El argumento de la simulación de Nick Bostrom

Publicado: 14 diciembre 2010 en Ciencias de la computación, Tecnología
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En el futuro parece muy razonable predecir que nuestra civilización (o quizá otras en otros lares del Universo) tenga una gran capacidad de cómputo.  Bostrom pone varios casos, por ejemplo el del diseño de Erik Drexler (un sistema del tamaño de un cubo de azúcar que podría llevar a cabo 10²¹ instrucciones por segundo). Con tal poder, generaciones futuras podrían realizar simulaciones detalladas de las vidas de sus antepasados (o de otros seres cualquiera que dé su imaginación y sus posibilidades técnicas). Es más, sería lógico pensar que podrían realizar no sólo una, sino un montón de esas simulaciones, ya que el poder de cómputo esperado es elevadísimo. Si a partir de aquí pensamos en nuestra actual civilización, la probabilidad de que vivamos en una simulación es alta. Pensemos en que si nuestros parientes del futuro deciden hacer una única simulación, nuestra probabilidad de vivir en ella es de un 50% (o somos la civilización que en el futuro producirá la simulación o somos la simulación misma); pero si nuestros parientes deciden hacer más de una, las probabilidades de ser una civilización real van bajando: 1/3, 1/4, 1/5… Si decidieran hacer un “laboratorio de simulaciones”, pongamos 50 mundos virtuales, la probabilidad de ser una civilización no simulada sería nimia (0,02%) o, con la cifra inversa que suena más contundente: tendríamos un 99,98% de probabilidad de vivir en un mundo simulado.

Este es el original argumento del transhumanista profesor de filosofía en Oxford, Nick Bostrom. Obviamente, las dificultades se hacen patentes enseguida ya que hay que aceptar muchísimos presupuestos para que el argumento sea válido: todas las tesis de la AI fuerte, a saber, que todos los aspectos de la mente humana pueden ser computables (sensaciones, emociones, recuerdos, subjetividad, etc.), que son independientes del substrato (pueden darse en chips de silicio igual que en neuronas), que es posible crear un ordenador que los compute, que ese poder de computación estimado pueda realizarse técnicamente, etc. Muchos filósofos, seguramente, no estarán dispuestos a asumir tanto, además de que, a mí personalmente, los argumentos basados en la probabilidad siempre me han parecido engañosos, como si esconden un sofisma que no se ve a primera vista. El de Bostrom me huele mal desde el principio, pero he de reconocer que abre paso a muchas reflexiones, y eso es más que suficiente para tenerlo en cuenta.

Aquí tenéis el artículo traducido al castellano, donde Bostrom, además, reflexiona sobre los matices y las consecuencias de aceptar esta controvertida tesis. Supe de Bostrom a través del magnífico Pseudópodo, que además, tiene varios post dedicados. Otro argumento parecido, que además es citado por Bostrom, es el del Juicio Final, pero éste, adolece, a mi juicio, de problemas incluso más graves aunque es igualmente divertido y sugerente.

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comentarios
  1. Alejandro dice:

    Creo que también habría que asignarle una probabilidad al argumento de Bostrom, digamos un 0.0000000001% de que sea verdad. Luego en el ejemplo que ponés la probabilidad de vivir en un mundo simulado es muy pequeña.

  2. Sí, yo también creo que el argumento cojea mucho. Y es que hacer futuribles de este tipo es harto peligroso y tiene tantos supuestos discutibles que, además, tienen que darse todos a la vez para que sea cierto. No obstante es sugerente.

    Es interesante imaginar, por ejemplo, las relaciones entre la civilización simulada y sus “dioses” simuladores. ¿Cómo me comportaría yo si en mi ordenador tuviera un universo de seres conscientes y pudiera hacer lo que me dé la gana con ellos? ¿Sería ilegal hacerles daño? ¿Habría entonces un “código legal para dioses”? ¿Pertenecerían estas simulaciones a grandes corporaciones industriales o serían propiedad de los estados? ¿Nos premiarían nuestros dueños con una vida más allá de nuestra simulación?

  3. jesús dice:

    También podríamos pensar si somos un cuadro de Leonardo. Si Leonardo sólo hubiera pintado un cuadro, ¿la probabilidad sería del 50%? (o lo somos, o no lo somos). En fin, parece una bobada. Si ha pintado 99, ¿la probabilidad de que seamos un mundo real y no un cuadro de Leonardo es de una entre cien? Una bobada todavía mayor
    .
    La cuestión de si somos un cuadro de Leonardo (o de Tapies) no requiere saber cuántos cuadros pintó Leonardo, sino si las características observadas en el mundo son compatibles con el hecho de que el mundo sea un cuadro (de Leonardo o de Tapies). P.ej., cuando entorno los ojos, veo el mundo en “sfumato” (en fin, es un dato poco relevante). Pues lo mismo con las simulaciones, la cuestión es qué datos observables podrían servir para justificar que el mundo es una simulación; si no hay tales datos, una de dos, o bien NO somos una simulación, o bien la pregunta es estúpida.

  4. yack dice:

    Es difícil evaluar la posibilidad de vivir en una simulación, pero si así fuera, nuestros razonamientos no tendrían que ser correctos ni coherentes con la realidad-real donde habita el generador de simulaciones. Así que todas nuestras especulaciones podrían estar preprogramadas y carecer de fiabilidad. Es como si un comecocos plano intentara especular sobre si podría o no ser una simulación a partir de su mundo bidimensional y de su comportamiento programado (comer-no ser comido).

    La conciencia podría ser un argumento a favor de la hipótesis de que estamos en una simulación, porque es la única cosa que le daría sentido. ¿Para qué querría alguien hacer una simulación? Supongo que para jugar con ella, a manera de videojuego de realidad virtual inmersiva. Cuando mueres, regresas al nivel original y aparece el viejo mensaje de “INSERT COIN”.

    La conciencia sólo sería el marco de conexión entre el jugador y el avatar mecánico que es nuestro cuerpo. Sólo hay una forma de averiguarlo y es meterse una bala en la cabeza, pero parece que lo tenemos prohibido. ¿Tal vez un sistema de seguridad para evitar una terminación prematura del juego ?

    De la misma forma que nosotros nos sentamos absortos ante una simulación plana y determinista en un cine, otros seres podrían tener sus sesiones de cine inmersivo e interactivo dentro de un avatar al que se le somete a todo tipo de pruebas y trampas en un entorno caótico e imprevisible.

    Confiemos en que al morir, tengamos más monedas en el bolsillo para vivir otras vidas. Esta es una posibilidad equivalente a la promesa religiosa pero infinitamente más verosímil. Y creo que más del 50% de la población cree en la otra vida, vía promesas religiosas.

    Saludos.

  5. Von Newman:
    Me agradó aquello de la connotación ética que pudieran tener las simulaciones.

    El creador del programa simulado advierte lo imprevisible de las potencias individuales de la genética vistas en el crisol de las posibilidades, actualmente, y propone superarlas. Significaría que la génesis humana actualmente tiene una valvula de escape que interpretamos como individualidad que puede manifestarse como variantes deseables y no deseables. En ese sentido estricto de experimentación la pregunta sería si en algún momento las variables seleccionadas de programación podrían crear un ser seudoconciente capas de tomar decisiones razonadas solo con estricto fundamento en la supervivencia de la especie. Alguien seudoconciente capaz de formular decisiones en la ámbito de una consciencia universal.

    Sagan pensaba que la solución genética eran las mutaciones aceleradas, y la seleccion de patrones de solidaridad, o sea el contexto de la universalidad mediante la vida afectiva, una religión genética.

    Que pensaría Carl Sagan si hubiera interpretado este blog?

  6. Jesús:

    Por hacer de advocatus diaboli.

    1. Es imposible, no hay ninguna razón para pensar que estamos en un cuadro de Leonardo. Sin embargo, dado los avances de la AI o de la realidad virtual sí que podría ser que viviéramos en una simulación. Es la diferencia entre lo imposible y lo posible pero improbable. Bostrom juega con lo posible y busca una forma de hacerlo probable. Si aceptamos las premisas (lo cual es lo difícil), la conclusión no es tan absurda. Si los seres del futuro pueden hacer simulaciones, habría posibilidades de que viviéramos en una simulación. Sin embargo, es imposible vivir en un cuadro.

    2. Las características que observamos en el mundo nos dicen que es imposible que vivamos en un cuadro, pero no que es imposible que vivamos en una simulación. A Bostrom le basta con que no sea imposible.

    Jack:

    Lo interesante del argumento son estas especulaciones que nacen si decidimos aceptarlo (aunque sea como juego). ¿Somos el banco de experimentos de nuestros remotos predecesores? ¿Es ético hacer una simulación como la del mundo actual, llena de muerte y miseria por doquier? Yo creo que no. ¿Son entonces unos malvados los hombres del futuro?

    Danilo:

    Carl Sagan estaría muy contento conmigo 😉

  7. Peri dice:

    Si tenéis tiempo echarle un vistazo al relato “Non Serviam” en “Vacío Perfecto” de Stanislaw Lem
    http://busateo.es/busateo/Biblioteca/L/L/Lem,%20Stanislaw%20-%20Vacio%20Perfecto.pdf
    Un saludo.

  8. Peri:

    Gracias por el enlace. Tengo prejuicios sobre leer libros de ciencia-ficción. Estoy leyendo, no se por qué, El juego de Ender y me parece un libro para niños. ¿Es la obra de Lem realmente recomendable? ¿Está a la altura literaria y filosófica de un escritor de primera línea o no deja de ser simplemente un buen escritor de ciencia-ficción?

    Un saludo.

  9. yack dice:

    He leído un relato del libro que propone Peri que proporciona una nueva cosmogonía y me parece interesante. Creo que el libro es una macedonia de ideas disparatadas pero que contienen muchos gérmenes que pueden ayudarnos a ampliar nuestros horizontes mentales.

    En particular la idea de que el universo ha sido “ajustado” por otras civilizaciones precedentes es interesante aunque yo me inclinaría por la suposición de que todo nuestro universo es el que ha sido generado y ajustado con un propósito determinado por entidades de otro nivel de realidad. Bien podría ser nuestro universo una simple simulación con uno o más observadores-jugadores conscientes.

    Saludos.

  10. Peri dice:

    Bueno Santiago tengo que confesar que a mí me pasa lo mismo. Considero que leo bastante poco, luego tengo que ser bastante selectivo y puestos a elegir me decanto más por el ensayo que por la narrativa. Dentro de la ciencia ficción creo que merecen la pena escritores como Stanislaw Lem , Ted Chiang o Greg Egan (sobre todo sus relatos). De Lem prueba con Golem XIV:
    http://www.letrasperdidas.galeon.com/consagrados/c_lem05.htm
    Un saludo.
    P.S.: “El juego de Ender” me pareció simple y de final predecible pero no deja de ser una apreciación personal.

  11. pc dice:

    Me parece que es una idea muy divertida, pero difícilmente pueda servir para algo más que eso: divertirse, entretenerse (y por qué no) escribir cuentos y novelas…
    Pero como idea científica (o filosófica) hace agua por todos lados. (Por cierto, me recuerda a otro de los textos del libro “Vacío perfecto” de Lem: “De Impossibilitate Vitae”).
    ¿Basta con que una circunstancia no sea imposible para construir semejante teoría de la realidad? ¿Dónde quedó la Navaja de Ockam?
    Y lo peor: aún suponiendo que este universo fuese una simulación: ¿qué es lo que vincula mi conciencia con la simulación? La simulación no necesita de mi conciencia. ¿De dónde ha salido mi conciencia? (Por otro lado, aunque el Universo tampoco necesita de mi conciencia, el hecho de que soy conciente demuestra que al menos existe mi consciencia –al menos mientras soy conciente de mi conciencia– en tanto “entidad que sirve para ser conciente de algo”).

  12. Peri:

    Okey, leeré algún relato corto a ver si me engancho.

    Pc:

    Completamente de acuerdo. Bostrom parte de lo remotamente probable y especula sobre ello. Una navajita de Ockham muy poco pretenciosa decapitaría este razonamiento sin dudarlo mucho.

    Un saludo.

  13. oriol dice:

    Bueno, no he leído todo lo que ponéis en los comentarios. Lo siento. Hace tiempo que vi un documental titulado “are we real?” es fácil de encontrar.
    Creo que no se trata de probabilidades… se trata de la Verdad; eso es lo que está en juego.
    Podemos filosofar lo que se quiera, pero la Verdad permanece inmutable.
    Os guste o no, es La Verdad la que crea la realidad. Y sí, no ha podido más que poner normas. Así funciona. Nos guste o no.
    Real? Relativamente.
    Ilusorio? No absolutamente.
    Lo que algunos hemos llamado Dios (singular) se ha manifestado. Así de simple.
    Nuestra inteligencia no es más que un lejano reflejo de la Conciencia Absoluta.
    Pero hay que ser muy humildes para captar eso.
    Y ya, nada más.
    Paz y Bien.

  14. Todo&Nada dice:

    A mi parecer esta teoría me parece algo absurda ya que las personas serían los sujetos de prueba y los “programadores” de donde surgieron? igual de una simulación? serán simulaciones de simulaciones? cada vez las teorías se vuelven mas simples al igual que la mente humana.

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