La ceguera del genio

Publicado: 22 marzo 2010 en Filosofía del lenguaje, Sociología
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Habla el creador de la lógica moderna:

“Se puede reconocer que hay judíos muy honorables, y sin embargo considerar como una desgracia que existan judíos en Alemania, y que estos tengan los mismos derechos políticos que los alemanes de origen ario. De todos modos, no basta el deseo de que los judíos pierdan sus derechos políticos en Alemania, o mejor aún, que desaparezcan de Alemania. Si se quisieran promulgar parágrafos que solucionasen esta lamentable situación, habría que empezar por plantearse la pregunta: ¿Cómo distinguir con seguridad a los judíos de los no judíos?”

Es curioso como una mente tan endiabladamente genial para algunas cosas, se vuelve terriblemente obtusa para otras. Sería de esperar que un hombre como Frege, aunque no fuera revolucionario en todas las facetas del saber (cosa imposible), tuviera una visión de la realidad política algo distinta de los tópicos del vulgo  más reaccionario de su época. No es el caso.

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comentarios
  1. Celebro que, aunque ateo, no seas -por lo que das a entender- antisemita. Odiar a todo un colectivo no por lo que hace, sino por lo que es… Precisamente la lógica debería mostrarnos la falacia que ese pseudorazonamiento esconde. Yo admiro a Frege por su obra lógico-filosófica. Sus opiniones sobre los judíos… No sé, quizá si hubiese tenido la oportunidad de sentarme con él cara a cara y mostrarle que no somos, no todos, eso que él parece despreciar, quizá temer… Que somos gente como los demás. De todo hay, pero a la gente hay que ponerle rostro, no una etiqueta generalizadora. Eso también es lógica, de cierto modo. Confío en haberle convencido de su error. Así de iluso soy.

  2. Efectivamente, odiar a un colectivo por lo que es, ya ni si quiera por lo que hace, es un error ya no diría lógico (pasar de lo particular a lo general) sino de mero sentido común, que un matemático como Frege no debería haberse dado el lujo de cometer. ¿Cómo puede ser alguien tan infantil como para pensar que la mejor solución a ciertos problemas sociales consiste en negar derechos públicos a un colectivo? Así de iluso era Frege.

    Un saludo.

  3. Juan Andrés dice:

    Hola Santiago. Curiosamente don José Luis Ferreira en su blog “Todo lo que sea verdad”, publicó hace poco una breve reflexión que responde a la pregunta implícita en tu post: http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2010/03/cuando-la-mente-padece-el-sindrome-de.html

  4. Carlos S dice:

    Por la existencia de puntos en común, algo totalmente casual sin duda pero significativo de la común preocupación, me permito invitarte al post que hace unos minutos acabo de colgar en “mi otro blog”: Una botella llena de luciérnagas, para más señas. En el caso que me ocupa, extrigo mis propias conclusiones al respecto de “la anomalía”. En parte, en parte…
    Un saludo.

  5. Rafael:

    “Celebro que, aunque ateo, no seas antisemita” Encuentro chocante ese “aunque”, que connota una cierta adversión (la frase se llama adversativa por algo). Como si dijeras: “… aunque no seas prejuicioso, no seas antisemita”.

    Santiago:

    Según te leía pensaba en la serendipia, por la coincidencia de temas (creo que nos ha pasado alguna otra vez).

    Juan Andrés:

    Gracias por leerme y por enlazarme.

    Carlos:

    No me parecen tan casuales estas coincidencias.

    Saludos a todos.

    P.D.: Perdona, Santiago. Al releerme parece como si estuviera en mi blog. Será que me siento como en casa.

  6. José Luis, no sé si entiendo tu réplica. ¿Quieres decir que podría hacerse una sustitució salva veritate de “Celebro que, aunque ateo, no seas antisemita” por “… aunque no seas prejuicioso, no seas antisemita”, y que mi frase daba eso a entender? Y la “aversión” que supuestamente connota el “aunque”, ¿hacia qué o quién se dirigiría? No, me temo que no te sigo.

    Un abrazo y shalom.

  7. Hola Juan Andrés:

    Gracias por el enlace.Un saludo y no me olvido del artículo prometido.

    Hola Carlos:

    Soñar a cualquier precio… Espero que el resultado histórico de la “grandeza” que cegó a estos grandes cerebros evite nuevas cegueras.

    Hola José Luis:

    Pues sí, hablamos de lo mismo aunque tu post es mucho más completo y de mayor alcance y, efectivamente, lo grave no es estar equivocado, sino ver que se está y no querer girar el timón sino buscar cualquier razón ad hoc para justificarla a toda costa. Es acertada tu analogía con el síndrome de Estocolmo… ¡estamos secuestrados por esa idea!

    Un caso muy interesante y parecido a los de Pauling y Montagnier es el del naturalista británico Randolph Kirkpatrick

    http://en.wikipedia.org/wiki/Randolph_Kirkpatrick

    Publicó una obra titulada The Nummulosphere, en donde defendía que toda la corteza terrestre estaba formada por una especie de de protistas llamados Nummulites… ¡Toda la materia era de naturaleza fósil!

    http://es.wikipedia.org/wiki/Nummulites

    Era una teoría completamente absurda que este hombre defendió a capa y espada contra toda evidencia empírica, sepultando para siempre su reputación entre la comunidad científica. ¿Por qué hizo algo así?

    P.D.: Me alegra mucho de que aquí te sientas como en casa 😉

  8. Rafael:

    En estricta lógica, las conjunciones “pero”, “aunque”, “y” significan lo mismo.

    En castellano tienen matices. Las dos primeras son “adversativas”, que matizan una afirmación: “gana poco, pero es ahorrador” o “aunque gane poco, es ahorrador “, asumiendo implícitamente que hay que resolver una situación adversa para afirmar lo que se afirma, como que es más difícil ahorrar cuando se gana poco.

    Lo mismo si afirmas “aunque ateo, no es antisemita”, o “es ateo, pero no antisemita”.

    Si has hablado sin hacer este uso estándar del castellano, pues es otra cosa y yo lo celebraría, aunque lo hayas escrito así.

    Un saludo.

  9. Santiago:

    No conocía este caso.

    Leyes del asombro:

    1. Uno nunca acaba de asombrarse.
    2. Uno nunca acaba de asombrarse aunque conozca la primera ley del asombro.
    3. Uno nunca acaba de asombrarse aunque conozca las dos primeras leyes del asombro.

    Corolario: Uno nunca acaba de asombrarse aunque conozca todas las leyes del asombro, con sus corolarios incluidos.

  10. José Luis, por no darle más vueltas, te digo cómo lo entiendo yo, o por lo menos lo que pretendía decir. Pelín de contexto, antes: es notorio que hay algunos ateos que son antisemitas (como los hay cristianos o musulmanes, no es condición ni necesaria, ni suficiente; de hecho, han habido, y supongo que siguen habiendo, judíos antisemitas). Y concretamente hay cierto tipo de ateísmo “militante” que, en ciertos individuos, no está precisamente por la labor de romper una lanza por los creyentes en cualquier religión. Por la red, sin ir más lejos, he encontrado algunos, ateos y antisemitas que además parecen utilizar su ateísmo como excusa, si se quiere, para su antisemitismo (o al revés, que tampoco es que esté yo en su cabeza). Que no es el caso de Santiago, el cual puede que sea ateo, pero no antisemita, y eso es lo que agradecía y celebraba. Tampoco le buscaría tres pies al gato. Por ejemplo, y por seguir con la cosa “adversativa”, yo no tengo nada en contra del ateísmo, dicho en general, incluso al contrario. De otro modo, ¿qué haría yo por aquí? 😉 Espero que mi respuesta te convenza de que no había intenciones “raras” ni “segundas” por mi parte, y que podamos seguir charlando en otra ocasión. Te añadiré a mi Reader, de momento.

    Un abrazo y shalom de nuevo.

  11. Shalom.

    Yo estaba entendiendo “semita” en sentido de “pueblo judío o persona judía” (concepto laxo, pero nos entendemos), no en el de “religión judía”. Me alegro que sea eso.

    Un abrazo,

  12. yack dice:

    Las matemáticas y la sociología son cosas distintas, aunque relacionadas. Un colectivo no es sólo un conjunto de elementos, sino que puede ser una amenaza real. Consideremos el conjunto A de todos los inmigrantes de un país. Por el simple hecho de tener intereses comunes y, en ciertos aspectos, contrapuestos al conjunto B de anfitriones pueden representar un peligro como grupo. Recuérdese a los bárbaros en relación con los romanos, por ejemplo.

    Dado que es imposible establecer la peligrosidad de cada sujeto en particular, la peligrosidad del conjunto se distribuye estadísticamente entre todos los miembros del grupo que pasan a ser “peligrosos” en términos probabilísticos.

    Por ejemplo, sabemos que entre los 10.000 inmigrantes del país X que afluirán a nuestro país, hay dos que van a introducir una bomba atómica para detonarla en la capital.

    Puede que sea muy injusto, pero la vida es pura injusticia y para que sea menos injusta, habría que prohibir la entrada a todos los inmigrantes del país X, puesto que cada uno de ellos posee una peligrosidad estadística inaceptable. No hacerlo podría suponer seis millones de víctimas inocentes.

    Otra cosa muy diferente, y esto es una confusión generalizada, que por el simple hecho de que un grupo de personas supongan cierto peligro o incomodidad a otro B, éste proceda a exterminarlos, como ocurrió en Alemania y en otros muchos lugares.

    Se puede tener manía a individuos o a grupos de individuos, y eso es legitimo y hasta adaptativo, pero de ahí a asesinarlos hay un abismo que mucha gente ignora. Tal vez los alemanes tuvieran alguna razón real o imaginaria para tenerles manía a los judíos (lo ignoro por completo) pero de ahí a asesinarlos sistemáticamente hay una diferencia esencial.

    El problema del nazismo no consistió tanto en considerar que un grupo de personas con intereses e ideologías homogéneas y diferentes a la de los alemanes fuese una incomodidad o un problema que habría que intentar solucionar (en España existe esa creencia en muchas regiones respecto a los que no son de allí), sino el método criminal que emplearon para solucionarlo. Si tienes un huésped incómodo o antipático, hay muchos métodos razonables y legítimos para intentar solucionar el problema. Nunca asesinarlo ni agredirlo.

    La reacción historia a la barbarie del nazismo, ha sido la de considerar, por definición, que todo el mundo es bueno. Que no hay colectivos peligrosos, aunque proclamen que su intención es dominar o exterminar a los anfitriones desde posiciones irracionales basadas en creencias demenciales. Y es que es tan fácil cometer genocidios por maldad como por un exceso de candidez.

    Saludos.

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