Posts etiquetados ‘Mito del buen salvaje’

[…] las gentes de la isla polinesia de Pascua, se asentaban en una tierra que fue boscosa en otro tiempo, y entre cuyas arboledas se incluía el palmeral más grande del planeta. Los pascuenses, sin embargo, fueron talando de forma gradual aquellas masas verdes al fin de emplear su madera para hacer canoas, obtener leña, transportar estatuas, erigirlas y fabricar tallas, amén de para proteger el suelo de la erosión. Al final, acabaron con los bosques hasta el punto de extinguir todas las especies de árboles, y así fue como se quedaron sin embarcaciones, sin esculturas y sin material con que salvaguardar la capa superficial del terreno, y su sociedad se hundió en medio de una epidemia antropófaga que supuso la muerte del 90 por 100 de los isleños. La cuestión que más intrigaba a mis alumnos de la UCLA era una que yo no había tenido en cuenta: ¿cómo demonios puede ninguna sociedad tomar una decisión tan desastrosa, a ojos vista, como talar todos los árboles de los que depende? Mis estudiantes se preguntaban, por ejemplo, qué debían estar pensando los pascuenses en el momento de echar abajo la última palmera.

jared Diamond, ¿Por qué hay sociedades que toman decisiones desastrosas?

Sólo tres notas:

1. Los habitantes de la Isla de Pascua no tenían una economía capitalista, no habían tenido Ilustración ni sabían qué era el liberalismo ni el marxismo. Eran una cultura no occidental. Lo que mal llamaríamos un “pueblo primitivo”. Pues bien, parece que no mantuvieron una equilibrada relación con su ecosistema. Un buen ejemplo contra el mito del buen salvaje.

2. Seguramente que sus creencias religiosas tuvieron un peso muy grande a la hora de tomar la decisión. Hacía falta mucha madera para construir y transportar moáis. Un buen ejemplo de que obrar anteponiendo tales creencias al sentido común no suele dar buenos resultados.

3. Me pregunto en qué pensará Mariano Rajoy cuando esté talando la última palmera. Seguramente en qué habrá que esperar a ver lo que dicen en Bruselas o que no ha tenido más remedio y que eso, aunque sea desagradable, es gobernar con responsabilidad.

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