Reflexiones en torno al fin del mundo

Publicado: 27 marzo 2020 en Ética y moral, Filosofía política, Sociología
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Unas cuantas cositas que he leído estos aciagos días: el célebre gurú de la izquiera, Slavoj Zizek dice, sin inmutarse, que la crisis del coronavirus nos llevará a una nueva especie de neocomunismo maravilloso… Byung-Chul Han, muy guay también, dice que estamos ante el fin de la privacidad y la llegada del autoritarismo. He leído que nuestra cultura mediterránea quedará muy dañada y nos vamos a ir orientalizando, es decir, que ya no saldremos tanto a la calle a disfrutar de nuestro sol sino que nos gustará más quedarnos en casa a ver anime y a jugar a videojuegos. Otros van diciendo que esto está favorenciendo los lazos familiares, que estamos aprendiendo a valorar lo realmente importante, y que, por supuesto, de aquí saldremos mejores y el mundo será más bonito.Y, desde la visión opuesta, no ha faltado en mis lecturas el catastrofismo clásico hacia el futuro económico: una nueva crisis que será varios órdenes de magnitud más dura que la anterior, lo que traerá la enésima reformulación o refundación del capitalismo…Todo esto dicho por reputados analistas e intelectuales que pueblan las cátedras de las universidades y las asesorías de nuestros políticos… ¡Bravo!

Pues ahora yo, en un ejercicio de arrogancia sin parangón, y a sabiendas que me contradigo, os voy a decir lo que va a pasar de verdad: no mucho o, si me he pasado de frenada, desde luego no tanto. A ver. Pidiendo disculpas muy sinceras a todo el que pierda un familiar querido (yo estoy bastante preocupado por los míos. Crucemos los dedos), esto no va a durar mucho más de dos meses. Y dos meses de confinamiento no dan para tanto. Cuando esto termine volveremos a nuestras vidas como siempre. Es cierto que vendrá una nueva crisis económica, pero será parecida a las anteriores, es decir, tocará apretarse un poco más el cinturón. Unos sectores saldrán más perjudicados que otros y la desigualdad aumentará un poquito más. Los ricos serán un poquito más ricos y los pobres un poquito más pobres. Nada nuevo bajo el sol. Esta crisis no es, ni de lejos, lo suficientemente fuerte para provocar ni un cambio de mentalidad ni una carestía material que posibilitaran un cambio socio-económico de calado. Aparte que no hay ninguna opción viable alternativa al capitalismo. La gente no va a renunciar a sus smartphones ni a Netflix por ninguna promesa de emancipación eco-feminista. Y, no, tampoco vamos a volver a ninguna forma de autoritarismo comunistoide por mucho que pueda mostrarse eficaz en tiempos de crisis.

Ahora unos cuantos dardos:

  1. Me ha resultado extraña la falta de liderazgo mundial ante la crisis. No hemos visto reuniones del G-7 cruciales en la que se marque el paso… Cada país ha tomado las medidas a su ritmo haciendo más o menos caso a la OMS y punto. Estados Unidos, que podría haberse valido como primera potencia mundial, ha sido completamente irrelevante. Cuando habla Trump nadie espera más que la sandez de turno. China, por el contrario, parece haber ganado la partida.
  2. Esta falta de liderazgo también está salpicando a la Unión Europea. La negativa a los “Coronabonos” por parte de Alemania y Holanda da ganas de hacer un Brexit express. No puede ser que cada vez que pasa lo que sea, aquí sálvese quién pueda y yo a mirar por lo mío. Siempre se hace lo que Alemania dice, y lo que Alemania dice es lo que a Alemania le viene económicamente bien. Ya sucedió esto de forma muy marcada en la crisis de 2008.
  3. No se le está dando demasiada relevancia a un hecho importante: el falseamiento de datos. Y no solo apunto a China, la que ha falseado lo que habrá querido y más, sino de países occidentales tan “democráticos y transparentes” como Alemania, Inglaterra, Estados Unidos… A los enfermos que pasan asintomáticos o que se quedan en casa “pasando un resfriado”, se suman los fallecidos por complicaciones con patologías previas a los que se computa como muertos por esas patologías sin contar la intervención del coronavirus. Es muy fácil no hacer casi ningún test y solo contar como infectados los que están ingresados graves. La guerra de los datos está, como siempre y como era de esperar, en pleno apogeo.
  4. Me pregunto por qué los ultraliberales no dicen en estos momentos que el estado no intervenga absolutamente en nada, que se deje que la economía sea más libre aún y que así se regule ella solita… ¿Nos damos cuenta ya que la mano invisible de Smith es una patraña? Me gustaría debatir con mi liberal favorito, el brillante Robert Nozick, si un estado mínimo que exclusivamente garantiza la propiedad privada podría hacer frente a una pandemia como ésta.
  5. El dilema ético es espectacular: ¿dejamos morir a los ancianos o salvamos la economía? Dan Patrick, vicegobernador de Texas, abuelete ya, negaba que se tomaran medidas de cuarentena diciendo que estaba dispuesto a sacrificarse por el futuro económico del país. Aunque pudiesen parecer las declaraciones de un viejo senil del Tea Party, no son tan absurdas. Podría ser muy loable sacrificarse en pro de que nuestros hijos y nietos tengan un futuro mejor. Pero aquí nos encontramos con el muro de nuestra ignorancia: ¿hasta qué punto paralizar económicamente un país va a causar un malestar tal en nuestros descendientes que justifique dejar morir a los ancianos? ¿Cómo diablos calcular eso? Difícil, pero ya os digo yo la solución: no compensa de ningún modo. Por muy terrible que sea la crisis que nos espera, no será tan mala como para justificar éticamente el hecho de condenar a muerte a nuestro abuelo. Si dejamos morir a nuestros ancianos por salvar la economía, engrosaremos con un capítulo más el libro de la historia de la infamia.
  6. Es lamentable que los políticos estén utilizando la gestión de la crisis como arma política. Evidentemente, ha podido hacerse mejor o peor, y seguramente, hemos reaccionado algo tarde, pero en un asunto así deberíamos dejar esta repugnante politización de todo para ser leales al gobierno central. Por si alguien sospecha de que aquí mantengo un sesgo izquierdista, diré en mi defensa que si recuerdan la catástrofe ecológica del Prestige, pienso que fue una de las manipulaciones mediáticas de la izquierda más mezquinas, y electoralmente eficaces, que se han hecho en la historia de nuestra democracia. De un posible error en una decisión técnica (Acercar o alejar el petrolero de la costa) se proclamó el celebérrimo “Nunca mais” y todos los personajetes guays de la izquierda española fueron a la costa gallega a hacerse la fotito con la pala y el chapapote.
  7. En esas críticas al gobierno me causó mucha inquietud cuando Pablo Casado dijo que “Sánchez se estaba parapetando detrás de la ciencia”… ¿De verdad que eso es malo señor Casado? ¿En dónde debería parapetarse si no? ¿A qué tipo de asesor debería consultar un político para tomar decisiones en el caso de una pandemia? Todo lo contrario: los políticos deberían incorporar mucho más conocimiento científico en todos los niveles de la toma de decisiones.
  8. Una moraleja que me gustaría que quedara grabada a fuego en el cerebro de todos, pero que no quedará, es algo que Nassim Taleb lleva tiempo diciendo: la realidad es mucho mas impredecible de lo que parece y sucesos improbables ocurren por doquier: ¿qué gobierno hubiese predicho que en marzo de 2020 medio mundo estaría encerrado en su casa? Lo importante es que aprendamos humildad epistemológica: el mundo es caótico y la incertidumbre reina por doquier. Es muy difícil predecir lo que va a pasar y los políticos, incluso si se parapetan detrás de la ciencia, tienen complicado acertar. Desde luego a mí no me gustaría estar en el pellejo del ministro de sanidad en estos momentos. A toro pasado, nadie va a tener la consideración de pensar que se tuvieron que tomar decisiones en muy poco tiempo y con muy poco conocimiento de las consecuencias.
  9. Pensemos en, por ejemplo, la estrategia inicial de Gran Bretaña: buscar la inmunidad del rebaño. A todas luces parece un suicidio, pero, si lo miramos a nivel de evidencia científica, tampoco parece tan, tan mala idea ¿Qué hacer? Si ni a nivel de evidencia científica tenemos acuerdo…
  10. Da qué pensar que el sistema económico pueda derrumbarse por dos meses de parada ¿De verdad que dos meses de parón en el que se aplazan hipotecas, pagos a proveedores y demás, se hunde irremisiblemente? Entiendo que sufra daños, pero no me creo que sea tan grave. Y si fuera así es para mirárselo, porque en un mundo globalizado e hiperconectado como lo es ya desde hace mucho tiempo el nuestro, serán cada vez más comunes interferencias del tipo más diverso. Sería muy conveniente aprovechar el momento para pensar mecanismos que pudiesen robustecer el sistema ante estas eventualidades cada vez más habituales.
  11. Algo que si me ha gustado mucho es el auge de la literatura distópica que todo esto conlleva. Sí, amigos, hay que leer La carretera de McCarthy, a Dick, a Vonnegut, a Ballard, a Bradbury… será muchísimo menos aburrido que seguir la actualidad del coronavirus en las noticias. Lo garantizo.
comentarios
  1. JT dice:

    Hay un poco de artículo en tu ideología. Increíble que hasta en este blog haya cibervoluntarios.

  2. JN dice:

    Pero Byung Chul Han (no Hang) no afirma eso, lo teme que es diferente. No es que a mí me pareciera su artículo nada interesante, ni me lo parezca él como filósofo en general, pero la lectura afirmativa que haces no es correcta.

  3. JN:

    Corregido lo de “Hang”, gracias. No me he equivocado con la lectura del texto de Han. Te cito un fragmento del artículo en donde dice exactamente que teme la llegada a Occidente del estado policial digital chino:

    “Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino. Como ya ha dicho Naomi Klein, la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno. También la instauración del neoliberalismo vino precedida a menudo de crisis que causaron conmociones. Es lo que sucedió en Corea o en Grecia. Ojalá que tras la conmoción que ha causado este virus no llegue a Europa un régimen policial digital como el chino. Si llegara a suceder eso, como teme Giorgio Agamben, el estado de excepción pasaría a ser la situación normal. Entonces el virus habría logrado lo que ni siquiera el terrorismo islámico consiguió del todo”.

  4. JN dice:

    a ver, en tu texto dices “Byung-Chul Han, muy guay también, dice que estamos ante el fin de la privacidad y la llegada del autoritarismo”; estás afirmando que afirma. otra cosa muy distinta es decir que “teme que”, que de hecho es lo que expresa. no hace una predicción a futuro, sino que plantea un temor, una posibilidad, y al final plantea de una forma un poco boba y difusa algunas cosas que los diudadanos podemos hacer para evitarlo (ergo, si se puede evitar, por lógica no es lo que va a pasar; de nuevo, solo una posibilidad, un temor). otra cosa es que incluso ese temor te parezca discutible, pero de nuevo, sino en los términos en que lo has reflexionado, desde luego en los términos en que lo expresas en tu entrada de blog, el filósofo no hizo ninguna clase de afirmación categórica. subrayo que ni él me hace particularmente gracia ni su artículo me resultó de ningún interés, pero el matiz es importante por cuanto pones tu afirmación en relación con la utilidad de la academia (que, por cierto, tampoco tengo especial interés en defender, pero si nos ponemos apocalípticos, que sea con fundamento también en ese sentido). ya de paso y puesto que la menciona Han, en los mismos derroteros encontré los análisis (de nuevo, no predicciones a futuro) de Naomi Klein mucho más concretos e interesantes.
    gracias por tomarte la molestia de responder.
    un saludo.

  5. JN dice:

    perdón. la frase de mi respuesta a tu respuesta “otra cosa es que incluso ese temor te parezca discutible, pero de nuevo, sino en los términos en que lo has reflexionado, desde luego en los términos en que lo expresas en tu entrada de blog, el filósofo no hizo ninguna clase de afirmación categórica.” estaba redactada con el ojal, empezando por “sino” donde debiera decir “si no”. lo que quería haber escrito era algo así como: “otra cosa es que incluso ese temor te parezca discutible, pero, a lo que yo voy, el filósofo no hizo ninguna clase de afirmación categórica, de manera que, si no en los términos en que lo has reflexionado, desde luego en los términos en que lo expresas en tu entrada de blog, la interpretación que haces no es correcta”; algo así.
    gracias de nuevo y saludos.

  6. JN:

    De acuerdo, concedo la diferencia entre afirmar categóricamente y temer la posibilidad. Pero eso no interfiere mucho en el sentido que quería dar a los análisis de Han: ¿De verdad nos creemos que es posible que aquí, en España, Francia, Alemania… se va a implantar un sistema de supervigilancia digital al estilo del Skynet chino? Han flipa. Era nada más que eso. De nada y saludos.

  7. Tencha dice:

    Excelente resumen. Y sí, podemos cargarnos la ética (Ya lo hicimos), e ir a por la inmunidad del rebaño. Pero, sería darle mucha libertad a un virus altamente democrático, que se está cargando gente joven, justamente por tener un sistema inmune buenísimo. Dicho por profesionales que ven como se les mueren. O sea que ya me dirás…

  8. Oye, de filósofo a filósofo, si te gusta la literatura especulativa y distopica te invito a que le eches un vistazo a mi novela ( perdón por el autobombo)
    . Igual te interesa. De hecho, por lo que te he leído….

    Te dejo un enlace, pero si quieres un ejemplar o algo te lo mando.

    Saludos y ánimo

  9. Decodificador dice:

    Valoro mucho las mentes aquí presentes y quisiera aportar un par de reflexiones si me lo permiten.

    A todas sus argumentaciones finales o escenarios posibles, ¿podrian añadir las derivas matemáticas que provoca la variable RAM (resistencia a los antimicrobianos)?. Y no solo me refiero a sus efectos en un solo individuo. De paso les invito a meditar sobre la increible (y verídica) historia de los virus y sus supervivientes, las bacterias.

    Porqué no añadir una sanidiad (global) secuestrada por la necesidad. Se alimenta de productos de asistencia (básica y no básica) que son infames y altamente contaminantes. La fiesta está sevida con los médicos cenando con los proveedores sin pudor. Sin olvidar el parasitismo que supone la sanidad privada y concertada, que juguetea con llevar a la muerte a su huesped,.

    Quizás valorarian pensar que, por norma general, entre las sociedades debilitadas por diversas pandemias, no tardan en aparecer los oportunistas, seres matemáticos con ecuaciones mezcladas con los nuevos virus, tanto antiguos como modernos. (buen negocio las vacunas).

    Cualquier escenario es posible, cierto, hasta el de la concordia mundial saltándose todos los registros evolutivos previos. Les invito a pensar uno en el cual el enchufe está apagado y nuestros juguetitos interconectados no son operativos. A los virus y las bacterias hay a enfrentarlas con el cuerpo y a veces a oscuras y a veces sin anti-loquesea.

    Quizá las cuidadoras y cuidadores de este mundo tienen algo que aportar a la “teoria de juegos”.

    Puede ser …
    A lo mejor …

    Han sido mas de dos reflexiones …

    Divago …

  10. JN dice:

    Santiago Sánchez-Migallón Jiménez:

    Hombre, yo creo que si nos vamos a poner taxativos, pensar que dentro de dos meses estaremos llenando estadios de fútbol y salas de conciertos como si nada hubiese pasado también es «flipar» un poco.

    Han yerra el tiro, sobre todo porque casi siempre lo hace y no había por qué esperar que nos sorprendiera en una situación que requiere de especial reflexión y cuidado de análisis. En mi opinión es un mal filósofo, un mal pensador, y cuando dice algo interesante siempre se puede rastrear en otros, no como una influencia recibida sino como conceptos y contenidos directamente fusilados. Sin embargo, creo que en virtud de todo lo que se está publicando en las últimas semanas, en una línea similar de temores, aunque desde luego no tan espectacularizados (me refiero muchos otros filósofos y pensadores en general que han estado haciendo reflexiones en forma de «avisos» en los últimos días y que imagino que tampoco hace falta citar), creo que podemos ver tanto su artículo como el de Zizek como dos ejemplos más (dos a los que se dio especialmente importancia, los difusores sabrán por qué) de una línea de pensamiento en torno a un tema que estos días se ha popularizado bastante. Desde luego, una tendencia no define un acierto, es posible que todo el mundo se haya vuelto loco, pero sin embargo pienso que muchos de estos análisis merecen reflexión y que negar la mayor a Han («todo seguirá igual y Han flipa») es negársela también a estos otros (si todo seguirá igual, también flipan). No somos conscientes de lo mucho que han cambiado nuestras vidas desde 2008 a esta parte, y muy fácilmente podemos llegar a no ser conscientes de lo que puedan cambiar nuestras vidas en adelante, y no hay que tomarse ciertos avisos (no digo el de Han en particular) a la ligera. Vale la pena tenerlos en cuenta, sin necesidad de que por ello se asuman como predicciones impepinables. Insisto:

    «[…] yo creo que si nos ponemos taxativos, pensar que dentro de dos meses estaremos llenando estadios de fútbol y salas de conciertos como si nada hubiese pasado también es “flipar” un poco»… o abrazándonos o llenando aviones sin ton ni son o gozando de la misma libertad de movimiento de la que veníamos gozando hasta ahora o…

    Saludos y buenas «vacaciones»,

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