ejemplo de la tostadora, porque la tostadora es un objeto (lo que es conocido) y la mente es sujeto (lo que conoce)

    5 y 6. Según lo expuesto hasta ahora, no es necesario sostener que esos determinados estados mentales puedan seguir funcionando después de la muerte cerebral para afirmar que la mente no está en el cerebro (porque no está en el espacio)

    8. Esos procesos y funciones cerebrales también son objeto, son representaciones, son la objetivación de la mente, no la mente en sí. De la misma forma, Windows es siempre objeto, sea como concepto abstracto o como materia organizada en soportes electrónicos o en general físicos.

    9. Este es el mejor punto. Si la consciencia fuese el efecto de un conjunto de causas materiales, entonces, por muy complejas que sean las interacciones que se dan en el cerebro, sería en teoría posible para una superinteligencia seguir la cadena causal hasta llegar a una conclusión lógica, necesaria y satisfactoria: *la CONCIENCIA*, así como sería posible seguir la lógica de un programa informático hiper complejo y entender y prever su resultado. Pero la conciencia no surge, no emerge de algo previo y “más real”, sino que es es “paralela” al cerebro, por así decirlo. Es de una naturaleza tan distinta de lo material, que aunque se conociese exactamente cada movimiento de cada molécula en el cerebro y todo posible código biológico neuronal implícito no podría llegarse nunca a esa conclusión y siempre quedaría como un “otro lado” inexplicable a base de la actividad de moléculas o neuronas. Una interacción de bolitas físicas solo da lugar de manera comprensible a un nuevo estado de bolitas, no a la conciencia. Por muy complejas que sean esas interacciones entre bolitas todo se queda en ese mundo de bolitas, y nunca es lógico o intuitivo que todo ello provoque causalmente un mundo que es por completo opuesto: la conciencia, la imaginación, la subjetividad.

    Tomemos algo subjetivo, por ejemplo, el dolor (la sensación que experimentamos como dolor). Saber que la actividad de los nervios y el cerebro están relacionados con el dolor no explica satisfactoriamente el dolor, sino que éste solo puede sentirse para conocerse, porque no está incluido en toda esa cadena causal material, sino que requiere de la consciencia de dolor, momento en que se produce ese salto enigmático entre objeto y sujeto. Imaginemos una especie alienígena con una inteligencia mil veces superior a la nuestra, pero con un organismo constituido de tal manera que no puede sentir dolor, incluso carente totalmente del sentido del tacto. Si unos científicos de esta especie intentasen comprender qué es el dolor humano a partir de los datos objetivos de los nervios y las reacciones químicas del cerebro, jamás llegarían a comprenderlo. Esto es así porque el dolor no está contenido en lo objetivo, en la materia, no es reductible a ella, sino que está en ese otro plano de la realidad que es el sujeto, el que siente. Nosotros conocemos el dolor porque lo sentimos, y jamás se puede deducir esa experiencia analizando lo material. Otro ejemplo, aún más sencillo podría ser el caso de los colores. La experiencia que tenemos del color rojo, por ejemplo, no está de ninguna manera en una onda o en estructuras del ojo y del cerebro, sino que solo se hace realidad en lo subjetivo. Y estos son ejemplos de sensaciones concretas, tanto más alejado de lo posible será llegar a la comprensión de la consciencia, que es precisamente lo que se encuentra detrás de las sensaciones o percepciones subjetivas.

    De modo que, una vez conociésemos toda posible interacción material, aun con un cerebro más evolucionado, seguirá existiendo la pregunta: ¿y bien, cómo todos esos intrincados procesos dan lugar al dolor o la consciencia? Éstos están ahí misteriosamente sin que sean deducibles en tanto experiencia a partir de su «código». No es cuestión de complicación, y de cerebros más avanzados que puedan abarcar esa complicación. Ese es un callejón sin salida en el que se entra por asumir sin más el materialismo. El mundo del sujeto y el del objeto son “planos de la existencia” (por así decirlo) por completo diferentes.Y el materialismo que pretende reducir ambos a un solo ente material es sólo una metafísica infalsable y puesta seriamente en cuestión a lo largo de la historia del pensamiento.

  11. Marco Antonio:

    Te cito:

    «Por eso mente y cuerpo pueden afectarse mutuamente, porque ambos son caras opuestas, correlatos necesarios de una realidad que los trasciende»

    1. Esto es el monismo neutral russelliano de toda la vida. Problema: si ya es complicado definir la materia y la mente, ahora tenemos una «realidad que los trasciende» más misteriosa aún por explicar. Y como no hay forma de abordarla, caemos necesariamente en el aburridísimo misterianismo de la insalvable brecha ontológica entre mente y cuerpo. No solucionamos nada y añadimos un nuevo problema. Aquí hay que aplicar la siempre saludable navaja de Ockham y quitar de en medio esa realidad trascendental, que es lo que hicieron los idealistas alemanes posteriores.

    2. Dices que mente y cuerpo se «afectan» ¿Cómo lo sabes? ¿Percibes sensiblemente o infieres lógicamente tal «afección»? Si como dices «El mundo del sujeto y el del objeto son “planos de la existencia” (por así decirlo) por completo diferentes»… ¿cómo dos sustancias entre las que ontológicamente hay un abismo insalvable se afectan mutuamente? ¿Podrías desarrollar más esa idea de «afección»? Ten en cuenta que no puede ser causal, ya que la causalidad es una categoría a priori del entendimiento que nosotros ponemos en la realidad nouménica para transformarla en fenoménica, es decir, que solo se da para relacionar objetos o sucesos del mundo, no pudiéndose aplicar entonces entre la mente y el cuerpo… ¿Qué tipo de relación se da entonces entre mi mente y mi brazo cuando yo decido con mi mente moverlo?

    Todo el ejemplo que pones con respecto al dolor, no es más que el famoso experimento mental de la habitación de Mary propuesto por Frank Jackson. En esa misma dirección también son muy famosos los murciélagos de Nagel. Son buenos argumentos que intentan sostener que los qualia son irreductibles al conocimiento científico. Hay multitud de críticas y contraargumentos (Dennett tiene un famoso artículo al respecto) pero, en el mejor de los casos, podemos sacar de ahí que hay cualidades sensibles que se resisten a ser explicadas lingüísticamente, lo cual está lejos de decir que todo lo mental es irreductible a la explicación científica. Hay muchísimos otros aspectos de la mente que sí podemos explicar con claridad: la memoria, las emociones, la inteligencia, la personalidad, etc. son aspectos de la mente de los que la ciencia habla sin problemas (o, con los mismos problemas que de cualquier otro ámbito científico). La mente no se reduce exclusivamente a los aspectos conscientes.

    Pero es que, además, yo creo que sí se podría dar cuenta de esos qualia. Estoy seguro de que podremos encontrar el mecanismo causal que lleva de un estado neuronal a la imagen de mi abuela en mi mente. Aún es demasiado pronto para descartar esta posibilidad, sencillamente, porque las ciencias del cerebro todavía están en pañales. Insisto, decir que la mente es algo completamente diferente a la materia y cerrar el asunto es una muy mala estrategia de investigación, porque ya no permite seguir investigando nada, es la hipótesis nula por definición.

    Y dices:

    «Y el materialismo que pretende reducir ambos a un solo ente material es sólo una metafísica infalsable y puesta seriamente en cuestión a lo largo de la historia del pensamiento.»

    1. ¿Y cómo falsas tu kantismo? Es decir, ¿cómo sabes que lo que percibimos tiene una parte que viene del mundo y otra del entendimiento? Si solo tenemos representaciones, ¿cómo sabemos que aquellas tienen una parte que «viene de fuera»? A lo mejor no solo las condiciones a priori de la sensibilidad y del entendimiento las pone el sujeto, sino todo lo demás ¿Cómo podríamos verificar o falsar eso?

    2. El materialismo es en la actualidad la postura filosófica más importante en filosofía de la mente. Desde las ciencias cognitivas, las neurociencias, la psicología, etc. es decir, desde el núcleo de las ciencias dedicadas a la mente, el dualismo es algo completamente olvidado (quedó en su último reducto con Eccles y Popper). Así, hay una variada lista de propuestas para intentar solucionar el problema mente-cuerpo desde el materialismo (o desde posturas que sin ser estrictamente materialistas no contradicen al materialismo): el materialismo emergentista (Bunge, Searle), el materialismo eliminativo (Feyerabend, los Churchland, en ciertos aspectos Dennett), el materialismo reductivo (Rorty), el conductismo (Wittgenstein, Ryle), el funcionalismo (el primer Putnam), el monismo anómalo (Davidson), etc. A día de hoy, desde luego, no podemos decir que el materialismo goce de mala salud.

  12. Marco Antonio del Campo dice:

    1 Esa realidad trascendente es muy fácil de explicar: es el mundo no representado por un ser cognoscente, es decir, lo que el mundo es en sí mismo. Simplemente, no puede no existir (a no ser que se crea en un idealismo subjetivo radical o solipsista)

    2 Sí, la palabra afectar no es la más adecuada, porque implica causa y efecto. La idea es que el cerebro y su actividad (objeto) tendrán necesariamente un “reflejo” en la conciencia o el pensamiento (sujeto), y viceversa. Creo que hay pocas dudas de que lo que ocurre en el cerebro tiene que ver con lo que pensamos o sentimos, pero esa relación mutua, como dices y por las razones que dices, no es causal. Un término más adecuado podría ser paralela, pero eso sólo dice algo sobre la forma. Lo que explica esa relación no causal sino directa y simultánea es que el cerebro y toda su actividad química son una representación física de la mente, son la forma en que los contenidos mentales subjetivos pueden objetivarse, es decir, “adquirir” forma de objeto material para el conocimiento, lo cual sólo puede tener lugar cuando se observa el cerebro de otro o el propio mediante representaciones indirectas. Entre tu mente y tu brazo cuando decides moverlo la relación es esa: representación. Es decir, ambos son representaciones de la misma realidad en sí (voluntad, si se sigue a Schopenhauer), sólo que de dos formas por completo diferentes, situadas en esos dos planos distintos: el objetivo (el movimiento de tu mano) y el subjetivo (la idea, la intención). Sujeto y objeto no son por tanto esas sustancias del dualismo cartesiano, sin conexión posible, sino dos planos absolutamente diferentes de lo real, pero también absolutamente interdependientes. No hay objeto sin sujeto, ni a la inversa.

    Respecto a la irreductibilidad de los qualia a la actividad cerebral, me gustaría ver esos contraargumentos de Dennett, porque no se me ocurre cómo puede ser criticada o rebatida. Pero ya que afirmas que la memoria, las emociones, la inteligencia o la personalidad sí están explicadas científicamente con claridad, me gustaría también que mostrases esa supuesta claridad. Por ejemplo, tomando sólo las emociones, ¿cómo es explicado el sentimiento de vergüenza o de euforia mediante los procesos bioquímicos? No vale decir que se sabe qué mecanismo neuroquímico y qué sustancias intervienen en cada caso, porque nada de todo eso se parece en lo más mínimo a esas emociones, ni su conexión es en realidad lógica o intuitiva. No sucede como en un programa informático donde sí se puede deducir un resultado por ser todo una cadena lógica (y causal en la circuitería electrónica). Lo que pasa en la mente y lo que pasa en la materia es, en el fondo, lo mismo, pero en forma radicalmente distinta, sin nexo de causa y efecto.

    Dices:

    “¿Y cómo falsas tu kantismo? Es decir, ¿cómo sabes que lo que percibimos tiene una parte que viene del mundo y otra del entendimiento? Si solo tenemos representaciones, ¿cómo sabemos que aquellas tienen una parte que “viene de fuera”? A lo mejor no solo las condiciones a priori de la sensibilidad y del entendimiento las pone el sujeto, sino todo lo demás ¿Cómo podríamos verificar o falsar eso?”

    Está explicado en el punto 1. No es que lo que percibimos tenga una parte que viene del mundo y otra del entendimiento. Es más bien así: existe el mundo (cosa en sí), y puede ser representado, es decir, hecho fenómeno si hay un ser cognoscente. Lo extraño y dudoso sería que nuestras representaciones no fuesen de nada, (pero tú tampoco defiendes esa posibilidad, sino un materialismo, es decir, la cosa en sí para ti es la materia) o sería extraño y dudoso asimismo que, a la inversa, fuesen un espejo totalmente identificado con la realidad en sí, cosa que ya es negada por la propia ciencia cuando se reconoce que lo que percibimos es sólo la interpretación cerebral de un determinado ser vivo inmerso en una cadena evolutiva. Ahora bien, lo que propone la filosofía kantiana (y yo creo que demuestra suficientemente para cualquiera que lo haya entendido), es que en esa interpretación lo que pone el conocimiento es más de lo que se suele pensar, es decir, que pone el espacio, el tiempo y la causalidad como condiciones de posibilidad de la experiencia. De otra forma no se puede comprender de dónde sacan las matemáticas su seguridad absoluta, ni cómo son posibles en general los juicios sintéticos a priori.

    Respecto al materialismo, no es en realidad ciencia, sino una postura filosófica de partida para la ciencia que además, muchas veces (estoy hablando de ciencia en general, no solo neurociencia), se da por sentada dogmática o ingenuamente. La ciencia podría ser instrumentalista y estudiar los fenómenos sin ocuparse de qué son en última instancia esos fenómenos o qué es lo que existe en definitiva por sí mismo. Así que podrá gozar de muy buena salud en cuanto a extensión, pero no en solidez como pensamiento. Los problemas del materialismo son muy variados, ya he apuntado antes algunos:

    1) No nos es posible salir de nosotros mismos para ver si la materia que percibimos está “ahí fuera” independientemente de nosotros. En cambio, que existe un sujeto que conoce la materia es una idea más sólida.

    2) Dado que interpretamos la realidad, y por tanto ésta sólo puede ser representación para nosotros, sostener que la materia es lo que produce la consciencia es intentar explicar lo dado inmediatamente (la consciencia) a través de lo dado mediatamente (la materia), es decir, lo que está condicionado por las formas de nuestro conocimiento y por lo tanto es sólo relativo a él. La ilusión no está en ver, sino en lo que se ve.

    3) Requiere creer dogmáticamente en el principio de causalidad como una regla del mundo en sí (el mundo material) una regla que misteriosamente actúa por sí sola y no se sabe bien cómo pudo surgir ni por qué debe funcionar. No puede explicar por qué una fuerza actúa, por qué una partícula es afectada por otra, por qué hay movimiento.

    4) Requiere creer dogmáticamente en el espacio y el tiempo como entes reales e independientes con sus cualidades propias, que no se sabe bien cómo obtuvieron.

  13. Marco Antonio del Campo dice:

    Una aclaración importante: La idea de que ‘no hay objeto sin sujeto ni a la inversa’ no quiere decir que cualquier objeto sea también sujeto, sino que lo objetivo sólo adquiere existencia como tal si hay una mente que lo perciba. Podía surgir esta confusión dado que justo antes nos referíamos a la relación entre mente y cerebro. La actividad cerebral es un caso muy particular de objetivación, puesto que es el fenómeno físico de la propia mente para la mente.

  14. moinelo dice:

    Hola. No he podido leer todo el artículo en detalle y menos los interesantes comentarios que ha suscitado, pero encuentro de entrada algunas cosas que me hacen removerme, lo que supongo que es intención del autor, o espero que sea ese el motivo que justifique algunas cosas que leo

    Lo primero es que aquí no es cuestión de que.nadie «cambie la mente» a nadie. Debe ser cada uno el que acorde a la lógica y a las evidencias, tome la postura que en honestidad con uno mismo, crea más correcta.
    Lo segundo es que se parte de entrada con una falacia de simplismo dualista. No se trata tampoco de si la mente está en el cerebro o está «en otro sitio». Hay otra posibilidad que es que la «consciencia» se encuentre en varios sitios o que sea el resultado de un proceso —que hoy por hoy es desconocido por lo que asumir «certezas» es de entrada, incorrecto a todas luces— en el que intervienen nuestro cuerpo y una constante interacción con nuestro entorno. Hay estudios con base experimental que apoyan esta hipótesis.
    Lo tercero es que como eres tu el que afirma que la consciencia está en el cerebro y al parecer «no puede estar en más sitios» —al menos, has descartado de entrada esta posibilidad debido a la rigidez de tu argumento—, eres tu el que debe aportar la carga de la prueba, no los lectores. Tu postura es por tanto incorrecta una vez más de partida.
    Lo cuarto es que el punto 6 no está bien planteado. Naturalmente que una vez el cuerpo está inerte no hay posibilidad de registrar actividad, pero sugiero que accedas a este enlace. Allí lo explica mejor:
    https://www.lavanguardia.com/lacontra/20180929/452070048190/entender-que-no-existe-la-muerte-cambia-nuestra-vida.html

    Como regalo, un par de enlaces más:
    https://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/huellas-digitales-del-yo-766/somos-solo-cerebro-17493
    https://tendencias21.levante-emv.com/la-consciencia-crearia-actividad-neuronal_a45388.html

    Saludos

  15. Siento no responderos, la verdad es que me encantaría tener aquí un largo combate de boxeo filosófico, pero tengo poquísimo tiempo. Ruego me perdonéis.

  16. Ronk dice:

    Marco Antonio del Campo .. dicess

    «Es más bien así: existe el mundo (cosa en sí), y puede ser representado, es decir, hecho fenómeno si hay un ser cognoscente. »

    Pero que particularidad tiene el ser cognoscente distinta a un no-ser cognoscente (piedra), para que en uno se dé la mente y no se de en el otro? Claro.. según tu el sistema nervioso del ser cognoscente no causa la mente, solo acompaña… no le puede pasar lo.mismo a la piedra?.. Por qué hay algo en la «realidad en si» que si viene acompañado por mente de una forma simultanea y sin causa(sistema nervioso) y otras cosas que no vienen acompañadas?.. (piedra)

    La explicación más sencilla es que el sistema nervioso causa la mente… por sus mecanismos diferentes a los de la «piedra» que no lo causa..

  17. Elo dice:

    Me encanta leeros pero, si el observador se desconoce a sí mismo, si el observador no sabe ni quién es (qué es, lo que es…) ¿cómo pretende describir lo observado?

    Podemos hablar y hablar y hablar pero si no sé quién soy, ¿cómo llego a saber quién eres? Si no sé quién soy ¿cómo llego a saber quién eres tú, quién es él, qué es ello… qué es lo que llamamos flor, monte, aire, agua, animal, cuerpo, tierra, conciencia, consciencia, mente, cerebro…? Siempre dará error, no?

    Partimos de la más absoluta ignorancia de lo que somos y así no sé cómo creemos que podemos comprender algo.

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