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Hoy un cuentecillo de ciencia ficción:

 

Macbeth:

She would have died hereafter.

There would have been a time for such a word-

Tomorrow, and tomorrow, and tomorrow,

Creeps in this petty pace from day to day,

To the last syllable of recorded time;

And all our yesterdays have lighted fools

The way to dusty death. Out, out, brief candle!

Life’s but a walking sahdow, a poor player

That struts and frets his hour upon theistage

And hen is heard no more. It is a tale

told by an idiot, full of sound and fury,

Signifying nothing.

***

Michael Chorost tenía un implante coclear en el interior de su cráneo que captaba una señal de radio de un pequeño receptor de audio instalado en su oído, la procesaba electrónicamente y transmitía la información al cerebro por medio de los nervios auditivos. Chorost podía desconectar el receptor de audio y conectar el dispositivo a un teléfono o reproductor de CD. Eso le permitía experimentar el sonido sin la presencia de ninguna onda de sonido en la sala en la que se encontraba. El sonido solo se reproducía en su cerebro sin ninguna vibración del aire, no existía fuera de él.

***

En 2013, el equipo de neurocientíficos del MIT dirigido por Xu Liu, consiguió introducir recuerdos falsos en el cerebro de ratones. Mediante una técnica denominada “optogenética”, que permitía activar o desactivar neuronas utilizando luz, consiguieron que los ratones sintieran miedo ante la posibilidad de una descarga eléctrica que jamás habían recibido y que, por tanto, era imposible que recordaran. Resulta llamativo que el primer recuerdo falso creado en un organismo fuera el miedo.

***

“Somos mirlos en los ojos de otros mirlos que se van”

Fragmento de la canción Héroes del sábado de la M.O.D.A.

***

¿Qué narrativa le ponemos al 22-43?

Vale, es difícil. Tiene treinta y cuatro capas. Si borramos a su mujer y a sus dos hijas tenemos que irnos muy atrás. Conoció a su esposa hace doce años, lo que nos lleva veinte capas al completo. El problema está en que tenemos que corregir muchísimas posibles incoherencias. El indicador de coherencia Veiger-Kuznets está a -0.24. A ver cómo cuadramos el hecho de trabajar como alto ejecutivo en la empresa de su suegro sin tener titulación académica ni para entrar como empleado de limpieza.

¿Qué te parece ésta, la 34A-3.765 a partir del vector 5.687.432? Se dio cuenta de que había perdido el tiempo, volvió a retomar los estudios. Para disminuir la incoherencia lo convertimos en una rata de biblioteca: en todos sus años de universidad no conoció a casi nadie.

Espera, su grado de extroversión es de 2.92, no encaja ¿Tenemos el permiso para modificar módulos nucleares de personalidad?

Sí, lo tenemos. El tío estaba realmente jodido. No le importaba nada con tal de olvidarlo todo.  Podemos convertirlo en tímido e introducirle trazas de fobia social.

Vale, pero no te pases. Recuerda que el cliente paga para ser más feliz. Si ahora lo convertimos en un agorafóbico no quedará muy contento. Que sea algo suave: sencillamente, se encuentra incómodo en lugares atestados de gente y disfruta mucho de su soledad.

Bien, cargo narración en los sectores 6C y 2WW ¿Correcto? Vamos también a borrar dos años completos aquí y aquí. Esos no parecen haber tenido demasiadas consecuencias en ningún hecho trascendente posterior.

Carga despacito. Recuerda lo sensible que es el hipotálamo. No queremos que el cliente termine con amnesia anterógrada.

Hay que meterle también el pack plus, la narrativa de Eduardo Vaquerizo. Es realmente magnífica. Es que Vaquerizo es el mejor escritor de narrativas neurales del mundo. Recrea emociones y sensaciones con una vivacidad increíble. Yo mismo me implanté un minipack de fin de semana. Ese de esquiar en Aspen y conocer a esa jovencita bielorrusa.

Y lo más interesante: sin que tu mujer se enterara. Jajaja.

Es que técnicamente, nunca he sido infiel a mi esposa ¿Por qué va a ser infidelidad acostarme con una chica que no existe? Jajaja.

Nunca he entendido lo de implantarte recuerdos manteniendo la consciencia de que son falsos ¿No te parece raro acordarte de cosas que nunca pasaron?

No pasa nada. Lo recuerdas exactamente igual que si hubiera ocurrido. Recuerdo perfectamente la montaña, los tejados nevados de las casas, los álamos, el viento frío en mi cara, los profundos ojos azules de la chica, el tacto de su pecosa piel… Mi mente no diferencia ese fin de semana de cualquier otro.

Ya, pero, no es verdad. Al implantarte falsos recuerdos estas creando conexiones causales en tu personalidad que vienen de la nada. Actuamos con respecto a nuestra experiencia pasada, esas narraciones configuran nuestro ser actual ¿No te parece inquietante modificarte a ti mismo a raíz de sucesos que nunca sucedieron?

No. De hecho, ese recuerdo me hace más feliz. No veo nada de malo en implantarnos falsos recuerdos si eso nos mejora. De hecho, gracias a ese fin de semana falso sé esquiar mejor.

¿Y no te lías? Cuando ya te has implantado un montón de falsos recuerdos… ¿No te perturba no saber cuáles fueron reales y cuáles no?

Tampoco es tan importante. Pero ya sabes que los recuerdos falsos están etiquetados, llevan la F-tag, de modo que siempre sabes que son falsos.

No sé… yo siempre digo con orgullo que soy cien por cien real: no tengo ni un solo recuerdo falso.

Tú lo que eres es virgen. Jaja. Te estás perdiendo un montón de cosas. La vida real es, en la mayoría de las veces, tan sombría y aburrida ¿Por qué no aliñarla con un toque de fantasía?

Es que no es exactamente fantasía, no es como leer un libro o ver una película, es meter en tu mente historias que nunca sucedieron… Es interferir en tu identidad biográfica.

¿Y qué haces cuando lees un libro? ¿Es que lo que lees no te influye? ¿No interfiere en tu identidad biográfica? Implantarse falsos recuerdos solo es dar un paso más.

Vale, terminamos. La historia es la de siempre: le han ascendido y comienza una nueva vida en una ciudad diferente. Se despertará en el vuelo que le lleva destino a Osaka. Las clásicas molestias cerebrales serán achacadas, como siempre, al jet lag. Terminamos por hoy. Mañana chequeamos las líneas de conexión interperiféricas, reparamos el daño neuronal y hacemos el análisis de niveles bioquímicos.

Cierro el compilador. Apagamos la consola y lo dejamos toda la noche cargando.

Vamos, te invito a una cerveza en el Diamond.

No, hoy no puedo. Mi mujer está muy pesada con el embarazo. Se ha vuelto bastante más territorial que de costumbre, así que nada de amigotes por un tiempo.

¿Seguro? Vamos, solo una birra y a casa.

No, no me tientes. De verdad que luego no hay quien la soporte.

Oye, una cosa: ¿cómo se llama?

¿Quién?

Tu mujer.

¿Mi mujer?

Sí, tu mujer.

Ya lo sabes, la conoces desde hace años ¿Por qué me lo preguntas?

Por nada, pero respóndeme, ¿Cómo se llama tu mujer?

¿Mi mujer?

Sí.

Jajaja… pues… joder… pues… espera.

El nombre de tu mujer.

Espera… jajaja… Eh… se me ha ido… espera…

Vamos, es muy fácil: su nombre.

Ya… no sé… lo tengo en la punta de la lengua.

Nada, chicos, otra vez, no ha funcionado.

No, pero… ¿qué pasa? ¿Por qué no la recuerdo?

Habrá que empezar de nuevo desde el vector 34.765.009 ¿Por qué falla siempre a partir de esa zona?

Un momento… explica… ¿qué pasa?

Lo siento tío. La chica de Aspen no es un falso recuerdo en tu mente sino al contrario: tú eres un falso recuerdo en la suya.

¿Cómo? No puede ser… jajaja. Venga tío no tiene gracia.

Sí, el nuevo minipack de fin de semana romántico para mujeres de Eduardo Vaquerizo. Tú eres el atractivo ingeniero de subjetividad infiel que conocen en la estación de esquí. Estamos probando tus líneas de coherencia.

Sí claro… venga tío… No puede ser… yo… yo…

Lo siento. Venga chicos, parar la simulación, vamos a ver si podemos depurar a partir del tercer breakpoint.

No puede ser… veo mi mano, es real… Yo… lo siento… siento el mundo que me rodea… yo… estoy vivo… o… existo… yo existo…

Una pena. Ha sido un placer. Reiniciamos.

 

It is a tale

told by an idiot, full of sound and fury,

Signifying nothing.

 

Estoy con la versión inglesa de Real Humans y no estoy viendo nada que no haya visto antes y mucho mejor. Y que los synths (robots humanoides) parezcan maniquíes con movimientos acartonados… ¡Uffff! Bueno, le daremos unos dos, a lo sumo tres, capítulos más de oportunidad a ver si aparece algo decente.

El caso es que en Humans, y en prácticamente todas las series o películas que han tratado el tema de la IA futura repiten un tópico que es completamente falso. En todas se nos describe un mundo en el que las máquinas se han incorporado con suma normalidad a nuestra vida cotidiana. Y, en todas, se destaca el hecho de que son nuestros sirvientes y esclavos, y siempre se nos ofrece la clásica escena de un humano siendo cruel con un indefenso y sumiso robot.  Se busca que el espectador empatice con las máquinas y que, cuando éstas se rebelen, se vea bien que hay una causa justificada y que no está claro cuál es el bando de los buenos y cuál de los malos. No obstante, para no confundir a un espectador ávido de seguridades narrativas, aparte de situar con claridad meridiana a un villano evidente (los dueños de gigantescas multinacionales suelen hacer muy bien este papel), también entran en escena humanos buenos que son capaces de comprender el sufrimiento de los oprimidos electrónicos. El caso es que llega un momento en el que aparece una máquina diferente, una máquina que es capaz de sentir, de tener consciencia, de ser creativa o, vete a saber tú que indefinido factor x que adquiere, que lo hace despertar de su letargo maquinal.

Entonces, vemos variadas escenas que anuncian ese despertar. Por ejemplo, en Humans aparecen un montón de androides colocados en filas regulares (para crear la sensación de mercancía almacenada) y, aparentemente, todos ellos están apagados o desconectados. De repente, uno abre los ojos y mira la luna por una rendija abierta del techo. Ya está, está despertando, mira la luna como preguntándose por el misterio de su existencia. Ya no es una máquina, ahora ya es un humano o, incluso, algo mejor. En los siguientes episodios o escenas de la serie/película iremos contemplando el progresivo despertar de otros robots hasta llegar al clímax final: el gran enfrentamiento entre la humanidad y las máquinas ¿Será verdaderamente así cuando la auténtica consciencia artificial llegue a nuestro mundo? Rotundamente NO.

La razón es bastante clara. El día en que seamos capaces de crear consciencia sintética, momento, por cierto, bastante lejano dado el actual estado del arte, y consigamos que una máquina u organismo artificial del tipo que sea, pueda darse cuenta del mundo que le rodea, será porque hemos descubierto los mecanismos físico-químico-biológicos que hacen que la consciencia se genere en nuestros sistemas nerviosos. Ese día, después de décadas, o incluso siglos, de investigación del funcionamiento cerebral, seremos capaces de replicar ese mecanismo en una máquina o en cualquier sustrato físico necesario para conseguir algo así. Entonces, cuando esto suceda no será un hecho sorprendente en la “mente positrónica” (por hacer un guiño a Asimov, quizá el principal culpable del error) de un robot que funciona mal. Cuando repliquemos consciencia, los científicos o ingenieros que lo consigan, tendrán muy claro que lo están consiguiendo. Afirmar lo contrario sería como decir, a mediados del siglo XIX, que la bombilla eléctrica incandescente iba a surgir, en un determinado momento azaroso, de alguna vela encendida en cualquier hogar de Newcastle. No, Wilson Swan tardó unos veinticinco años experimentando con diferentes tipos de materiales, técnicas, métodos y teorías hasta que pudo fabricar una bombilla funcional y eficiente.

Creer que la consciencia despertará sin más dentro de avanzadas inteligencias artificiales como fruto accidental de su complejidad es no comprender bien el funcionamiento de la ciencia y la tecnología, que viene de no entender la propia IA. Un programa de ordenador solo realiza cálculos, y los cálculos, por muy complejos, sofisticados y sobrehumanos que sean, solo dan resultados numéricos. Y creo que todos estamos de acuerdo en que los números no son objetos ni procesos físicos reales, por muy bien que los describan. Es por eso que el ejemplo de John Searle es muy ilustrativo: aunque tuviésemos un programa que simulara con una precisión casi absoluta el funcionamiento de una vaca, dicho programa seguiría sin poder darnos leche que pudiésemos beber. Así, para tener consciencia real no solo se necesita un ordenador que replique matemáticamente su funcionamiento, sino un organismo que tenga las propiedades físico-químico-biológicas que se necesiten para generar consciencia ¿Cuáles son? Lo ignoro, ya que si lo supiera estaría en Estocolmo recogiendo un Premio Nobel muy merecido.

Explicado de otra forma: ya hemos conseguido hacer robots que se muevan muy eficazmente en entornos muy irregulares (véanse todas las maravillas de Boston Dynamics). Cuando los vemos caminar y correr sorteando obstáculos nadie dice: “Mira, el programa de ordenador se mueve”. Nadie atribuye movimiento al sofware que dirige el robot, sino al robot en su totalidad, es decir, a los motores, baterías, engranajes, extremidades, etc. que hacen posible el movimiento. Igualmente, para decir que una máquina piensa o es consciente, no podemos decir “Mira, el programa de ordenador es consciente”, porque al hacerlo estamos omitiendo todo lo demás que hace falta para que ocurra una consciencia real. En cierto sentido estaríamos diciendo que una mente puede existir sin cuerpo cuando, evidentemente, no es así. Lo que realmente nos hace falta es saber mucho, mucho más, sobre los cuerpos que albergan consciencias.

Así que no, la consciencia no va a despertar en un androide doméstico que, un día, se pone a oler la fragancia de una flor.