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Antichrist de Lars Von Trier

SI AÚN NO HAS VISTO LA PELÍCULA NO LEAS EL ARTÍCULO.

Es curioso como uno de los mayores defensores del movimiento DOGMA 95 comience su última película con un cuidadísimo montaje en blanco en negro (aquí muy poco del mareante cámara en mano y del solamente sonido ambiental). Y es que lo mejor de esta película es su preciosista estética, gran trabajo del director de fotografía Anthony Dod Mantle. Von Trier sale de dos años de depresión desahogándose con un thriller psicológico sin grandes pretensiones argumentales en el que retrata con crudeza el mundo del miedo y la desesperación.

Mientras la pareja protagonista, formada por los soberbios Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe, hacen el amor apasionadamente, su pequeño hijo se tira por la ventana. Ella no puede superar la pérdida, así que dado que él es terapeuta, comienza a tratarla. Uno de los pasos de la terapia será volver a Edén, una tétrica y maltrecha cabaña perdida entre frondosos e inhóspitos bosques para que ella se enfrente a sus miedos.

Charlotte Gainsbourg representa la maldad de la naturaleza a través de lo femeninoDespués de un largo tiempo de tedioso y aburrido tratamiento psicológico (que Von Trier bien se podría haber ahorrado) en el que vemos al personaje de Defoe como la representación de la ciencia y de la razón, del intentar que nuestros sentimientos no distorsionen nuestra visión objetiva de la realidad, comienza lo bueno: la aparición del mal, del Anticristo. En un determinado momento, mientras observa unas fotos de su fallecido hijo, se da cuenta de que el niño siempre llevaba los zapatos puestos al revés (el izquierdo en el derecho y viceversa) lo cual causó una deformación que constaba en su autopsia. Ese es el fatal descubrimiento: su mujer no es que tenga un problema psicológico, es que es mala, es el mal mismo. La naturaleza, Edén, que desde el principio se nos presenta como la fuente del mal que la ataca (la cocina de Satanás), no es que la ataque, sino que se focaliza en ella: la naturaleza malvada se expresa a través de la naturaleza femenina (no me extraña que  acusen a Von Trier de misónigo, más cuando la escena final de la película, en la que llegan miles de mujeres a Edén, universaliza esta maldad en todas las mujeres). Y aquí surgen todas las referencias medievales al mundo de las brujas: el ciervo con su feto muerto a colgando, el zorro que se devora a sí mismo o el sempiterno símbolo del terror romántico: el cuervo. La racionalidad de un terapeuta no puede superar el sinsentido del caos que está por venir, quizá expresión del clásico miedo humano a lo inexplicable, a lo supraracional. Y entonces sólo queda la lucha por la supervivencia, los instintos, el cazador y la presa, el sacrificio humano (aquí hay algún matiz que recuerda a Misery).

Es interesante esta visión romántica de la naturaleza: temible, inmensa, acechante, inconmensurable, me recuerda al Corazón de las tinieblas de Joseph Conrad; una naturaleza que devora el alma de la mujer como a la Ofelia de Millais (en el trailer se ve claramente la referencia) y supera la razón ilustrada de la psicología cognitiva del protagonista (pretendidamente antifreudiana); una naturaleza viva, guiada por una intencionalidad intrínseca que se mantiene oculta y que se expresa siempre mediante símbolos que hay que descifrar (es lo opuesto a la naturaleza geométrica de Galileo que, aunque hay que descifrarla, cuando se consigue, es más clara que al principio. Las matemáticas son más reales que lo real). En términos psicoanalíticos, es la naturaleza del ello: onírica, arracional (o como mínimo, con una lógica distinta a la racional), instintiva, animal, atemporal y sin espacio delimitado.

La naturaleza romántica de Antichrist rodea a Willem Defoe

Por lo demás, la cinta es pura provocación (lo cual creo que es más que suficiente para verla. Creemos  que  hemos visto tanto que ya nada nos impresiona. Von Trier nos hará salir del error): sexo explícito, eyaculaciones sangrientas, una autocliterectomía vista con todo lujo de detalles, un zorrillo que se come sus propias tripas… Es probable que la película no guste, pero seguro que impactará.