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Los intentos de una demostración que se precie de serlo sobre la existencia de Dios, desde Anselmo de Canterbury hasta Tomás de Aquino, han sido un fracaso. No hay ninguna prueba irrefutable de que Dios existe, es más, tampoco hay razones demasiado convincentes para defender a ultranza su existencia. Los teístas pueden contraargumentar que el ateo tampoco tiene una demostración ni razones poderosas para afirmar taxativamente que Dios no existe. También es cierto, pero no lo es menos que el que afirma algo es el que tiene la carga de la prueba. Supongamos que yo afirmo la existencia de duendes verdes de tres cabezas. Cuando alguien me dijera que no cree en mi afirmación, lo suyo es que yo aporte pruebas, no que obligue al no creyente a que demuestre la falsedad de mi aserto. Si esto no fuera así y dada la fecundidad imaginativa de la mente humana, nos pasaríamos toda la vida buscando pruebas en contra de cualquier afirmación por absurda que pareciera. No, la forma lógica de actuar es pensar que algo no existe simplemente porque no hay razones sólidas para pensar en su existencia. Yo no puedo estar todo el día afirmando que soy “a-duendes verdes”, “a-duendes rosas”, “a-duendes amarillos” y así hasta el infinito.

Sin embargo, a pesar de que esto parece suficiente para declararse ateo, hay que aceptar honestamente que  tampoco podemos demostrar ni aportar razones muy convincentes para afirmar rotundamente que Dios no existe. No sabemos si somos el experimento de una raza extraterrestre, si Dios pudiera ser algo parecido al Bosón de Higgs o si somos una simulación por computador y vivimos en Matrix.

Pero es que la búsqueda de una demostración de la existencia o inexistencia de Dios es algo muy extraño. Yo puedo probar la existencia de una regla matemática para resolver un tipo de problemas utilizando la deducción. El teorema de Pitágoras puede demostrarse, dando además una demostración absolutamente irrefutable para cualquier hijo de vecino. También podemos probar la existencia de objetos empíricos con la mera observación, pero si Dios ni es una regla matemática ni es un objeto observable del mundo…. ¿tiene sentido hablar de una demostración de su existencia? Dios parece, según los teístas, encontrarse en un plano distinto, diríamos “metafísico”, en el cual no sé si tiene mucho sentido hablar de demostraciones. Si Dios no es algo físico y, menos aún, una entidad matemática, parece muy difícil establecer algún tipo de relación causal entre él y el mundo que supuestamente ha creado. Nos encontraríamos en el difícil problema de la relación entre substancias que Descartes no fue capaz de resolver: ¿cómo substancias espirituales interactúan con substancias materiales?

Por ejemplo, tenemos el problema de qué tipo de “acto” sería la creación del universo. Muchos creacionistas argumentan que cuando uno se encuentra con un objeto complejo en el mundo tal como puede ser un ser vivo cualquiera, habría que apelar a un creador pues, del mismo modo, si uno se encuentra un reloj en el suelo parece absurdo pensar en que nadie lo diseñó. Es el famoso argumento creacionista de William Paley. Sin entrar en que la evolución puede producir entidades complejas sin necesidad de diseños dirigidos, podemos objetar que parece igual de absurdo encontrarse un reloj y afirmar que ha sido creado de la nada ya que, por experiencia, siempre que observamos un objeto pensamos que ha sido creado a partir de materiales anteriores apelando al principio de conservación de la materia y la energía. Pensar en una creación ex-nihilo es algo que, de nuevo, ha de explicarse desde un plano metafísico si pretendemos que tenga sentido.

¿Cuál sería la postura más coherente entonces? El agnosticismo: no definirse en este aspecto, reconociendo que, dado lo que sabemos es prematuro decir nada o bien reconociendo la imposibilidad de llegar a saberlo nunca (ignoramus et ignorabimus). Yo opto por la primera opción: lo más honesto intelectualmente habiendo hecho un recorrido por la historia de la filosofía y de la ciencia es mantenerse agnóstico (lo que suele llamarse agnosticismo débil). Ignoro si en un futuro alguien descubrirá algo maravilloso o Dios se aparecerá en la puerta de mi casa para probarme su existencia, pero hasta que esto ocurra, cierro la boca.

Hay también que tener clara la diferencia entre teísta y creyente. Un teísta es alguien que cree en la existencia de Dios pero que no tiene por qué adscribirse a ninguna religión. Por el contrario, el creyente cree en alguna religión. El teísta puede ser creyente pero el creyente debe ser teísta. Aquí sí que nos definimos claramente como no creyentes: las grandes religiones son falsas en sus afirmaciones fundamentales o, como mínimo, son infundadas; fruto de tradiciones culturales antiguas llenas de mito, magia, superstición e incluso barbarie. A tres siglos de la Ilustración nadie debería creer en milagros ni resurrecciones. Muy diferente es defender el deísmo o ciertos tipos de religión natural. Pensadores ilustrados como Pierre Bayle, Thomas Woolston, John Locke, Thomas Paine, Rousseau o Voltaire mantuvieron ciertas formas de deísmo, criticando el dogmatismo de la religión cristiana y, en general, toda forma de divina providencia. Aunque el deísmo fue una tendencia predominante en la Ilustración también es cierto que tuvo muchos críticos (curiosamente Hume está entre ellos, también Berkeley, Joseph Butler o, cómo no, William Paley), la mayoría en la línea argumental de que la religión natural es insuficiente, siendo necesaria la revelación de Dios a los hombres. El agnosticismo, sin embargo, no ha sido nunca un movimiento filosófico organizado, teniendo un carácter minoritario y disperso. Quizá sus máximos representantes sean Thomas Henry Huxley, el carismático bulldog de Darwin o, en la edad contemporánea, Bertrand Russell, teniendo más adeptos fuera de la filosofía que dentro de ella.

El agnóstico no se encuentra en su vida en un punto intermedio entre el teísta y el ateo sino más cerca del ateo. Ya que el agnóstico no se pronuncia sobre la existencia de Dios, vive como si Dios no existiera, es decir, como un ateo. A nivel práctico, el agnosticismo es un criptoateísmo o un ateísmo práctico. Si no sé si Zeus puede castigarme o no por no hacer libaciones en su honor parece bastante absurdo que viva temiendo su ira. Siguiendo al genial Epicuro, si no sabemos nada de los dioses vivamos sin tenerles miedo.

Vivir como si Dios no existiera tampoco nos lleva a la inmoralidad o a una ética ligera y despreocupada como suelen acusarnos lo creyentes. Hay diversas éticas que pueden fundamentarse sin que tenga que existir un Dios detrás que las justifique. Ni mucho menos tiene razón Dostoievski en su célebre sentencia: “Si Dios no existe todo está permitido”. Una vida en la que sus consignas sean la bondad, la generosidad, la preocupación por los demás o la búsqueda del bien común no tiene por qué estar respaldada por un Dios que lo ordene o que lo justifique. Podemos defender el humanismo laico que está hoy en día tan de moda, pero no solo ese. La historia del pensamiento nos da múltiples posturas éticas que no necesitan fuerzas divinas: emotivismo, utilitarismo, existencialismo, hedonismo… Hay miles de autores con propuestas éticas muy interesantes y que nadie tacharía de abominaciones morales.

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comentarios
  1. KppadoR dice:

    Lo que preguntas es en qué cajón y con qué bolas de naftalina debemos guardar los dioses.
    Que debemos ser buenos, sí, quién lo duda?
    Sobre no ser buenos, en ausencia de un Dios, dos parejas de estudiantes de filosofía, en distintas épocas y lugares geográficos decidieron cometer homicidio intencionado guiados por la ausencia de Dios: asesinaron unos a un traficante de drogas y otros a un muchacho. En ambos casos fueron atrapados. Por fanfarronear.

  2. rokadura dice:

    Oye tu , que soy tu antiguo compañero vasco de piso en Salamanca , ya veo que sigues sentando catedra con brillantez , jajaj , !Es broma! He leido tu blog un par de veces y me parece excelente , aunque no entiendo ni la mitad de lo que hablas me resulta muy interesante. Yo tambien blogueo desde hace algun tiempo , una cosa mas mundana y de afterhours , hablo un poco de historia, politica internacional , drogadictos y borrachos varios , una cosa ligera , vamos. Bueno , visitalo , lasherenciasolvidadas.wordpress.com. Un saludo enorme , pongame a los pies de su señora.

  3. alejandrovu dice:

    OFFTOPIC: Trata de usar el teorema de Pitágoras en una superficie curva. 😉

  4. Yack dice:

    A raíz de lo que dices, Santiago, con lo que estoy bastante de acuerdo, yo añadiría lo siguiente:

    La posición del creyente que cree en la verdad revelada a través de una religión es insostenible desde cualquier punto de vista racional. Es tan absurdo como creer en los Reyes Magos.

    La creencia en un ser superior, puede estar justificada racionalmente en la medida en que identifiquemos en la realidad algunas inconsistencias severas. Por ejemplo, un pez podría deducir que existe un ser superior observando que regularmente le llega comida y oxigeno sin que exista una explicación racional para ello dentro de su universo de cristal.

    Ahora bien, yo hablaría de una instancia superior, más que de un dios omnipotente. Es decir, ¿necesitamos o no necesitamos contar con la existencia de un ser superior que posea parte de las respuestas que no podemos encontrar en la realidad estándar?

    La existencia de los seres vivos representó durante mucho tiempo la prueba más sólida de que debía existir un ser superior, algo o alguien que tuviera una parte esencial de la explicación de la existencia de seres vivos, pero Darwin dio al traste con la prueba. Este ejemplo nos impide confiar ciegamente en las nuevas pruebas que puedan aparecer, pero tampoco excluye la posibilidad de que algún día encontremos alguna prueba irrefutable de la necesidad de que exista un ser superior.

    Mientras tanto seguiremos nadando entre dos aguas y con los ojos bien abiertos.

    Saludos.

  5. Kkopador:

    Jaja, está bien la historia de los dos asesinatos.

    Rocadura:

    Hola vasquín. Ya conocía tu blog por Facebook y no está mal (me reí mucho leyendo las truculentas historias de los papas). Voy a incluir el enlace en “máquinas amigas” a ver si te llega algo de tráfico.

    Alejandrovu:

    Pues sí, la decadencia de las religiones en la vieja Europa es más que patente. No podía ser otra que Holanda, vanguardia de las libertades, la que encabezara esta debacle. El problema, no obstante, es la buena salud que gozan en otros continentes como en la Asia islámica o en Sudamérica.

    Off topic: eres un “tikismikis” 🙂 . El teorema de Pitágoras es irrefutable siempre que hablemos de geometrías planas, si no pues no.

    Yack:

    Todas las características que tradicionalmente se le han atribuido a Dios (omnipotencia, omnisciencia, infinita bondad, etc.) no pueden justificarse demasiado. El filósofo alemán Ludwig Feuerbach decía que son características humanas proyectadas hasta el infinito, es decir, que hemos creado a un Dios a nuestra imagen y semejanza.

    Realmente no tenemos ni idea de qué tipo de ser (si es que podría entrar en la categoría de ser) pueda ser denominado “Dios”. A mí el único argumento que me parece convincente para pensar en la existencia de “algo así” es que creo que todo este tinglado al que llamamos universo ha de tener algún tipo de sentido o explicación. Me parece extraño que todo exista así sin más, de modo absurdo, sin explicación de ningún tipo. Creo que el sentido último de toda ciencia, de toda filosofía, es encontrar tal explicación y valoro mucho los esfuerzos, incluso de la teología, por buscar respuestas a pesar de que estemos a años luz de alguna.

  6. alejandrovu dice:

    Santiago y Yack (en orden alfabético) : Pareciera que vamos relegando a Dios a las lagunas en nuestro conocimiento. ¿No es una falta de respeto para con este ser superior? Siempre me he preguntado que tan lícito es ver la mano de un creador en la existencia de las leyes de la física; en el por qué de determinados valores de contantes, en cómo un juego de símbolos inventado por nosotros pueden surgir expresiones como: e**( i*π ) + 1 = 0. Uno puedo encojerse de hombros y seguir con su vida, aunque también puede maravillarse, pero ¿son estas señales de algo más grande o meros accidentes?

    Puede parecer extraño que el universo no tenga sentido, pero no podemos pedirle que esté en armonía con nuestras expectaciones. Sería ultraguay (espero que esté bien usado el término) que hubiera un plan, un algo que dotara al universo de sentido (bueno, sentido desde nuestra perspectiva humana). Es ciertamente un tema que marea, de alguna manera somos parte del universo y nos sentimos ajenos a este.

    PD: No conocía el término “trikismikis”, me ha causado gracia 🙂 Y lo del teorema de Pitágoras era sólo algo jocoso, por supuesto que se entiende 😉
    PPD: “Los hombres crean dioses, pero los dioses no crean hombres”. (White Viking, 1991)

  7. sirnewton3813 dice:

    Desde mi punto de vista no es necesaria la existencia de un Dios para comprender la naturaleza.

    Siendo objetivo las religiones son historias “sospechosamente humanas”, responden a deseos humanos, Freud diría del creyente, que Dios representa en su psique “la autoridad paterna” proyectada en una fantasía de cariz infantil.

    Por mi parte en cuanto se analiza intelectualmente un poco cualquier religión, esta hace aguas por todos sitios.

    Estoy de acuerdo con lo que pone el texto de que quien tiene que demostrar la existencia de Dios es el creyente!! y claro, este no puede demostrarla.
    El no-creyente no tiene porque demostrar la no existencia de Dios, por lo mismo que no tiene que demostrar la no-existencia de los duendes verdes.

    Yo me considero ateo, pero un aviso al agnóstico!! Sólo van al paraíso los que son creyentes no los que son agnósticos.(todo esto desde el punto de vista del creyente, claro).

    Amen.

  8. nfdibniobp dice:

    “Lo más honesto intelectualmente” es afirmar que no existe. Y si en un futuro se demostrase su existencia “lo más honesto intelectualmente” sería admitir el error y cambiar de opinión.

  9. Antonio dice:

    Santiago, desde mi admiración y respeto debo decirte que flojeas.
    La primera parte de la argumentación me parece impecable. Pero cuando llega:
    “Sin embargo, a pesar de que esto parece suficiente para declararse ateo, hay que aceptar honestamente que tampoco podemos demostrar ni aportar razones muy convincentes para afirmar rotundamente que Dios no existe. No sabemos si somos el experimento de una raza extraterrestre, si Dios pudiera ser algo parecido al Bosón de Higgs o si somos una simulación por computador y vivimos en Matrix.”
    …flojeas.
    ¿No será que te he creado yo? Yo soy Dios creador. ¿Puedes estar seguro de que no es así?

    Sin duda te sonará el unicornio rosa invisible
    “Los unicornios rosas invisibles son seres de gran energía espiritual. Lo sabemos porque son capaces de ser a la vez rosas e invisibles. Como todas las religiones, la religión de la Unicornio Rosa Invisible se basa en la lógica tanto como en la fe. Tenemos fe en que los unicornios son rosas; y por la lógica sabemos que son invisibles, ya que no podemos verlos.”

    Vale, no puedo estar seguro de nada. Pero la probabilidad de que Dios exista es próxima a cero. Y, como hay que mojarse, lo honesto no es declararse agnóstico. Lo honesto es declarase ateo.

    Palabra de Dios.

  10. Antonio:

    Gracias por tu respeto y admiración, pero no flojeo, para nada.

    El argumento de la tetera de Russell, que es del de se deriva el del unicornio rosa invisible, están bien pero no son concluyentes. La objeción está en que se basan en la idea de que Dios ha de ser un objeto físico cualquiera. Es evidente que dados nuestros instrumentos de observación y nuestros sistemas perceptivos propiamente humanos no observamos nada en el mundo que se pueda asemejar a Dios cual unicornio rosa que me encuentro por la calle. Sin embargo hay muchas otras formas de entender a Dios sin concebirlo así. Pensadores de la talla de Spinoza pensaban que Dios era la naturaleza en su totalidad o físicos como Einstein tenían también cierta noción de divinidad en la naturaleza que intentaban explicar. Del mismo modo casi la totalidad de los intelectuales desde Grecia a hasta hace muy poco (cuando el ateísmo ha tenido más auge) creían, a su forma, en algún tipo de deidad. Galileo, Newton, Kepler, Leibniz, Descartes, por citar algunos de los grandes genios que dieron a luz la revolución científica creían en Dios a pesar de no poderlo observar por telescopio alguno. No podemos tirar a la basura siglos de reflexiones acerca de Dios pues no están hechas, desde luego, por una panda de imbéciles o de fanáticos religiosos.

    Y con respecto a esa probabilidad que tiende a cero…¿cómo realizas tal cuantificación? Yo sé que la probabilidad de sacar un 6 al tirar un dado es de un sexto, ¿cómo haces el cálculo tú con respecto a Dios?

  11. Antonio dice:

    Existe un problema político. En los tiempos de los pensadores que citas era muy inconveniente si no peligroso negar la existencia de Dios. Algo de ello queda hoy. Dudo que la mayoría de ellos no se declarara abiertamente ateo en la actualidad. Lo cierto es que no estamos en el siglo XVIII.

    No hace falta un dado para calcular probabilidades. La probabilidad nace de la observación. La probabilidad de que mañana estemos a 30º bajo cero es muy pequeña. La de que salgamos de la crisis en una semana es muy pequeña. La de que exista Dios es mucho menor. En términos prácticos es cero.

    Resumo mi pensamiento: Nada indica la existencia de Dios. Nada. Por no ser totalmente tajante, digo que es tan improbable como para ser falso. Tan falso como el unicornio rosa invisible. Inventar a Dios para explicar lo que desconocemos, por ejemplo el origen del mundo, es hacer trampa. Dios era útil en el pasado. Ahora es una mentira. Me atrevo a más: la mayoría de los creyentes se niega a debatir sobre Dios o incluso a reflexionar sobre ello. Tienen miedo de pensar.

    Y, aún a riesgo de ser irritante, creo que declararse agnóstico es no atreverse a declararse ateo. Lo honesto es declararse ateo.

  12. Antonio:

    Ya tenemos ateos importantes a partir del siglo XVIII como, por ejemplo, d’Holbach o La Mettrie. A partir de ese siglo ya no había una inquisición que te quemaría por ser ateo. Aún así durante todo el siglo siguiente la gran mayoría de los intelectuales seguían siendo creyentes. Si lees cualquier historia de la filosofía y la ciencia lo comprobarás con facilidad. Va a ser en la segunda mitad del XIX cuando surjan los pensadores ateos más importantes: Freud, Marx, Nietzsche, Feuerbach, etc.. Así que la razón no es tanto política como por las circunstancias teóricas del pensamiento del momento. De hecho si lees a Newton o a Leibniz, por ejemplo, verás que tienen obras enteras dedicadas a reflexionar sobre la naturaleza de Dios. El miedo que podían tener no era a declararse ateos (que no lo eran de ninguna manera), sino a defender una concepción de Dios no acorde con la ortodoxia de la Iglesia.

    Y no, los creyentes no tienen miedo a pensar (o al menos muchos de ellos). Insisto en que hay miles de libros de teología en donde pensadores muy inteligentes reflexionan sobre si Dios existe. Hay un montón de pensamiento al lado de la religión cristiana. Creo que es un gesto de arrogancia por parte del ateísmo pensar que todo el mundo es “medio gilipollas” menos los ateos.

    Tampoco es una cuestión de cobardía o de miedo a mojarse el hecho de declararse agnóstico. A mí no me da ningún miedo declararme ateo (fíjate que hasta soy del atleti) pero sosteniendo lo que sé no tengo razones demasiado sólidas para negar la existencia de algún tipo de entidad que quizá de sentido a la existencia del universo. Decía Newton que nuestro conocimiento de la realidad es solo una gota dentro del océano. Pues fíjate si nos quedan toneladas de agua donde seguir buscando a Dios. Si solo conozco un 0.00001% de la realidad… ¿cómo puedo afirmar que la probabilidad de que Dios exista tiende a 0?

  13. sirnewton3813 dice:

    También existe el problema de que se entiende por Dios.
    Si se entiende por Dios un “Ser” autónomo y con decisión propia con atributos inconmensurables, me parecería que ese Dios sólo sería una proyección de la fantasía del propio humano, con lo cual Dios en si mismo no existiría.
    Ahora bien, si se entiende “Dios”, como la propia NATURALEZA, entonces Dios si que existiría, ahora eso si, ese Dios tendía las limitaciones que tiene la propia naturaleza.
    Entendiendo por naturaleza todo lo que absolutamente acontece.

  14. Antonio dice:

    Santiago,
    de nuevo muestro mi admiración y respeto. Desnudarse en público es valiente y merece mi aplauso.

    Podemos discutir sobre la existencia de Dios. Lo que es innegable es el desequilibrio a favor de las huestes del Señor.

    Eso hoy en España. En el pasado, quemaban a la gente. O “Así que la razón no es tanto política como por las circunstancias teóricas del pensamiento del momento”. O “El miedo que podían tener no era a declararse ateos (que no lo eran de ninguna manera), sino a defender una concepción de Dios no acorde con la ortodoxia de la Iglesia.” Por no hablar de talibanes y otros fanatismos.

    Yo soy ateo y sin embargo no siempre me manifiesto con libertad: por no hacer daño, por no herir susceptibilidades, por no meterme en líos, por ser respetuoso… A veces no discuto. A veces me declaro no creyente…

    Del otro lado, nadie se calla sus creencias por no ofenderme o por no meterse en discusiones. Por el contrario, el apostolado es sistemático.

    Ello por no hablar de la Iglesia, de las organizaciones, de los impuestos, de los colegios, de un sin fin de privilegios y abusos.

    No dudes de qué lado está la arrogancia y el poder. Hasta la repugnancia.

    Pero la tendencia es muy clara. En Europa cada vez hay más desafección. Los creyentes tibios. Los creyentes no practicantes. Los creyentes que contradicen abiertamente la moral católica. Los que prefieren no pensar. Los agnósticos. Y finalmente los ateos.

    Dios ha muerto en el único sitio donde ha existido: la mente humana. Dispersaos y proclamad la buena nueva.

  15. Antonio:

    Vuelvo a repetirte que en épocas donde no quemaban a nadie, la mayoría de las élites intelectuales defendían diversas formas de religión. En la Ilustración, movimiento que criticó con fiereza al cristianismo y a la Iglesia Católica, no fue un grupo de ateos que tenían miedo a declararse como tales. La mayoría defendieron la existencia de Dios, si bien se apartaron de las religiones oficiales. Aquí no estoy poniendo en duda la lucha contra la libertad de pensamiento o expresión que la Iglesia Católica (y demás facciones protestantes) han mantenido en diversas épocas históricas, sino afirmando que, incluso cuando ella no estaba, la mayoría de los pensadores de la historia de la humanidad han sido teístas.

    Yo no tengo muchos problemas para afirmar en cualquier lado que no soy cristiano. Solo que, a veces, no lo digo porque es un tema controvertido tal y como sería declararse abiertamente de una ideología política. Pero hoy, en España, creo que no hay ningún tipo de problema por declararse ateo. Mira mi blog. Yo no he recibido insultos ni me ha pasado nada por criticar las religiones. Otro contexto muy diferente son los países islámicos, pero en la Europa del siglo XXI creo que no hay grandes problemas (exceptuando que, alguna vez, te topes con cualquier imbécil, pero eso no solo pasa con la religión, pasa con la política, el fútbol…).

    En una ocasión di una pequeña comunicación en la Universidad Pontificia de Salamanca (imagina la tendencia ideológica en esa Universidad) en la que lancé diatribas terribles contra el pensamiento cristiano y no pasó gran cosa. En la mesa redonda posterior mucha gente criticó lo que yo había dicho pero de forma educada y natural. Nadie me abucheó ni tuve que salir escoltado.

  16. Sirnewton:

    Sí, esa es una de las claves del problema. Y aquí la pelota está del lado de los teístas: ¿Qué demonios entendemos por “Dios”? Se han dado muchos intentos: razón última, causa incausada, idea de bien, lo máximo pensable, lo absoluto, etc. pero, en general, siempre se ha subrayado las limitaciones del hombre para comprenderlo en su totalidad. Tomás de Aquino decía algo así como que Dios nos es bastante incomprensible debido a nuestra torpeza al igual que a una cucaracha le sería muy complicado comprender lo que es un ser humano.

    Pero sí, al teísmo se le puede acusar de intentar defender la existencia de algo que ni siquiera saben definir de forma aproximada. Pero claro, lo mismo podría decirse de corrientes como el materialismo… ¿qué demonios es la materia?

  17. sirnewton3813 dice:

    Santiago:

    Sí, estoy de acuerdo con la limitada capacidad del hombre para comprender ciertas cosas,(incluso las que cree que comprende), solo nos podemos llegar a hacer una idea relativamente general o relativamente concreta de las cosas.

  18. José Manuel dice:

    ¿Y por qué debe haber un ser superior en el universo, si no hay un átomo superior a otro? ¿Por qué debe haber una jerarquía en este universo elegante (en este único sentido)? He ahí la cuestión definitivamente irrefutable…

    Firmado: Un naturalista sin dioses. Sin más. Ateo (natural) sin ir contra nadie.

  19. Yack dice:

    La razón de que sea absurdo creer en unicornios invisibles es que su existencia no soluciona ningún problema. En cambio la existencia de Dios si podría solucionar muchos problemas y eso justifica el hecho de que se tenga en cuenta la posibilidad de que exista.

    En la medida en que la realidad posea inconsistencias que no podemos resolver con el modelo estándar, puede ser necesaria la existencia de algún tipo de Dios, pero entendido este como algo que podría explicar lo que no entendemos y que nunca entenderíamos sin conocer su existencia.

    Para un hombre del paleolítico, el descubrimiento de un reloj digital implicaría la necesaria existencia de un ser o una instancia superior que posea la explicación que le falta y que él deduce legítimamente que no puede encontrar en la realidad que él conoce.

    Y en cierto modo, la comunidad de ingenieros del siglo xxi puede considerarse como una instancia superior en relación con la comunidad de cavernícolas y así lo verían ellos y no se equivocarían.

    Ya sabemos que un salto importante en tecnología genera fenómenos que son indiferenciables de los sobrenaturales y una instancia que haga posible la existencia de fenómenos sobrenaturales puede considerarse conceptualmente como Dios, aunque no coincida con el que nos venden las religiones, que no tiene ni pies ni cabeza.

    Cuando se habla de la existencia de Dios en el ámbito científico, estamos diciendo que necesitamos ampliar nuestro modelo de la realidad para incluir en él un sistema con intencionalidad propia sin el cual no existiría lo que nosotros llamamos realidad. Sería el equivalente de un programador respecto a los personajes de un videojuego.

    Saludos.
    .

  20. José Manuel dice:

    Jack, a ver si dios va a ser el tiempo (que los físicos -algunos- no están seguro tampoco de que exista, no hay consenso en la comunidad científica). Insisto, o todos dioses o todos mónadas.

  21. José Manuel:

    Qué exista algo que podamos llamar “dios” ni tiene por qué implicar jerarquía. La jerarquía es un concepto muy humano: unos hombres mandan sobre otros. Podría existir algún tipo de deidad pero no tendría que estar “por encima de nosotros” en el sentido de gobernarnos.

  22. Jack:

    Una historia loca: Dios aún no existe pero lo hará. Pensemos en que dentro de unos siglos nuestros ingenieros al fin diseñan una inteligencia superior (una superconciencia que emerge de Internet o alguna flipada por el estilo). Dicha inteligencia se da cuenta de que no tiene ningún sentido la existencia de la vida y del hombre en la tierra, que era imposible que apareciesen. Así, construye una máquina del tiempo y viaja al pasado, hace unos 4.500 millones de años y deja en el caldo primitivo unos cuantos autorreplicadores, nucleótidos, primitivas fibras de ARN… en fin, todo lo necesario para que la vida surja… ¡Tachán! Todo explicado. Ya tenemos una nueva entrega de Star Trek.

  23. Yack dice:

    José Manuel, puede que el tiempo sea uno de los ingredientes básicos con los que Dios ha creado nuestra realidad.

    Me ha gustado tu historia Santiago. Cuidado no te la vayan a fusilar los mercachifles de Hollywood y se forren a tu costa. Voy a contarte mi versión:

    El universo está formado de partículas elementales que entrechocan aleatoriamente durante tiempo infinito. En el instante T, por puro azar, se ensambla una criatura con entendimiento y conciencia y diseña un entretenimiento que consiste en generar una realidad virtual en la que se sumerge a través de un avatar llamado ser humano.

    Puede ser que sólo exista un único avatar y los demás sean de relleno (como en los sueños) o puede que cada ser humano sea un avatar que le permite experimentar una multiexperiencia inmersiva a la altura de las expectativas de un jugador divino infinitamenteeeeeee aburridoooooo.

    Nuestra conciencia (qualias), que no parece tener utilidad alguna, sería la piedra angular de todas las explicaciones que buscamos y que nunca vamos a encontrar si nos empeñamos en seguir suponiendo que las cosas son lo que parecen.

    Saludos.

  24. Yack dice:

    ¿Y…?

  25. José Manuel dice:

    Estamos demasiado influenciados por nuestro bagaje cultural (dramático). En este tema, debemos solo tener en cuenta los hechos empíricos y aplicarle el “método científico” con la máxima ataraxia posible.

    Santiago, la jerarquía es intrínseca a la noción de los dioses (este sí que es un concepto demasiado humano, por la conciencia de su propia debilidad ante la contrariedad de su insignificancia en la inmensidad del mundo).

    Yack, la consciencia es de una utilidad evolutiva inmensa: te permite reflexionar sobre ti mismo. Una parte del universo quiere conocerse a sí mismo.

    Poesía de la ciencia del asombro.

    […] “… Y la luz engendró lo más desconocido: un sutil pensamiento ante el asombro. Y amaneció el origen, el frenético fuego abrasando, abrazando los silenciosos mundos, creando la expansión de ese universo errante cuya energía canta la armonía, la gestación feral de la belleza”. Así de bonito lo expresa el poeta canario Justo Jorge Padrón.

  26. alejandrovu dice:

    Yack: Sólo me llama la atención eso. 🙂

  27. Yack dice:

    José Manuel, no me refería a la conciencia como la capacidad para catalogarte a ti mismo entre los objetos que conforman la realidad. Esta conciencia si sería útil para identificar los planes por los que se rigen los demás objetos y así priorizar el tuyo propio.

    Esta conciencia la tienen la mayoría de los animales y en cierto grado la IA, aunque en diferentes grados.

    Me refería a las sensaciones subjetivas (qualias) que no parecen necesarias y al mismo tiempo resultan difíciles de explicar. Puedo diseñar un robot que se comporte como si tuviera hambre o miedo pero ¿para que hacer que lo sienta? y peor aún, ¿cómo?

    Decir que la conciencia-qualia es una propiedad emergente sólo es una manera de admitir que no sabemos, ni vamos a saber nunca, cómo funciona.

    Saludos.

  28. alejandrovu dice:

    ¿La última palabra la tendrá la mecánica estadística?

    PD: Me gusta eso como los temas se van mezclando.

  29. José Manuel dice:

    Yack, como decía un torero antiguo: “c’a uno es c’a uno”. ¿Pero es eso un misterio? Me parece que el problema difícil de la consciencia es un pseudo-problema. ¿Sólo existe el problema “fácil”? Pues a eso tiende la neurociencia…

  30. Yack dice:

    La neuro-ciencia es una ciencia y por ello sólo está interesada en comprender y catalogar los elementos tangibles de la realidad que puedan ser útiles para los seres humanos. Si admitimos que un zombi puede hacer lo mismo que alguien que tiene conciencia-qualia, ¿para qué sirve estudiar algo que no aporta valor añadido?

    Podemos fabricar robots que identifiquen los colores y actúen en consecuencia, pero ¿para qué gastar un sólo euro en intentar algo tan difícil e inútil como que “sientan” los colores? Podemos hacer programas que ganen al mejor maestro de ajedrez humano, pero ¿para qué dotarlos de la propiedad de “sentir” la emoción de perder o ganar?

    Por otra parte, tal vez la explicación de los qualias no esté en este mundo y la ciencia seria hace muy bien en ignorarla o negarla sin más.

    En cuanto a la cita taurina, “c’a uno es c’a uno” no la entiendo. Tal vez porque no entiendo ni me interesan los toros.

    Saludos.

  31. alejandrovu dice:

    José Manuel: ¿En qué sentido es un pseudoproblema?

  32. José Manuel dice:

    Alejandro:
    En el sentido que creen la mayoría de neurocientíficos (yo también lo pienso así). Puede resumirse en esta pregunta retórica: ¿A qué puede dar lugar una computación de todos los sentidos -incluido la propiocepción– y emociones al unísono más un lenguaje social complejo?

  33. alejandrovu dice:

    José Manuel: ¿A la consciencia?

  34. alejandrovu dice:

    José Manuel: ¿Podría constuirse un robot siguiendo esa pregunta?

  35. José Manuel dice:

    Alejandro: No tengo conocimientos para responder la última pregunta. Ideologizar un problema es una cosa (faltarán bastantes detalles, digo yo) y otra saber cómo se puede implementar unos sistemas tan complejos sin tener ni idea de computación artificial. No sé por dónde empezar, ni siquiera. Dicen que el cerebro es lo más complejo del universo…

  36. alejandrovu dice:

    José Manuel: Es que todavía me pregunto si podremos tener una consciencia “descarnada”.

  37. José Manuel dice:

    Si el universo es mecánico, nosotros, como parte de él, no vamos a seguir leyes distintas. Así, la consciencia es una ilusión maravillosa mientras vivimos o mientras no está en pausa.

  38. El que afirma es quien debe aportar la prueba. El creyente que quiera convencer a su vecino ateo de que Dios existe debe demostrar su existencia. El ateo que quiera convencer a su vecino de que Dios no existe debe aportar la prueba. Entre tanto, alguien con mentalidad científica debería ser agnóstico y no hacer caso ni a su vecino ateo ni a su vecino creyente.

  39. nubiansinger dice:

    Lo que pasa es que no se puede ser agnóstico, debido a que no se puede probar la existencia de Dios. Es decir: ser creyente es cuestión de fe, de creer sin pruebas. Si crees, eres creyente, si no crees, eres ateo. Declararse agnóstico es como decir que eres ateo pero “believer friendly”.

  40. villuela dice:

    Nada de eso, ni se ha demostrado la existencia de Dios ni tampoco su inexistencia. El ateo es el que cree en la existencia de Dios. Yo no creo ni en la existencia ni en la inexistencia, dudo, luego soy agnóstico.

  41. villuela dice:

    Por cierto, ¿puedes demostrar la indemostrabilidad de la proposición “Dios existe”?

  42. nubiansinger dice:

    La existencia de Dios es indemostrable por su propia definición, al menos el Dios de la fe católica en que fui educado.

  43. Hal 9999 dice:

    Lo que pasa es que no se puede ser agnóstico, debido a que no se puede probar la existencia de Dios. Es decir: ser creyente es cuestión de fe, de creer sin pruebas. Si crees, eres creyente, si no crees, eres ateo. Declararse agnóstico es como decir que eres ateo pero “believer friendly”.

    El agnóstico prioriza el hecho de que EN LA ACTUALIDAD no sabemos si hay alguna razón, “causa primera”, alguna entidad o estructura que tenga que ver con el origen y la existencia del Universo y la vida, y por lo tanto mantiene una postura intelectual abierta a que en un futuro se pueda descubrir algo que apunte en esa dirrección. Por lo tanto, el agnosticismo esencialmente es una postura filosófica y científica intelectualmente muy honesta, para mi personalmente, la más honesta.

  44. EGL dice:

    “Bienaventurados los que creen sin haber visto” Jn 20,29

  45. Loge dice:

    Interesante debate Santiago. Ahora bien creo que hay un punto clave en el que no estoy de acuerdo contigo. Dices:

    “Realmente no tenemos ni idea de qué tipo de ser (si es que podría entrar en la categoría de ser) pueda ser denominado “Dios”. A mí el único argumento que me parece convincente para pensar en la existencia de “algo así” es que creo que todo este tinglado al que llamamos universo ha de tener algún tipo de sentido o explicación. Me parece extraño que todo exista así sin más, de modo absurdo, sin explicación de ningún tipo”

    Un Dios no explicaría la existencia, puesto que él a su vez sería igualmente inexplicable, y requeriría de otro ser para explicar su propia existencia, si decidimos que la del Universo la requiere.

    En ese sentido, creo que las ideas de Feuerbach que incluyes: “que son características humanas proyectadas hasta el infinito” se puede aplicar también a esa búsqueda de explicación.

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