Archivos de la categoría ‘Arte’

Disquetes

Publicado: 8 mayo 2010 en Arte, Tecnología
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Tengo un buen recuerdo de los disquetes de 3,5” (aunque me gustaban más los de los Amstrad). Eran los que utilicé durante toda mi infancia y no sé bien por qué, me parecen mucho más estéticos que los actuales CDs. Quizá me esté invadiendo este gusto por la estética retro que tanto abunda en nuestros días, pero me parecían más artesanales, más fruto de los ingenieros a la antigua usanza, que los inhumanos discos que los sustituyeron. Quizá tenga una cierta reverencia hacia aquellos pioneros en el universo informático, que utilizaban esas mastodónticas computadoras con bulbos y tarjetas perforadas. Me hago mayor.

El caso es que la tecnología avanza deprisa y, extrañamente, sus frutos obsoletos van cobrando valor. Parece que Kant tiene razón y lo útil y lo bello son dos términos opuestos, incluso desde una perspectiva histórica. El inglés Nick Gentry ha entendido bien la idea y nos propone una reutilización de esta tecnología obsoleta. Sus obras, además, aportan una perspectiva muy humana a la computación.

Ve más en la Web de Gentry

Visto en Recogedor

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Esta ánfora está datada sobre el 500 a. C. y firmada por el pintor heleno Eutímides. En ella vemos un hoplita poniéndose su armadura mientras sus padres le acompañan, quizá dándole consejos previos a la batalla o despidiéndose de él y deseándole suerte. Hasta aquí nada fuera de lo normal, una escena costumbrista dentro de la épica griega. Los padres son figuras muy hieráticas, con el rígido perfil propio  de los cánones egipcios. Incluso el pintor se ve en dificultades a la hora de encajar la cabeza del guerrero dentro del cuerpo, expresando quizá un error en el cálculo del espacio que le quedaba para pintar. Sin embargo, hay dos elementos que resultan revolucionarios en la historia de la pintura y que, a nuestro modo de ver, son sintomáticos también de una nueva forma de entender la realidad: el píe izquierdo y el escudo.

Lo habitual de todo el arte anterior es querer representar los objetos en su totalidad, con un interés más simbólico que realista. Las pinturas egipcias quieren transmitir un mensaje sin que importe que la pintura en sí misma no se parezca demasiado a la realidad. La pintura es sólo un medio para transmitir el mensaje, nunca un fin en sí misma. En el ánfora de Eutímides se da, por primera vez en la historia, un interés en pintar la realidad tal y como es, nace la perspectiva y con ella el realismo. Hay, en términos husserlianos, una “vuelta a las cosas mismas”. El pintor quiere limpiar de interpretaciones la escena, quiere “vaciarla de lenguaje” (quitar el simbolismo) para ver la realidad fenoménica, la realidad tal y cómo se nos presenta. El píe del hoplita se ve tal y cómo lo vemos, no pretende representar nada más allá de sí mismo, es el nacimiento del arte por el arte, de la verdad por la verdad misma. Es el primer intento de hacer una fotografía.

¿Qué consecuencias tendrá esto para el pensamiento? Es interesante ver que está ánfora se pinto en la Grecia en la que nace la filosofía, en la que se da el tan polémico salto del mito al logos. En Grecia nace una forma de pensar que se pretende oponer al pensamiento mítico. ¿Y qué es el pensamiento mítico en oposición al pensamiento lógico? Precisamente el mito está lleno de símbolos, o se limita a ellos. En el mito no hay interés de ver las cosas como se aparecen, sino de narrarlas (los símbolos “cubren” el fenómeno, lo tapan), de contarlas en forma de historia (no pretender hacer una foto, una instantánea). Por eso los mitos siempre ocurren en un pasado glorioso (la era de los dioses y de los héroes) y nunca en el presente actual. Los mitos quieren otorgar sentido a la realidad, quieren comprenderla, pero descuidan la realidad misma, descuidan cómo son las cosas. El logos, se compromete con la realidad. El píe de Eutímides supone un síntoma evidente de una nueva era: el tiempo del compromiso con lo real, el tiempo del no podemos comprender olvidándonos de lo que vemos.

El sueño de cualquier adolescente de nuestro tiempo: asistir a las fiestas de la jet set, codearse con bellas modelos semidesnudas en una fiesta constante de sexo y drogas. Pero hay algo  inquietante, algo que distrae las miradas de unos protagonistas que no se atreven a mirarse unos a otros, como si se avergonzaran de estar allí… o como si se ocultaran peligrosos secretos, como si nadie conociera a nadie en un decorado de postiza pomposidad que esconde fragilidad interior. Es el mundo hiperrealista de Terry Rodgers.

La realidad se ha quedado pequeña, obsoleta. Era cuestión de tiempo que nos aburriéramos de ella. El lema ya no es conocerla y controlarla, sino recrearla,  generarla, aumentarla hasta lo obsceno. Las esculturas de Ron Mueck son otro ejemplo…

Todo el mundo sabe que no fue Dios sino una máquina de Von Neumann, nuestro divino auto-replicador en el caldo primitivo…

El japonés Makoto Yabuki nos muestra lo que podría ser el sueño de un supercomputador…

Véase otra visión de los sueños de los androides

Fuente: Blog de Art Futura

Muros vitales

Publicado: 22 noviembre 2009 en Arte, Tecnología
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¿Por qué siempre la misma fachada? ¿No es aburrido ver siempre el mismo edificio enfrente de casa? Es más, ¿por qué el edificio habría de quedarse quieto? ¿No es más interesante que las ventanas cambien de lugar, que el dintel se fragmente y vuelva a reconstruirse en unos segundos o que un montón de pelotas caigan del cielo y boten a lo largo del muro? Además, si vivimos en una sociedad en la que todo cambia muy deprisa… ¿no debería la arquitectura no quedarse atrás? Pero, ¿cómo superar la quietud  marmórea de sus estructuras? Entrando en la era digital.

Los artrópodos son el filo más exitoso de todo el reino animal. Hay catalogadas cerca de un millón de especies (frente a las menos de 6.000 de mamíferos o a la triste única perteneciente al género homo. La evolución mima más a los insectos que a los humanos) constituyendo las tres cuartas partes de los animales existentes en la actualidad. Parece que ese cuerpo dividido en segmentos metamerizados con simetría bilateral (extraño capricho de la naturaleza premiar a los simétricos), esos versátiles apéndices articulados  y ese exoesqueleto quitinoso (que la armadura vaya por fuera en vez de por dentro tiene el inconveniente de que para crecer hay que romperla. De ahí las diversas mudas y metamorfosis por las que pasan) son herramientas perfectas de supervivencia.

En ellos se ha dado una perfecta conjunción entre eficacia biológica y belleza. ¿A quién le parecen los insectos repugnantes? Seguro que después de ver las fotos del polaco Igor Siwanowicz los vemos de otro modo.

Brahmaea Certhia Caterpillar

Un bellísimo camuflaje

Mantis Orquídea

Una bella oruga

La feroz mantis abre sus garras antes de atacar

¿No tiene cierta cara de velocidad?

Más fotografías de Siwanowicz aquí. Fuente: Blog Pasa la vida.

Malditos bastardos

Publicado: 5 noviembre 2009 en Arte, Cine
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La película comienza como un western. Un campesino francés se lava la cara en una palancana mientras, a lo lejos, se ve que por un camino vienen soldados alemanes. Mientras tanto suena Para Elisa mezclado con música de guitarra española. Uno de los alemanes es el cazajudíos Hans Landa (Christoph Waltz), el cínico e inteligente malo malísimo, cuyo personaje te mantendrá en suspense durante el resto de la cinta (no se lo pierdan fumando en pipa o comiendo pastel).

Hans Landa es de los mejores malos de los últimos tiempos

Esteticismo absoluto. El medio es el mensaje o el cine por el cine. Pescadilla que se muerde la cola en su autocomplacencia: cine que sólo pretende homenajearse a sí mismo, sin salir de sí, sin apuntar a nada más. Es como un envoltorio que sólo contiene dentro de sí más y más envoltorios. Milimétricamente construida, palabra por palabra, enfoque por enfoque. Todo para mantenerte pegado al asiento durante sus 153 minutos de duración, pero sólo y únicamente para eso (que no es poco desde luego). Homenaje pero también parodia. Personajes pretendidamente sobreactuados, exagerados, caricaturas de sí mismos, de su profesión y de sus  mismos personajes (¿personajes interpretando a personajes?), que sueltan una chorrada en el momento más tenso o solemne, que combinan diálogos inteligentes con estupideces pueriles. Superflua, banal, frívola, una tontería, una broma, una niñería de un friki como es Tarantino.  Película sofista, retórica, como un truco de magia sin más. Sin embargo seria, trabajada, inteligente, complicada en sentido cinematográfico, bien resuelta a todos los niveles, virtuosa, técnica, deleite de estudiantes de cine. Y paradójica en ese sentido: ¿tanto para qué?

La escena en la taberna jugando a las cartas es memorable

A mí me ha gustado y creo que eso es un cumplido hacia mí mismo, pues muestra que me gusta el cine.

Torre de Babel de Pieter Brueghel

Es curioso como el Dios del Antiguo Testamento imparte justicia entre sus súbditos. Podemos leer en el Génesis el capítulo dedicado a la Torre de Babel:

“Dijeron después: “Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, y hagámonos un nombre famoso, para no dispersarnos sobre la faz de toda la tierra”. Bajó Yahveh a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres, y se dijo Yahveh: “He aquí que todos ellos forman un solo pueblo y hablan un solo lenguaje, si esto es sólo el comienzo de su empresa, ya nada les impedirá alcanzar lo que se propongan. Bajemos pues y confundamos allí su lenguaje para que no se entiendan entre sí”. Desde aquel lugar los dispersó Yahveh por la faz de toda la tierra, y cesaron de edificar la ciudad. Por eso se llamó Babel, porque alló confundió Yahveh el habla de toda la tierra, y de allí los dispersó por la superficie de toda la tierra”

Aquí, todo historiador serio, sólo vería un poco elaborado mito para explicar la diversidad de lenguajes. Todas las culturas primitivas inventaban mitos para explicar todo lo que les rodeaba. La mitología griega tiene multitud de ellos para explicar prácticamente todo lo que existe (en este sentido es mucho más rica que la mitología cristiana). Los hebreos de hace treinta siglos creían explicar por qué los seres humanos hablamos diferentes lenguas de esta manera.  La lingüística moderna explica este fenómeno mucho mejor, no hay más que hablar, asunto zanjado.

Sin embargo, un hermeneuta inspirado, hombre de bien y temeroso de Dios, vería aquí una demostración de justicia divina. El hombre es vanidoso, soberbio, y se cree superior a Dios. Entonces construye una torre como muestra de su soberbia y Dios, en su infinita justicia, lo castiga. ¡Qué grande que es Yahveh!

Bien, en primer lugar, me cuesta entender este pasaje como un buen ejemplo moral. Los hombres intentan una gran hazaña y Dios los castiga por ello con la única razón de que hay que evitar que consigan lo que se propongan. Es más, toda la humanidad colaborando, trabajando junta para hacer algo grande y Dios la castiga por ello. ¿La moraleja sería que no intentes hacer grandes cosas en equipo ya que Dios te castigará?  Pues parece que los arquitectos de las catedrales góticas no leyeron muy bien este pasaje…

Y también parece que todos los participantes del Proyecto Apolo no leyeron la Biblia (gracias a Dios). No sólo hemos construido torres que llegan al cielo, sino que hemos hecho aeronaves que lo han cruzado, han llegado al espacio y han aterrizado en la luna. El 21 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong pisó la Luna, Yahveh no debería estar demasiado contento.

Aldrin y la Máquina de Von Neumann