Cooperación educativa

Publicado: 29 marzo 2011 en Educación
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N., la directora de un instituto parisino, controla mucho las ausencias. Pasa lista personalmente en sus clases de último curso. No aparta los ojos, especialmente de un reincidente al que ha amenazado con la expulsión a la próxima ausencia injustificada. Esa mañana el muchacho no está; es la gota que hace rebosar el vaso. N. llama de inmediato por teléfono, desde la secretaría, a la familia. La madre, desolada, afirma que su hijo está efectivamente enfermo, en cama, ardiendo de fiebre, y le asegura que estaba a punto de avisar al instituto. N. cuelga, satisfecha; todo está en orden. Salvo que, de regreso a su despacho, se topa con el muchacho. Sencillamente, estaba en los lavabos cuando pasó lista.

Daniel Pennac, El mal de la escuela

Me pregunto, ¿cuál de las dos, la madre o la directora, contribuyen más a  deseducar a ese chaval?

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comentarios
  1. Jose Manuel dice:

    1º La madre, que malcría al niño.
    2º El niño, que se aprovecha: habrá hecho muchas pifias y ya no se fían de él (lógico).
    El resto son historias para engordar el nuevo género de “literatura” de ficción: los libros de pedagogía.
    je je.. 😉

  2. Hector M. dice:

    No entiendo, ¿qué hace mal la directora? Maleduca y mucho la madre pero, vamos, ¿la directora? ¿en qué?

  3. José Manuel:

    Contigo no me hablo 🙂

    Héctor:

    Directora burocrática a la que lo único que le preocupa es un hecho: la ausencia, y su control (penalizarlo), cuando lo que debería preocuparle es la causa de por qué el muchacho falta a clase y las soluciones que pueden darse más allá de la mera expulsión. En cierta medida, ella es culpable de que la madre mienta.

  4. Hugo dice:

    Por eso yo apuesto por una mayor implicación de los padres en el sistema educativo. La integración padres-profesores debería ser mayor. Para eso harían falta, para empezar, al menos dos cosas: liberar a los padres de sus trabajos (conciliación vida familiar y laboral, reducción de la jornada laboral, etc.) y liberar a los profesores de sus alumnos (reducción del número de alumnos por aula y, por tanto, aumento del número total de profesores). A partir de ahí, sería cuestión de concretar medidas. Por ejemplo: aumentar el número de reuniones entre padres, profesores y alumnos, la creación de cursos y conferencias para padres en la misma escuela a la que van sus hijos, etc.

    No sé. Por intentarlo que no quede 😉

  5. Hugo:

    Esa es la idea. Pero lo que yo veo crucial es fijar la naturaleza y funciones de la cooperación padre-profesor. ¿De qué forma podríamos colaborar? ¿Qué estructuras funcionales podrían crearse para que tales colaboraciones fueran efectivas?

    Actualmente, cuando nos reunimos con padres la historia se reduce a “Dígale usted que estudie más” o “No le deje salir todos los días”… No hay pautas de actuación de ningún tipo más que el sentido común que uno pueda tener… y dejarlo todo al sentido común del docente… es mucho dejar.

    Un saludo.

  6. Hugo dice:

    ¿De qué forma podríamos colaborar? ¿Qué estructuras funcionales podrían crearse para que tales colaboraciones fueran efectivas?

    Muy buenas preguntas. Pensaré en ello 😉

    Un saludo.

  7. Hector M. dice:

    Santiago,

    No estoy de acuerdo. La directora podrá ponerse en la piel del niño hasta un límite porque a partir de ahí tieen que hacerse respetar. Lo queramos o no, vivimos en un mundo con gente alrededor, es decir, con normas y leyes y su cumplimiento es obligatorio. Educar tambien significa decir “hasta aquí y nomás”, ¿o es que cuando al chaval en la vida laboral su desidia le haga llegar tarde, el jefe va a tratar de ponerse en su sitio?

    Aparte de esto, para mi está clarísimo un hecho: el profesor NO debe educar a un hijo puesto que esa es tarea exclusiva de unos padres que NO se puedne eludir su obligación moral. El profesor debe recordar cuáles son las normas de comportamiento y aplicar una suerte de selecció natural: si no cumples ni estás capacitado para integrarte, lo pagarás. Y si la ameneza NO es realista, nadie se molestará en obedecer.

    Termino: La conciliación familiar NO es para nada un problema: Los nacidos en los 80 y para adelante, han tenido unas atenciones y unos privilegios que ni pa qué y son tan o más mimados que aquellas generaciones (como nuestros padres) que nacían en familias numerosas y sin nadie que estuviera encima. El asunto es básicamente más disciplina y más realismo (NO es posible que todo el mundo quiera estudiar: 16 años es un palo enorme y más con las tonterías que se dan en la escuela)

  8. Héctor:

    “Educar también significa decir “hasta aquí y nomás”, ¿o es que cuando al chaval en la vida laboral su desidia le haga llegar tarde, el jefe va a tratar de ponerse en su sitio?”

    También, pero no exclusivamente. La crítica no va en la línea de que no hay que poner reglas y hacerlas cumplir, sino que hay que entender las situaciones del alumnado más allá del mero “si no cumples te expulso”.

    “para mi está clarísimo un hecho: el profesor NO debe educar a un hijo puesto que esa es tarea exclusiva de unos padres que NO se puede eludir su obligación moral”

    Para mí está clarísimo lo contrario: la educación es una tarea en la que todos hemos de colaborar, una tarea comunitaria. No creo que puedan aislarse espacios en los que se educa y espacios en los que no. Tanto padres como profesores educan, lo quieran o no. Eduquemos entonces bien colaborando unos con otros.

    “El profesor debe recordar cuáles son las normas de comportamiento y aplicar una suerte de selección natural: si no cumples ni estás capacitado para integrarte, lo pagarás. Y si la amenaza NO es realista, nadie se molestará en obedecer.”

    Nadie ha dicho lo contrario, sólo se dice que eso, por sí sólo, es muy insuficiente. Todo el mundo parece tener la fórmula para arreglar la educación en una suerte de “mano dura”. Todo el mundo se queja de una enorme permisividad como fuente de todos los males. Hay algo de razón en eso, pero es sólo una parte de problema.

    Por poner el ejemplo del niño al que se expulsa por qué falta, si tú lo expulsas cuando llegue a un número n de faltas, no arreglas nada, sólo mandas a un niño a su casa sin saber si quiera si ese castigo tendrá un efecto positivo futuro en su conducta. Podría ser que incluso el niño vea eso como un premio. Antes de hacerlo sería menester hablar con él, con los padres (buscando la colaboración y la honestidad. Conseguir que no tengan la necesidad de mentirte) y llegar a acuerdos. Pactar con el crío, darle premios reales para él si cumple (que muchas veces irán más allá de la mera nota) o castigos diferentes al mero te quito de en medio. Hay muchas formas de hacer las cosas mucho más eficaces cara cambiar un comportamiento que realizar una “selección natural”.

    “Termino: La conciliación familiar NO es para nada un problema: Los nacidos en los 80 y para adelante, han tenido unas atenciones y unos privilegios que ni pa qué y son tan o más mimados que aquellas generaciones (como nuestros padres) que nacían en familias numerosas y sin nadie que estuviera encima. El asunto es básicamente más disciplina y más realismo (NO es posible que todo el mundo quiera estudiar: 16 años es un palo enorme y más con las tonterías que se dan en la escuela)”

    La conciliación familiar sí es un problema. Y la cuestión no es únicamente más disciplina y más realismo… Con otros sistemas educativos más duros y con padres como los de antaño tampoco se conseguía una educación de una gran calidad. No entiendo por qué todo el mundo se obceca en la idea de que tiempos pasados fueron mejores. ¡Ojalá los problemas de la educación fueran tan sencillos y con volver a la EGB se solucionaran!

  9. JL Salgado dice:

    Una madre es una madre o debería serlo y una directora de un instituto parisino, eso no sé lo que es.
    Si sé que la normas están para cumplirlas y también para no cumplirlas y ese paradigma se resuelve con inteligencia y por vías alternativas y mas cuando cada día que amanece el número de normas crece. Hay normas de todos los colores.

    La personas no somos máquinas, bueno somos máquinas bioquímicas y sociales pero no somos máquinas von-newman.

  10. Polarizador dice:

    Parafraseando a uno de mis profesores de la facultad: el gran problema de la educación es que los niños aprenden lo que hacemos y no lo que decimos. Si querés que en un niño lea, pues que te vea disfrutando buenos libros. Si querés que estudie, pues que te vea siempre aprendiendo. Y si querés que sea disciplinado, se un ejemplo en eso también. Y es que siempre nos olvidamos que nosotros estamos, ahora mismo, sirviendo de ejemplo, y no sólo como individuos sino también como sociedad ¿Y dónde está el respeto que como sociedad mostramos a la educación? De hecho, al hablar de educación usamos más la palabras empleo y trabajo que aprendizaje o conocimiento, cosa bastante trágica.

    Un saludo.

  11. Hector M. dice:

    No entiendo por qué todo el mundo se obceca en la idea de que tiempos pasados fueron mejores. ¡

    Porque es así. Porque antes los universitarios, por ejemplo, tenían más conocimientos y más educación. La impertinencia de los quinceañeros de ahora no es parangonable con la de nadie.

    La conciliación familiar NO puede ser un problema cuando jamás se han visto TAN atendidos y protegidos los niños de ahora, ¿o lo vas a discutir? Quiero decir, si dices que la conciliación es un problema, tendrás que demostrar, digo yo, que antes a los chavales se les atendía más, ¿de veras?

    E insisto, el profesor NO debe meterse donde no le llaman. Ese un problema de hoy día lo de dar demasiado responsabilidad a los profesores. Ellos tienen que dar la materia, exigir una convivencia razonable en el aula y esperar que si alguien no la da la talla, sea advertido, aconsejado, etc. pero si finalmente en balde: expulsado; porque la inclusión universal lo único que hace es joder a aquellos que sí quieren recibir materia y aprender cosas. No se puede el sol y la luna, universalidad y calidad, y lo que falla NO es mano dura sino un poco de cinismo entre tanta visión Disney (v.gr: que haya que explciar a un quinceañero que llegar tarde está mal es surrealista y, voy más lejos, in-dig-nan-te. Cualquiera con predisposición lo entiende, sin predisposición NO hay nada que hacer por mucho que se llore)

  12. severian dice:

    La directora, ciertamente, quien identifica la educacion del estudiante con su asistencia efectiva a clase, independientemente de que este logre cumplir o no con ningun objetivo prefijado. Hubiera desaprobado a Einstein por faltar a las clases de fisica o, lo quie es peor, hubiera aprobado a Schwartzeneger por su asistencia puntual y perfecta. Fascismo educativo, que le dicen.

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