Controlando la moral

Publicado: 4 febrero 2018 en Ética y moral, Neurociencias
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En 2015, la psicóloga cognitiva Roberta Sellaro y su equipo de la Universidad de Leyden, sometieron a una serie de sesenta estudiantes a estimulación craneal de corriente directa (tDCS). Concretamente les estimularon sus cortezas prefrontales mediales, una zona del cerebro relacionada con la capacidad para contrarrestar sesgos xenófobos. Cuando está muy activa, el individuo no se deja llevar tan fácilmente por estereotipos o prejuicios hacia personas que no pertenecen a su propio grupo. Y, efectivamente, el experimento demostró que los individuos a los que se les estimulaba demostraban conductas menos racistas que el grupo de control a la hora de relacionar nombres con características positivas o negativas (Aquí el paper. Fuente: el muy recomendable libro Transhumanismo de Antonio Diéguez Lucena).

Conclusiones:

  1. Que nadie tenga ya en la cabeza la idea de que nuestra capacidad de elección moral es una cualidad espiritual, un don divino, independiente de la ruin y despreciable materia. La elección moral es tan abordable científicamente como la digestión o la elasticidad de los metales.
  2. La noción de libertad o libre albedrío es un residuo mítico, mera forma de hablar que no refieren a nada real. Hay que tener clara la idea de que no existe en nosotros ninguna estancia x que elige una opción sin ningún tipo de causa que le obligue necesariamente a ello. Suponerla sería aceptar la existencia de algo así como un “yo metafísico” que se salta a la torera las leyes de la física (y de la lógica, siendo un claro error categorial).
  3. Elementos como la temperatura, el ritmo circadiano, alimentación, deporte, etc. interfieren en la concentración química de neurotransmisores en nuestro cerebro y, en consecuencia, influirán determinantemente en nuestra toma de decisiones. Todos sabemos cómo cambia nuestra conducta cuando estamos enfadados, borrachos o sin dormir lo suficiente. Sería entonces, bastante interesante tener un buen control del momento y el contexto en el que decidimos, saber “automanipularnos” para tomar las mejores decisiones posibles.
  4. Supongamos que descubren un medicamento que produce una mayor activación de la corteza prefrontal medial y que, por tanto, nos vuelve menos xenófobos. Y supongamos también que pudiésemos, por ejemplo, introducir este medicamento en la composición de la Coca-cola, sin que nadie que la ingiriese notase nada extraño. Millones de personas se volverían menos xenófobas sin darse cuenta y, seguramente, habríamos conseguido un mundo mucho mejor ¿Sería ético hacer algo así?
  5. O pensemos en un criminal, un famoso líder del Ku Klux Klan quien, a pesar de ser encarcelado, no se arrepiente de sus crímenes ni renuncia a sus creencias ¿Sería ético administrarle tal medicamento? Estamos ante la siguiente dicotomía: ¿un mundo mejor rescindiendo “libre albedrío” o un mundo peor a base de respetar un concepto mítico?
comentarios
  1. panino5001 dice:

    Tu última pregunta recuerda el dilema del tranvía. Pero también contiene una afirmación monista. Creo que seguir dudando es la mejor respuesta.

  2. jabakuku dice:

    Reblogueó esto en crist49il.

  3. Hugo Valdivia Carlsson dice:

    Sr. Santiago-Sánchez Creo que la elección moral es algo más que lucecitas en el cerebro. Le pido que se piense Ud. mismo en su vida cotidiana. ¿No existe en Ud. un supra sistema, un Yo autoconciente de sus propios procesos, al menos de algunos; algo que se convierte en alguien que es capaz de reconocer algunas de las consecuencias de sus acciones? La verdad es que me cansa el monismo materialista. José Ortega y Gasset ya lo decía: El hombre es el único animal que puede perder su esencia: se puede deshumanizar. Sin ánimo de polemizar pero en defensa de mi propia visión del mundo le saluda atentamente Hugo Valdivia.

    Enviado con Mailtrack

  4. Hugo:

    Si entiende que lo que ocurre en el cerebro solo son lucecitas, poco conocimiento de neurociencia tiene usted. Es la clásica crítica al reduccionismo diciendo “las emociones no pueden ser solo eso”… ¿solo eso? ¿Sabe la inabarcable complejidad de esos procesos? ¿Sabe la inmensa maravilla que encierran? A mí no hace falta inventar cuentos de hadas cuando tengo la naturaleza delante de mí.

  5. Juan dice:

    Me surge la pregunta: ¿pueden extrapolarse los resultados en un entorno experimental reducido al “mundo real”? Los resultados, en caso de replicarse constantemente pueden ser prometedores, pero olvidan que no somos programas con una “function ser_xenofobo”. Eliminar tales prejuicios puede tener conscuencias no previstas que habría que tener en cuenta, sobre todo (siguiendo con tu experimento mental de la Coca Cola) si parte de la población fuera estimulada y otra parte no.

  6. Zavala Ra dice:

    Xenofobia, un tema o una actitud humana muy digno de siempre analizarlo a luz de lo pragmático; aunque no he tenido la oportunidad de estudiar esa actitud desde lo científico si la he podido hacer observaciones desde lo social en lugar en que resido y he notado que se la disfraza con el llamado “patriotismo”. DE post me sorprende “(…) el contexto en el que decidimos, saber “automanipularnos” para tomar las mejores decisiones posibles.” pues creo que allí radica el encontrar el justo equilibro de nuestra vida diaria relacionada con saber vivir en armonía social. En definitiva para mi son conclusiones disparadoras para adentrarme en otro enfoque de la amorfa “Libertad”. @Zavala_Ra

  7. Yack dice:

    La cuestión importante es si la xenofobia es mala en todos los casos como algunos creen.

    Si existe será porque tiene un valor adaptativo y es fácil ver cual es estudiando un poco de historia de la humanidad.

    Dejar que penetren en tu grupo social gente diferente, con intereses distintos y con modelos de la realidad incompatibles con tus intereses y creencias no parece una buena idea.

    La xenofobia en las dosis adecuadas es imprescindible para mantener la paz y el progreso. Un exceso o un defecto pueden ser contraproducentes.

  8. Sirnewton3813 dice:

    Pues si la castración química para violadores y pederastas esta instalada en ciertos países supongo que actuar químicamente y controladamente sobre ciertas partes del cerebro que reduzca la tendencia a ciertos delitos podría muy bien acabando siendo legal en esos mismos países, pues las desventajas del control químico a un cerebro en concreto son inferiores a las ventajas de que no cometa ciertos delitos hacia la sociedad.

    De hecho un antidepresivo puede evitar que la persona entre en ciertas crisis que desencadene en un delito y se suministra.

    Es ético suministrar sustancias para rebajar conductas delictivas? La contestación es otra pregunta, es ético meter en prisión 20 años a una persona por cometer ciertos delitos?.

    Aunque una cosa si está clara el libre albedrío es ilusorio.

  9. Yack dice:

    La ética no es más que el cálculo que nos lleva al mínimo sufrimiento social. ¿Es ético soltar a un criminal, a un violador o a un incendiario? El progresismo nos ha convencido de que sí. Pura ingeniería memetica aplicada a una sociedad mema y mimética.

  10. Javier dice:

    La cuestión del libre albedrío no es algo de lo que hablar con cualquiera como si nada, aunque el tema es sin duda interesante (e incluso morbosamente apasionante) por las implicaciones que conlleva para nosotros, no es un tema fácil de digerir para nadie. Sin duda, es muy duro reconocer que esto es así, y por mucho que una persona se resguarde en cualquier “escollo” del libre albedrío, llámese religión o misticismo cuántico pseudocientífico etc., si es un escéptico llegará a la conclusión de que efectivamente está más que rebatida la existencia del libre albedrío.
    No es algo fácil de asumir, y menos para un niño, yo mismo leí como a los 11 años o así sobre el tema y se me quedó grabado a fuego. Ya de aquella no encontraba ninguna razón que sirviese de contra para defender la existencia del libre albedrío; de aquella aún tenía dudas sobre la religión aunque no relacione ambos temas, más que nada porque la propia naturaleza de Dios (al menos el abrahámico) imposibilita la existencia del libre albedrío. Me afectó durante dos semanas o así, en las cuales en cada momento que no tenía nada que hacer esos pensamientos ocupaban mi mente. Fue traumático, pensaba que nunca volvería a vivir la vida como antes. Lo que acabé haciendo fue ignorarlo hasta que conseguí olvidarme casi totalmente salvo en casos puntuales en los que lo recordaba. Con el tiempo lo fui asumiendo hasta que me dio igual.

  11. Masgüel dice:

    “La noción de libertad o libre albedrío es un residuo mítico, mera forma de hablar que no refieren a nada real.”

    Veremos.

    “Hay que tener clara la idea de que no existe en nosotros ninguna estancia x que elige una opción sin ningún tipo de causa que le obligue necesariamente a ello. Suponerla sería aceptar la existencia de algo así como un “yo metafísico” que se salta a la torera las leyes de la física (y de la lógica, siendo un claro error categorial).”

    Tener clara la idea, no nos obliga a aceptarla. La estancia (?) que elige entre opciones no es un “yo metafísico”, sino un “yo narrativo” (en otras especies animales solo un agente causal, básicamente emotivo, sin subjetividad narrativa), que organiza nuestra conducta a todos los niveles atendiendo a los propósitos que rigen el nivel superior (causación descendente). En el caso de las comunidades humanas, ese nivel lo organizamos hablando. Y no opera al margen de otros condicionantes causales, pero no hay “ningún tipo de causa que la obligue necesariamente”. Y no supone saltarse a la torera las leyes de la física, sino una interpretación de la física y de la naturaleza anclada en el siglo XVIII. La física no es determinista. La causalidad opera sobre los procesos naturales a todos los niveles. La supuesta sobredeterminación causal no es sino una toma de postura, una elección, a favor del reduccionismo fisicalista. La historia natural es la narración de la emergencia de nuevas causas formales. El emergentismo es naturalismo. Y los errores categoriales se muestran argumentando.

    “Elementos como la temperatura, el ritmo circadiano, alimentación, deporte, etc. interfieren en la concentración química de neurotransmisores en nuestro cerebro y, en consecuencia, influirán determinantemente en nuestra toma de decisiones.”

    Pues no. Influyen y condicionan nuestra toma de decisiones. No lo hacen determinantemente.

    “Estamos ante la siguiente dicotomía: ¿un mundo mejor rescindiendo “libre albedrío” o un mundo peor a base de respetar un concepto mítico?”

    El problema surge cuando previamente se da por zanjada una cuestión abierta. Antes de decidir sobre cuestiones éticas conviene tener claro si la elección parte de presupuestos discutibles, por si toca negar las alternativas que nos ofrece.

  12. ¿Drogarme para ‘contentar’ los presupuestos (además falsos) de una ideología? -No, gracias.

    Se confunde muy a menudo hoy en día el racismo con la xenofobia; el racismo es una ideología que supone la jerarquización de las subespecies o razas humanas en cuanto a algún valor o conjunto de valores determinado, la belleza, la inteligencia, etc. La xenofobia es el rechazo, violento o no, del ‘otro’ como principio, hay gente que opina que surge de forma natural y otros que opinan lo contrario.

    Aclarados estos conceptos lo que usted pretende es irrealizable, porque pretende que una droga neutralice una idea o ideología. Sí, es cierto que la xenofobia puede llevar a la emergencia de un ideal racista, pero no es algo que vaya necesariamente unido: Yo soy racista, pienso que hay diferencias biológicas hereditarias que hacen a unas razas mejores a otras, y jamás he sentido rechazo, repugnancia o violencia hacia personas de otras razas, lenguas o culturas.

    Pensemos en el señor del ‘Ku Klux Klan’, si está plenamente convencido de su ideología ¿cómo vas a utilizar una droga contra sus ideas? Si quieres que ‘abandone’ su ideario, una droga que desfavorece los prejuicios o estereotipos xenófobos no tiene mucho sentido ante creencias e ideas que no están sustentadas en prejuicios, tal vez deberías utilizar algo bastante fuerte para que deje de pensar, y que lo deje en estado vegetativo.

    Por otra parte ¿quién dice que la xenofobia es mala? Tal vez, podría ser. ¿Siempre? No. Objetivamente, el rechazo al otro o al desconocido es perjudicial cuando acarrea algún tipo de violencia (psicológica o física), pero de todas formas lo que es malo no es el ‘rechazar’ o el rechazo en sí mismo, sino el acto delictivo y la agresión a otras personas. Desde un punto de vista natural ¿acaso la xenofobia no es producto de la evolución humana? Algún propósito o propósitos cumplirá, el que diga lo contrario es bien porque lo ignora, bien porque choca con su ideología. P. ej: la selección sexual favorece la elección de pareja entre los miembros de tu propio grupo, con lo cual, se deriva un rechazo sistemático al ‘otro’, se podría argumentar que es un tipo de xenofobia.

    Por eso yo, y supongo que mucha gente también, encontrará bastante difícil la tarea de contemplar a alguna aborigen australiana atractiva o como pareja, y viceversa. ¿Puede haber alguna africana subsahariana que me parezca de buen ver? Seguro que sí, pero al estar la percepción de belleza fijada a determinados parámetros evolutivos, es muy probable que esa mujer negra tenga resemblanzas europeas, y que necesariamente, la mujer más bella del mundo debe pertenecer a mi misma subespecie.

    Y es que, si te pones a pensar un poco, una Scarlet Johansson no sale en una aldea africana ni por casualidad. Al que le guste bien, y al que no también.

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