Desde cierta perspectiva ideológica se entiende el entramado tecno-científico  como un instrumento al servicio del malvado capitalismo (tecnoliberalismo he leído). Las grandes corporaciones que dominan el mundo desde la sombra, utilizan la tecnología, esencialmente, contra el ciudadano de a pie (es decir, contra el lector promedio de noticias de esa temática ¿Qué iban a tener mejor que hacer los dueños de las multinacionales?), intentando controlarle, mantenerle alienado, en un estado de esclavitud inconsciente.

Las máquinas, asociadas a la revolución industrial y, por lo tanto, a la explotación de la clase obrera, se ven como la máxima expresión de lo inhumano. Si el sistema capitalista ya es inhumano, sus frutos mecánicos no podrían ser menos: los robots son entes fríos gobernados por despiadadas almas de metal, seres amorales que, como tantas veces pronostica la literatura y el cine, terminaran por aniquilarnos. HAL 9000, Proteus, Skynet… todas las versiones cinematográficas en las que se habla de inteligencias artificiales es, siempre, para reinterpretar una y otra vez el mito de Frankenstein: humanos jugando a ser dioses (“jugar a ser dioses” es un mantra repetido ad nauseam que no significa absolutamente nada) a los que su creación se les va de las manos y termina por volverse contra ellos.

Recientemente apareció en la prensa la noticia de dos programas de IA de Facebook, diseñados para establecer negociaciones, que habían creado un lenguaje propio aparentemente ininteligible. Asustados por el descontrol, aseguraban los periodistas,  los programadores desconectaron los programas (como si los programas estuviesen vivos siempre en funcionamiento y no se desconectaran cada vez que no se estuviesen ejecutando, es decir, como mínimo cuando los programadores se fueran a dormir a casa y apagaran sus ordenadores). La prensa amarilla vendió el asunto como si los programas se estuviesen escapando de las manos de sus creadores y los ingenieros de Facebook, realmente, hubiesen sentido miedo ante las posibles consecuencias de dejar funcionando algo sí. En ciertos medios (que no citaré para no darles publicidad) se dijo, alegremente, que esto demostraba que el estado de la IA actual ya había superado al hombre, y sugerían un escenario apocalíptico de lucha entre humanos y máquinas. Lamentable: la prensa, como tantas veces, desinformando.

La realidad es que, a mi pesar, la IA está a años luz de conseguir lo que sería una IAG (Inteligencia Artificial General) equiparable al ser humano, hacia la que tuviésemos que empezar a mostrar algo de preocupación. Se han dado excelentes progresos en reconocimiento visual o comprensión del lenguaje natural a través de modelos de redes neuronales artificiales, además de que con la actual capacidad de computación, podemos diseñar redes que aprenden rápido (y por sí solas) a través de ingentes cantidades de datos. Sin embargo, todavía son máquinas demasiado especializadas en una tarea concreta para poder enfrentarse a la inabarcable complejidad que parece necesitarse para operar competentemente en el mundo real. Es posible que en un futuro, más lejano que cercano, lo conseguirán, pero creo que, de momento, tenemos preocupaciones más apremiantes que las IA asesinas pretendiendo dominar la Tierra.

Y si nos vamos a las ciencias de la vida, el asunto no hace más que empeorar. Ya sabemos como en temas de nutrición, hay que comer alimentos sanos, es decir, naturales. Todo lo “químico”, lo “artificial” es, casi a priori, tóxico. Los defensores de lo natural parecen desconocer que todo lo que existe (o, como mínimo, lo que comemos) está compuesto de elementos químicos presentes en la tabla periódica (todo es químico). Si contraargumentan que químico significa que ha sido sintetizado en un laboratorio, habría que preguntarles qué tiene de malo que algo se procese en un laboratorio, cuando, precisamente, los laboratorios han de pasar por una infinidad de controles para poder sacar un producto al mercado, mientras que algo que no procede de ningún laboratorio es lo que puede escapar más fácilmente al control.

Es lo que pasa con la medicina natural. Un medicamento convencional requiere una altísima inversión por parte de la empresa farmacéutica que va desde la investigación hasta que el medicamento es aprobado y sale al mercado (igualmente pasando por una gran cantidad de protocolos y controles sanitarios). Por el contrario, el medicamento natural, se ahorra absolutamente todo: ni investigación (¿para qué demostrar que el medicamento es eficaz o no, o qué efectos secundarios tiene, si mi cuñada dice que le fue genial?) ni ningún tipo de control ¡Vaya chollazo! Es curioso que los críticos con las farmacéuticas ven en ellas el feo negocio de la salud (muchas veces con razón), pero no lo vean en los suculentos beneficios de las empresas de lo natural.

Si por natural entienden lo orgánico como referencia a la química orgánica o del carbono, deberían saber que el petróleo y sus derivados plásticos son compuestos tan orgánicos (tan compuestos por carbono) como su zumo de aloe vera. Es más, su coliflor ecológica, tan sana en comparación con la peligrosísima coliflor transgénica, es fruto de milenios de selección artificial de genes, sin ningún estudio de su peligrosidad más que comerla y ver qué pasa. La coliflor, y todas las frutas, verduras, hortalizas y legumbres que cultives “naturalmente” en tu huerto ecológico, provienen de ancestros completamente diferentes (la coliflor viene de una insustancial especie de mostaza silvestre)  que fueron seleccionándose en función de las propiedades que se querían potenciar, es decir, que se escogieron genes y se desecharon otros durante miles de generaciones. Todo tu huerto está formado por especies diseñadas por el hombre: es, por entero, artificial.

Desde obras como Brave New World de Huxley, inspiradora directa de la Gattaca (1997) de Niccol, se ha criticado cualquier forma de eugenesia apelando, fundamentalmente, a que crear niños a la carta (por muy buenas virtudes que les demos y por muchas enfermedades de las que les libremos) les privaría de cierta libertad, dando lugar a un mundo demasiado ordenado y regular, demasiado perfecto. En Gattaca se ataca directamente el determinismo genético (el que, erróneamente, tanto se ha atribuido a Dawkins) afirmando, en lenguaje cinematográfico, que no todo está en los genes, sino que el hombre tiene algo valioso en su interior, una especie de esencia, que le permite vencer incluso a su propio genoma.

En la misma línea, repitiendo el jugar a ser dioses, se ha argumentado que modificar genéticamente al ser humano no puede dar lugar a otra cosa que no sean monstruos que, al final, se volverán de algún modo contra nosotros (Véase la película Splice, 2009) . Nuestra naturaleza humana es la que nos hace ser lo que somos, de modo que cambiarla nos deshumanizaría o, peor aún, inhumanizaría.  Todo esto se enmarca siempre con menciones a los programas eugenésicos de los nazis (no suele mencionarse que esos mismos programas se estaban dando, igualmente, en los países aliados, notablemente en Estados Unidos, uno de los países más racistas del mundo) o al darwinismo social (que tantas veces se confunde con el darwinismo o con la misma teoría de la evolución).

Los errores son evidentes:

  1. Modificar los genes de un embrión para darle ciertas características no le resta ningún tipo de libertad que antes tuviera, ¿o es que alguien ha elegido sus genes antes de nacer? El ser humano genéticamente modificado será tan libre de elegir su futuro como cualquiera de nosotros.
  2. Decir que mejorar genéticamente al ser humano va dar lugar a un mundo enrarecido demasiado perfecto, es una afirmación gratuita: ¿por qué? Con total seguridad, a pesar de dotar a los seres humanos de mejores cualidades, estaremos lejos de crear un mundo perfecto. Lamentablemente, los problemas y las injusticias seguirán existiendo. Yo solo creo que con mejores seres humanos sería más probable conseguir un mundo mejor, pero de ninguna manera perfecto.
  3. Nadie defiende hoy en día el determinismo genético. Somos fruto de nuestros genes, pero también del ambiente y del azar. El niño modificado tendrá una vida entera por delante en la que sus experiencias vitales configurarán su personalidad igual que la de cualquier otro hijo de vecino. Lo que sí está claro es que no tenemos ninguna esencia interior, ninguna fuerza mágica que haga que podamos vencer a nuestra biología. Lo sentimos mucho pero el cáncer no puede curarse con meditación ni buena voluntad.
  4. No existe una naturaleza humana sagrada, dada para siempre. El ser humano es una especie como cualquier otra y, en cuanto a tal, sigue evolucionando por lo que, queramos o no, se modificará ¿No será mejor que nosotros controlemos nuestra propia evolución antes de que lo haga el mero azar?
  5. Que los nazis tuvieran programas eugenésicos no implica que la eugenesia sea mala. Estoy seguro de que muchos nazis eran hábiles reposteros de apfelstrudel (pastel de manzana, postre típico austriaco, muy común en Alemania), ¿por eso cocinar pastel de manzana va a ser malo?
  6. Nadie defiende ningún tipo de darwinismo social. Que alguien tenga cualidades genéticas mejores que otro no quiere decir que haya que marginar o discriminar a nadie. Por esa regla de tres, si me encuentro con otra persona menos inteligente que yo, ¿ya tengo derecho a tratarla mal? Y, en el peor de los casos, la jerarquización social que podría llegar a darse no sería muy diferente a la actual. Los más inteligentes, trabajadores, atractivos, etc. tienden a copar los mejores puestos socio-económicos… ¿qué es lo que iba a cambiar?

Evidentemente, el control ético de todo avance en el que estén inmiscuidos seres humanos debe ser extremo y no debe darse ningún paso sin garantizar, al menos de un modo razonable, que nadie va a sufrir ningún tipo de daño. Nadie está hablando de hacer experimentos genéticos al estilo de La Isla del Doctor Moreau ni de nada por el estilo, se está hablando de dar mejores cualidades, lo cual, probablemente aunque no necesariamente, hará un mundo mejor, lo cual, probablemente aunque no necesariamente, evitará mucho sufrimiento futuro.

Hagamos un último experimento mental. Supongamos que en un futuro próximo el mundo se ha unificado políticamente, de modo que toda la población vota a un presidente mundial. Tenemos dos candidatos:

a) Un ciudadano cualquiera del que no sabemos nada de sus genes.

b) Un ciudadano que fue modificado genéticamente para ser muy inteligente y voluntarioso, a parte de bondadoso, generoso, idealista, honesto…

¿A cuál votaríamos? ¿Con cuál sería más probable que el mundo fuese mejor? Y podríamos añadir una tercera opción:

c) Una inteligencia artificial con capacidades cognitivas sobrehumanas programada para buscar el bien y la felicidad del ser humano, y para ser totalmente incapaz de hacer daño a nadie.

Yo, siendo políticamente incorrecto, creo que la apuesta más segura para un mundo mejor es la c.

Desgraciadamente, toda esta distorsionada y, a todas luces, equívoca forma de entender la realidad domina en gran parte de las universidades y, sobre todo, en la izquierda política. Y es una verdadera lástima porque sería necesaria una izquierda ilustrada que entendiera que una de las mejores formas de conseguir que las clases bajas mejoren su situación es a través del desarrollo científico y tecnológico. No estamos hablando de caer en un optimismo ingenuo hacia las posibilidades de la ciencia, ni en el torpe solucionismo tecnológico (creer que todo lo va a solucionar el avance tecnológico). Este artículo, publicado en el New York Times, nos dejaba claro lo lejos que aún estamos de hacer seres humanos a la carta (fijaos en el dato de que en, solamente, una cualidad como la altura intervienen unas 93.000 variaciones genéticas). Sin embargo hay que cambiar, radicalmente, esta visión-actitud hacia las nuevas tecnologías. Es, sin duda, el tema de nuestro tiempo.

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comentarios
  1. Me ha parecido un artículo muy interesante. Solamente dos opiniones, en lo relativo a la IA desconocemos absolutamente lo que se está cociendo en las tripas de los programas secretos militares de la DARPA o la NSA; respecto al tema genético me preocupa que conviviendo con un 2% de sociópatas seamos excesivamente laxos en el control de los experimentos.

  2. lodistante dice:

    Un artículo en el que hay un poco de verdad mezclada con mucha falsedad, pero una falsedad que no procede de la mala intención de su escritor, sino de su falta de conocimiento profundo sobre lo que describe.

  3. jabakuku dice:

    Reblogueó esto en crist49il.

  4. El error periodistófobo. «La prensa como tantas veces, desinformando». ¿Y tú qué haces en este post? Opinar. Realmente no puedes probar qué sería mejor o peor, porque no ha pasado, porque no tienes realmente ni idea de hasta dónde puede llegar la IA. Pero te permites el lujo de desacreditar, como tantos otros, a quien hace un alto tanto por ciento de trabajo serio y contrastado. Por lo mínimo, estás cayendo en lo mismo que criticas. ¿Cuándo veremos a alguien reconocer el trabajo de información, educación y entretenimiento de los medios? ¿Cuándo su labor en defensa de la sociedad, destapando porquería y alumbrando rincones oscuros de la economía, la política y resto de estamentos públicos? Es muy fácil criticar, amigo, sin saber, sin conocer, sin plantearse las cosas. Es muy fácil abrir la boca y espectorar sin poner cosas en la balanza, menospreciando trabajo serio y honrado de otros. Lamentable.

  5. Pablo dice:

    ¿Me puedes decir como una ingenieria genetica implica una moral mejor?. Es un poco absurdo ya que la moral no es fisiologica. Me gustaria que lo explicases un poco.

    El tema central , a mi modo de ver. No es de si queremos mejores cualidades. Que es como lo planteas. Sino que el tema acerca de la objeción a la intrusion genetica es relativa la idea de Dios como hacedor o del hombre como suplantación de Dios. Ahi esta el verdadero debate. Aun asi es interesante. Saludos.

  6. Yack dice:

    De acuerdo con todo salvo con esto: “…y para ser totalmente incapaz de hacer daño a nadie”.
    Yo diría “y para ser capaz de optimizar la sociedad humana de tal forma que la relación felicidad/sufrimiento sea la mejor posible”.

    Y estoy pensando en los criminales, terroristas e irresponsables varios a los que hay que hacerles la puñeta para que dejen de fastidiar a los demás.

    Pero puestos a imaginar, tal vez se podrían introducir en cárceles de RV inmersiva en las que pudieran aplicar sus actividades perniciosas a personajes virtuales sin afectar a las personas de carne y hueso.

    Tal vez, después de todo, lleves razón.

    Saludos.

  7. Pedro dice:

    Yo creo que la izquierda tecnofoba (aunque yo prefiero calificar de recelosa o cauta) no teme a los robots ni al avance tecnológico, pero se; lo que teme es que sean un instrumento para acelerar la lógica de del propio sistema que tiende hacia la desigualdad en pos de la maxinizacion del beneficio.
    Teme, por ejemplo, al capitalismo de plataforma (que se vende como economía colaborativa) pues tras la eliminación de las fricciones y de los costes de ajuste, que permiten interactúan con más libertad a los agentes económicos, surge un modelo mucho más individualista, todavía; un modelo que disuelve el componente social del trabajo, su dimensión colectiva, y de autorrealización, y lo convierte, definitivamente, en pura mercancía, todo lo cual lleva aparejado, en congruencia, la desaparición de normas reguladoras que equilibren las relaciones entre las partes, pues al desaparecer el vínculo social se hacen innecesarias.
    Yo creo que ese es el uso de la tecnología al que teme cierta izquierda, pues hay otra que sigue tan dentro de la lógica sistémica que ni se lo plantea.

  8. Masgüel dice:

    “c) Una inteligencia artificial con capacidades cognitivas sobrehumanas programada para buscar el bien y la felicidad del ser humano, y para ser totalmente incapaz de hacer daño a nadie.”

    “I like to think (and
    the sooner the better!)
    of a cybernetic meadow
    where mammals and computers
    live together in mutually
    programming harmony
    like pure water
    touching clear sky.

    I like to think
    (right now, please!)
    of a cybernetic forest
    filled with pines and electronics
    where deer stroll peacefully
    past computers
    as if they were flowers
    with spinning blossoms.

    I like to think
    (it has to be!)
    of a cybernetic ecology
    where we are free of our labors
    and joined back to nature,
    returned to our mammal
    brothers and sisters,
    and all watched over
    by machines of loving grace.”

    Richard Brautigan, no por casualidad en San Francisco y en 1967, dibujando el camino de la cultura hippie al transhumanismo.

  9. lodistante dice:

    “Puede decirse que el hombre moderno vive en relación simbiótica con el mundo de las máquinas. En tanto es parte de ellas, es, o parece, poderoso; sin ellas, solo y abandonado a sus propios recursos, es tan impotente como un niño. Por eso adora a sus máquinas: le prestan su fuerza y le engañan haciéndole creerse un gigante, cuando sin ellas es un inválido”.

    Erich F. (1991). Del tener al ser. Barcelona, España: Paidos

  10. Yack dice:

    “Por eso adora a sus máquinas: le prestan su fuerza y le engañan haciéndole creerse un gigante, cuando sin ellas es un inválido”.

    Yo creo que las maquinas no engañan a nadie. El hombre es un gigante gracias a las maquinas que han salido de su cerebro y que por tanto son una extensión de él mismo. Este Erich es de los que le gusta demostrar que los logros de los demás no valen nada para así sentirse él importante.

    “… un modelo que disuelve el componente social del trabajo, su dimensión colectiva, y de autorrealización, y lo convierte, definitivamente, en pura mercancía,”

    Entonces, la solución sería las dictaduras comunistas donde todo el mundo es feliz.

    Saludos.

  11. pharmakoi dice:

    No hace falta que me lo digas, por esa misma razón la izquierda es tan estúpida de preocuparse por el calentamiento global. No comprende que solo la tecnología puede remediarlo. Mucha pancarta y mucho activismo de salón pero no comprenden nada, si leyesen un poco más y fuesen a buenas universidades el mundo sería muy distinto.

    He recibido un mensaje telepráctico del futuro que habla sobre esto y mucho más:

    A eso me refería, es la tecnociencia primigenia. El advenimiento de una nueva era en la que máquinas y humanos caminarán de la mano. Todos pensaremos y sentiremos Bayes optimal, la eucognición ha llegado, es el momento de desprendernos de nuestras ataduras y abrazar el predictive processing framework. Para qué sentir si podemos predecir, el estado de bienestar es un invento de nuestro cerebro reptiliano que no comprende la bondad inherente de la tecnología y el libremercado.

    Libertad? qué libertad? solo ser mejores nos hará más libres, construiremos un super hombre-máquina que augurará la victoria final. El futurólogo del futuro is back para decirnos lo que pasará después de todo lo demás.

    Mientras tanto, seres insignificantes se seguirán preocupando por epifenómenos como el calentamiento global o el bienestar de la población. Gentes infantiles que no comprenden el poder de la tecnología y retrasan la llegada del felicitrón universal.

    Los mensajes teleprácticos son de la primera magnitud, nada que ver con los telepáticos o teleempáticos, de inferior categoría Bayes optimal.

  12. pharmakoi dice:

    Ahora en serio, estaría bien mirar los presupuestos en investigación civil (que no militar) de diferentes partidos del espectro político. Por ejemplo, en 2010 se destinaron unos 8.000 millones a investigación civil. Ahora andamos por los 6.000 con el PP y Ciudadanos (de los cuales 500 se han aprobado por la intervención de Ciudadanos para la red cervera). Además se están disminuyendo los recursos no financieros y aumentando los financieros (préstamos y créditos principalmente). Según los investigadores estos últimos apenas se usan y una gran parte vuelve a las arcas del estado.

    No sé si en los programas se puede ver esto en detalle, pero me da que la izquierda invierte más en investigación civil. Es muy fácil caer en estereotipos burdos.

  13. pharmakoi dice:

    Aquí se pueden ver datos sobre la inversión en I+D. Entiendo que habrá otros factores a tener en cuenta, pero para ir empezando no está mal.

    http://www.sepg.pap.minhafp.gob.es/sitios/sepg/es-ES/Presupuestos/Estadisticas/Paginas/Estadisticas.aspx

    En el año 2012 se invirtió en torno a un 35% menos en investigación, desarrollo e innovación que entre 2007 y 2011, mientras los presupuestos generales apenas variaban (en 2007 eran incluso inferiores a 2012). Es más, en 2016 con un presupuesto total que supera en un 20% al de dicho periodo, la inversión en I+D sigue estancada en los valores de 2012. Interesante, no?.

    No he diferenciado entre civil y militar, ya que la disminución ha sido similar en ambas. De hecho en 2013 y 2014, la rebaja de inversión en investigación militar fue enorme, hasta un 70% respecto al PSOE. Pero no redundó en una mayor inversión en investigación civil. También se puede observar que en los últimos años del gobierno de Aznar, la inversión en I+D era ridícula, y se destinaba un tercio a investigación militar.

  14. pharmakoi dice:

    “su coliflor ecológica, tan sana en comparación con la peligrosísima coliflor transgénica, es fruto de milenios de selección artificial de genes, sin ningún estudio de su peligrosidad más que comerla y ver qué pasa”

    Tú mismo lo dices, es fruto de milenios de selección artificial. ¿Conoces alguna farmaceútica o similar que haga estudios previos de milenios? Yo todavía no. “Comerla y ver qué pasa” es lo que hacen las farmaceúticas también en las últimas fases. No digo que sea malo ni bueno, pero si te pones a buscar sobre los riesgos de los transgénicos encuentras bastantes papers que no lo resuelven diciendo que “todo es químico” (por suerte).

    No es lo mismo cruzar dos variedades de verduras y “comerla y ver qué pasa”, que modificar sus genes en un laboratorio y “comerla y ver qué pasa”. Si mi vecino me dice que tiene unos tomates de una variedad que ha hecho él mediante cruces o hibridación, me da bastante más confianza que si me dice que se trata de un tomate transgénico que ha hecho en el laboratorio del trabajo, la verdá.

    Es cierto que pasan pruebas y se dedican grandes inversiones y unos cuantos años a estudiar sus propiedades, pero no es menos cierto que eso no siempre es suficiente para garantizar la seguridad del producto. Cómo tampoco lo es que a veces las farmaceúticas falsean los estudios como pasó con el seroxat, que decían que era seguro en adolescentes y luego se demostró que habían mentido en los estudios y aumentaba las tasas de suicidio.

    En cuanto a la eugenesia, puedo llegar a entenderlo en casos muy graves y muy específicos. Pero creo que deberíamos centrar más nuestros esfuerzos en cambiar las condiciones ambientales que hacen que ciertos genotipos sufran más que otros. Y no me parece deseable tratar de eliminar todos los genotipos más o menos disfuncionales, como parecen querer algunos. Además estas técnicas, como pasa con todo, estarían más disponibles para aquellos que ya ocupan puestos altos en las jerarquías sociales, lo que agudizaría todavía más las diferencias de clase. Yo no creo en el darwinismo social, pero si nos tomamos estas cosas demasiado a la ligera puede que acabe siendo una realidad. De hecho, según como se planteen, este tipo de técnicas se pueden entender como una forma de darwinismo social llevado al extremo, por muy científico y civilizado que parezca.

    Respecto a si el cáncer se cura con meditación, no lo creo, pero puede ayudar. El mindfulness es una terapia eficaz para la depresión y se basa en gran parte en técnicas de meditación (y es bien sabido que la depresión facilita el desarrollo de esta y otras enfermedades). Incluso es posible que los estilos de personalidad de los que hablaba Eysenck en relación con el cáncer y el tabaquismo sean modificables mediante meditación.

    Cito a Spencer de la wikipedia
    ” por la muerte de todos los hombres que fallan en resolver (los peligros) se asegura un progreso constante hacia un alto nivel de habilidad, inteligencia y auto control -una mejor coordinación de acción- una vida más completa.”

    Te cito a ti
    ” se está hablando de dar mejores cualidades, lo cual, probablemente aunque no necesariamente, hará un mundo mejor, lo cual, probablemente aunque no necesariamente, evitará mucho sufrimiento futuro.”
    “b) Un ciudadano que fue modificado genéticamente para ser muy inteligente y voluntarioso, a parte de bondadoso, generoso, idealista, honesto…”

    Ahora, a buscar las diferencias.

    “Nadie defiende ningún tipo de darwinismo social. Que alguien tenga cualidades genéticas mejores que otro no quiere decir que haya que marginar o discriminar a nadie. Por esa regla de tres, si me encuentro con otra persona menos inteligente que yo, ¿ya tengo derecho a tratarla mal? Y, en el peor de los casos, la jerarquización social que podría llegar a darse no sería muy diferente a la actual. Los más inteligentes, trabajadores, atractivos, etc. tienden a copar los mejores puestos socio-económicos… ¿qué es lo que iba a cambiar?”

    Es que esto es darwinismo social, pensar que son ciertas características (supuestamente) intrínsecas las que determinan (o deben determinar) la posición social de los individuos. En ningún momento pareces pararte a pensar que las dinámicas psicosociales y culturales puedan ser lo que realmente determina esas diferencias.

  15. Lacho dice:

    pharmakoi,

    “Tú mismo lo dices, es fruto de milenios de selección artificial. ¿Conoces alguna farmaceútica o similar que haga estudios previos de milenios? Yo todavía no. “Comerla y ver qué pasa” es lo que hacen las farmaceúticas también en las últimas fases. No digo que sea malo ni bueno, pero si te pones a buscar sobre los riesgos de los transgénicos encuentras bastantes papers que no lo resuelven diciendo que “todo es químico” (por suerte).”

    Con todos mis respetos, me gustaría conocer a que papers estás haciendo referéncia. En la literatura nunca se suele generalizar respecto a los transgénicos. Se puede hablar acerca de la alergenicidad de un transgénico específico (FAO, ftp://ftp.fao.org/es/esn/food/allergygm_es.pdf).

    Comparar el uso de transgénicos en la alimentación al caso del Serotax es algo un poco desafortunado. Puede mostrar además algún que otro sesgo inconsciente: no querer comer transgénicos por afirmar que, a pesar de haber pasado los controles, nada es 100% seguro. El principio debería aplicarse a cualquier alimento que pasase los controles, no solo los transgénicos.

    Alimentos provenientes de agricultura ecológica lleva tras sus espaldas unos cuantos muertos por intoxicaciones y seguro que considerarías absurdo, al igual que yo, criticar esas prácticas. Por cierto, nada impediría a los transgénicos formar parte de agricultura agroecológica, y deseo que muchos prejuicios caigan en los años venideros y su uso pueda complementarse del modo que se necesita.

    Saludos,

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